XIII Congreso Vetnoroeste | Ana Encisa Veterinaria:
«No se llega a un diagnóstico con una foto de WhatsApp»
Una de las miembros de la directiva del Colegio de Veterinarios de Pontevedra defiende la medicina preventiva, la formación continua y el papel de los auxiliares técnicos ante una profesión cada vez más exigente

Ana Encisa, veterinaria. / FdV
La medicina preventiva, el control de zoonosis, la formación continua y el desgaste emocional de los profesionales centran el XIII Congreso Vetnoroeste, una cita dirigida a pequeños animales que reune a unos 140 veterinarios y cerca de 60 auxiliares técnicos veterinarios, con dos de sus tres talleres completos antes de su celebración. Ana Encisa, directiva del Colegio de Veterinarios de Pontevedra, defiende que cuidar la salud de perros y gatos también protege a las familias, reivindica más peso para los veterinarios en la salud pública y advierte de que la profesión ya no puede limitarse a tratar síntomas: «Ahora lo importante es llegar a diagnósticos».
¿Qué significa el lema del congreso, «Cuidándolos nos cuidamos»?
El lema viene de la temática del año pasado, muy centrada en la medicina preventiva, y lo mantuvimos porque resume una idea clave: mientras ellos estén bien, nosotros también estamos mejor. Muchas de las enfermedades que tienen los animales las pueden compartir con nosotros. Las zoonosis están a la orden del día y también hay muchas zoonosis emergentes. Por eso, cuidar su salud es también proteger la nuestra.
¿El concepto de zoonosis ganó más protagonismo tras la pandemia?
Las zoonosis siempre estuvieron ahí. El Covid nos afectó mucho, pero los veterinarios ya estábamos acostumbrados al control de enfermedades transmisibles entre animales y personas. De hecho, creo que deberíamos haber formado parte de los comités del Covid y también de otros riesgos sanitarios. Somos especialistas en zoonosis, pero no siempre se nos tiene en cuenta.
¿Hay riesgos específicos en Pontevedra?
Hoy hay muchas enfermedades transmitidas por mosquitos y en una provincia como Pontevedra hay que tener en cuenta factores como el puerto de Vigo, por donde pueden llegar enfermedades a través de barcos procedentes de otros países. No se trata de alarmar, pero sí de prevenir.
¿Qué aprendizajes de un congreso como este llegan después a una consulta veterinaria?
Todos. Este no es un congreso monotemático ni por especialidades. Está enfocado al veterinario generalista, así que la información que reciben es totalmente aplicable a la clínica diaria. Hay talleres más concretos que pueden interesar especialmente a profesionales que trabajan más esos ámbitos. No en todas las clínicas se hacen tratamientos oncológicos, por ejemplo.
¿La veterinaria de pequeños animales ha cambiado mucho en los últimos años?
Muchísimo. El mundo de la veterinaria avanza a pasos agigantados y el nivel de exigencia de los tutores es muy alto, porque todo el mundo tiene acceso a información. El problema es que muchas veces esa información no está bien interpretada. Antes hablábamos del doctor Google y ahora ya hay gente que llega a la consulta con lo que le ha dicho la IA.
¿La IA puede condicionar la relación con el veterinario?
Puede influir, pero hay cosas que la IA no puede hacer. En veterinaria usamos la vista, el tacto y también el olfato. Hay enfermedades infecciosas o parasitarias que a veces percibimos solo oliendo, aunque después haya que confirmarlas con pruebas. La IA puede saber mucho, pero no puede sustituir la exploración clínica.
¿Qué papel tienen los auxiliares técnicos veterinarios?
Sería algo parecido a un enfermero en medicina humana. Se les llama ATV o también ACV, auxiliar clínico veterinario. Desde el Colegio queremos apostar por su formación y ayudarles a crecer. Es imprescindible que las personas que trabajan con el veterinario tengan una preparación actualizada y potente.
¿Qué funciones desempeñan dentro de una clínica?
Su labor empieza desde la recepción del paciente. Pueden hacer una primera valoración para saber qué ocurre, si es una urgencia o qué veterinario debe atender el caso. Después ayudan en consulta, participan en cirugías y acompañan al tutor durante toda la visita. Además, tienen un papel muy importante en la comunicación y en el apoyo emocional, tanto al tutor como al propio veterinario.
¿Qué errores comunes cometen los tutores de perros y gatos?
El primer error es no valorar suficientemente la figura del veterinario. A veces se piensa que la vocación paga las facturas, los empleados o el alquiler, y no es así. También cuesta entender que no se llega a un diagnóstico con una foto de WhatsApp. Muchas veces hacen falta pruebas clínicas y todo eso tiene un coste. Como en la medicina humana no pagamos directamente una analítica, no siempre somos conscientes de lo que cuesta realmente.
¿Cuál debería ser el primer paso antes de tener un animal?
La primera visita al veterinario debería hacerse antes de adquirir o adoptar un perro o un gato. Es importante saber si tu vida es compatible con el animal que quieres incorporar. No se puede elegir un animal solo por estética o porque nos guste. Un perro o un gato implica una responsabilidad enorme.
¿Ha cambiado la relación emocional entre los tutores y sus animales?
Sí. Los animales son miembros de la familia y eso también aumenta la presión sobre los veterinarios. Cuando no eres capaz de sacar adelante a un animal, la carga emocional es muy fuerte. Puede haber casos muy duros, como el perro de un hijo fallecido.
¿Los costes limitan a veces el trabajo clínico?
Sí. A veces los tutores no pueden o no quieren asumir determinadas pruebas, y eso limita mucho. No puedes diagnosticar un tumor intracraneal sin una prueba de imagen. No puedes saber si un hígado o un riñón están mal sin una analítica. No puedes valorar determinados problemas abdominales sin una ecografía. Todo eso tiene un coste y, cuando no se puede hacer, el veterinario ve limitada su capacidad para trabajar como cree que debe hacerlo. Eso también quema emocionalmente.
¿Qué consejos básicos daría para mejorar la salud de perros y gatos?
El primero es apostar por la prevención con revisiones veterinarias, vacunación, desparasitación y controles adecuados. El segundo, no esperar a que el animal esté muy mal para acudir a consulta. Y el tercero, informarse antes de incorporar un animal a la familia para saber si realmente se puede asumir esa responsabilidad.
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