Convento
Santa Clara abrirá 5.500 m2 de sus jardines al público tras una inspección para evitar riesgos
La Diputación encarga un estudio de seguridad mientras trabaja en la fórmula para abrir futuros accesos al recinto

Las excavaciones arqueológicas comenzaron hace unos días / Rafa Vázquez
Hace tres años y medio, desde enero de 2023, que el antiguo convento de Santa Clara pasó a manos de la Diputación de Pontevedra, para convertirse en una nueva sede del Museo. Dos años antes había sido adquirido por el Concello por 3,2 millones. Uno de los objetivos de aquella operación era, no solo rehabilitar el histórico complejo, sino también abrirlo a los ciudadanos. Hasta ahora solo ha sido posible conocerlo en visitas guiadas y esporádicas, pero la Diputación ya trabaja en su apertura parcial al público, en concreto parte de sus jardines.
Sin embargo, todavía no hay una fecha concreta para ello. En la actualidad se trabaja en una exhaustiva labor arqueológica que se alargará cuatro meses con trabajos de campo. Además, es necesario realizar una inspección de todo el recinto para verificar que no hay riesgo para los visitantes, ya que no serán recorridos guiados, sino libres. Para ello, la Diputación ha contratado ya a una empresa especializada.
En la documentación para proceder a esta adjudicación se indica que «se considera preciso realizar labores de mantenimiento, adecuación y acondicionamiento en los jardines de modo que se lleve a cabo la apertura parcial de los jardines al público, mientras no sea posible su apertura total». Para ello «resulta imprescindible abordar con carácter previo una evaluación técnica especializada del estado actual del ámbito, con objeto de garantizar unas condiciones adecuadas de seguridad, funcionalidad y conservación».
El ámbito de actuación, y por tanto de posible apertura al público «se circunscribe a una superficie aproximada de 5.500 metros cuadrados dentro de una parcela total de 12.925 m²: En ese sector habrá que «analizar el estado actual del sistema vegetal y de los espacios libres; detectar posibles situaciones de riesgo asociadas al arbolado y a la vegetación existente; definir actuaciones mínimas de mantenimiento, limpieza, desbroce, poda, saneamiento y control de especies; establecer criterios de ordenación compatibles con el futuro desarrollo del proyecto global; y determinar las actuaciones previas imprescindibles que permitan una apertura parcial en condiciones de seguridad».
Se insiste en que «estas actuaciones tienen carácter previo y urgente, ya que constituyen un paso necesario para posibilitar la utilización pública del espacio, evitando riesgos para las personas usuarias y garantizando la conservación de los valores ambientales y patrimoniales del ámbito».
El contenido del contrato incluye la realización de un «estudio previo de carácter analítico y propositivo, así como la elaboración de un informe técnico de actuaciones previas, que abarcará: visitas al ámbito para la toma de datos y reconocimiento del estado actual; recopilación y análisis de información ambiental, histórica y paisajística disponible; identificación de riesgos asociados al sistema vegetal; definición de necesidades de intervención en materia de mantenimiento y adecuación de las zonas verdes;propuesta conceptual de ordenación del ámbito vegetal y de los espacios libres; elaboración de documentación gráfica de carácter esquemático y orientador.; identificación, priorización y definición de actuaciones mínimas.; emisión de directrices para la ejecución de las actuaciones; y realización de visitas de comprobación y apoyo técnico».
Otro aspecto que habrá que resolver es el futuro acceso del público a esos jardines. Hasta ahora, la entraba habitual es por la iglesia conventual, pero desde el mismo momento de la compra, hace más de cuatro años, se plantaron dos posibles accesos: abrir un hueco en el muro de la plaza de Barcelos y adquirir a la Iglesia el edificio colindante al convento de las Obras Misionales. Por el momento ninguna de las dos fórmulas ha salido adelante.
Aunque en su día se pactó un precio con el Arzobispado para la compra del citado inmueble, ese acuerdo sigue sin estar cerrado. Su adquisición permitiría abrir una entrada amplia que incluso permitiría la entrada de maquinaria para los futuros trabajos de rehabilitación.
En cuanto al muro de la plaza de Barcelos, se trata de un elemento protegido, por lo que la apertura de un hueco en él debe ser especialmente cuidadoso. Este acceso ya está previsto en el proyecto de rehabilitación, que cuenta con el visto bueno inicial de Patrimonio, pero aún se deben dar nuevos pasos para su materialización.
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