Entrevista | Iris Tió Nadadora artística de la selección española y pentamedallista en la Copa del Mundo de Pontevedra
«El público nos dio ánimo y fuerza para los tres días y para toda la temporada»
La nadadora, presente y futuro de la natación artística nacional, se convirtió en una de las protagonistas de la Copa del Mundo de Pontevedra

Iris Tió posa con su medalla de oro en solo libre femenino. / Xan Xiadas

Iris Tió Casas (Barcelona, 2002) fue uno de los nombres propios de la Copa del Mundo de Natación Artística de Pontevedra. La nadadora de la selección española sumó cinco medallas, cuatro oros y una plata. Pese al éxito evidente, la catalana pone a la misma altura el ambiente durante toda la concentración con sus compañeras que el aumento de su extenso palmarés.
—Llegaba a esta competición como una de las grandes favoritas y una de las nadadoras con más peso de la selección. ¿Cómo la afrontó a nivel deportivo?
La afronté con muchísimas ganas, porque desde el éxito en el Mundial de Singapur, no habíamos vuelto a competir. La verdad es que estaba bastante nerviosa, pero fue muy bonito competir en casa y sentir a toda la gente apoyándonos. Eso me dio muchísima energía y me sentí bastante bien compitiendo.
—Habla de esos nervios. ¿A nivel mental cómo encaró la competición?
Lo hablé con mis entrenadoras. La idea era intentar hacer lo que sé hacer y disfrutar. Cuando disfruto es cuando más expreso y cuando mejor me sale. Pensé en eso, en disfrutar de la competición, y también en que después íbamos a seguir entrenando. Si algo no sale bien, no se acaba el mundo. Al día siguiente seguimos trabajando. Es un aprendizaje más, una prueba más para prepararnos y seguir mejorando.
—El primer día consiguió dos medallas, en solo libre y en equipo técnico. ¿Cómo vivió esas finales, la gestión de los nervios, la ejecución y después la noticia del oro?
Para el solo libre estaba muy nerviosa, porque era la primera competición y además competía sola, pero fue muy bonito sentir el apoyo del público. Me encontré bastante bien al principio de la coreografía. Al final me costó un poco más, pero eso forma parte del entrenamiento. Solo con tirarme al agua y competir ya gané mucha experiencia, porque es muy diferente entrenar en el CAR de Sant Cugat del Vallés que exponerte en una competición. Por eso acabé muy contenta. Por la tarde, con el equipo técnico, todas alucinamos con el apoyo del público. Nos vinimos muy arriba y pensamos en competir sin miedo, ver qué pasaba y salió muy bien
—El sábado ganó otros dos oros, en solo técnico y en dúo libre femenino. ¿Qué sensaciones le dejaron esas finales?
En el dúo libre, que ya habíamos competido en el Mundial de Singapur, lo afrontamos con muchas ganas. Creo que hemos mejorado desde entonces y que ya tenemos más controlada la coreografía, aunque todavía podemos mejorar muchísimas cosas. Estamos contentas con el resultado y ver que seguimos en el buen camino. En el solo técnico flipé con toda la grada animándome. Fue muy bonito y lo disfruté muchísimo. Puedo mejorar mucho más los elementos, pero creo que a nivel de expresión y en algunos elementos no estuvo mal. Me sentí bastante orgullosa.
—El tercer día llegó el cuarto puesto en dúo técnico y después la plata en equipo acrobático. ¿Qué balance hace de esa última medalla y del estreno de Berghain que el público ovacionó con especial entusiasmo?
En el dúo técnico teníamos muchas ganas de estrenarlo con Lilou [Lluis], porque era un dúo nuevo, y creo que lo hicimos bastante bien. Aun así, tuvimos un base mark, que nos hizo quedar cuartas y perder la medalla. En la primera figura, que era la más difícil, una posición no estaba correcta y eso nos penalizó. Creo que nos ha venido bien para seguir motivadas y pensar que tenemos cosas que mejorar. Estoy contenta de haberlo competido, de haber ganado experiencia y de seguir adelante. Con el acrobático nos enorgullece mucho hacer esa coreografía. Nos gusta muchísimo a todas y era como la estrella del campeonato. Queríamos enseñársela al público por lo competitivo y por lo estético. Estamos muy agradecidas por cómo la recibió la gente. Además, las acrobacias son muy arriesgadas y difíciles de hacer en competición, y salieron todas menos la última.
—Tras el cuarto puesto en el dúo técnico le noté afectada, algo comprensible después de quedar tan cerca de la medalla. ¿Cómo se gestiona en la natación artística esa exigencia en que un mínimo error puede marcar la diferencia entre el logro o quedarse a las puertas?
Es bastante frustrante cuando las cosas no salen bien. Tuvimos ese primer momento de bajón, pero luego hay que sobreponerse y pensarlo en positivo. No se acaba el mundo. No era la competición más importante de nuestra temporada ni de nuestra vida. Creo que es positivo pasar por esos momentos de dolor, porque son los que luego te hacen mejorar. Si todo va saliendo bien, quizá no piensas tanto en qué tienes que mejorar. Por eso creo que nos ha venido bien que pasara, porque ahora cogeremos las próximas competiciones con más ganas.
—¿Cree que pudo influir en ese desánimo venir de dos días de éxitos totales, con cuatro oros en las cuatro pruebas anteriores?
Totalmente. Todo iba superbién y de repente llega un fallo. Somos conscientes de que podía haber pasado en cualquiera de las pruebas. Al final somos personas, no somos máquinas, y creo que eso se notó en ese momento, pero está bien. Hay que quedarse con lo que hicimos bien y seguir mejorando
—¿Con qué momento se quedaría de esta Copa del Mundo?
Me quedaría con el momento después del acrobático, cuando celebramos con el público la medalla y todo lo que había pasado. Nos pusimos a bailar un poco en la piscina y fue muy bonito. También me quedaría con las cenas en el hotel con todo el equipo y el cuerpo técnico. Los entrenamientos y las competiciones eran duros, pero luego llegábamos al hotel, estábamos muy bien, hacíamos bromas, nos reíamos… Eran momentos bonitos de distracción y de pasarlo bien.
—Desde fuera se vivió una auténtica locura con el público de Pontevedra. ¿Cómo se sintió desde dentro ese aliento constante, especialmente cada vez que competía una española?
Estoy ultragradecida por todo el apoyo y por todos esos ánimos. Me he dado cuenta de que tenemos una gran afición y de que, cuando nos unimos todos, tenemos mucha fuerza. Es algo que mola mucho. Estoy superagradecida a toda la gente que vino a apoyarnos, familiares, amigos y también personas que ni conocía, pero que estaban ahí animándonos. Es un privilegio nadar delante de ellos. Realmente nos dieron muchísima confianza y ánimo para estos días y para toda la temporada. Cuando compito en otros lugares del mundo, pensar que en casa hay gente que nos ve por la tele y nos apoya me llena muchísimo.
—Ese apoyo tan visible y ruidoso, unido al éxito de toda la selección, ¿hasta qué punto cree que puede ayudar a dar más visibilidad a la natación artística?
Estoy muy contenta también por eso. El primer día, cuando hice el solo libre, vinieron muchos niños pequeños de la escuela a animar. Es bonito que vean otros deportes, porque a veces por la tele solo aparece el fútbol u otras disciplinas. Está muy bien que conozcan la natación artística. Creo que este campeonato ha llegado a mucha gente, ha salido en muchos medios y se ha hablado mucho de él. Estoy muy agradecida porque así puede llegar a más personas y más gente puede disfrutar de este deporte.
—¿Qué objetivos personales tiene a corto, medio y largo plazo en el plano deportivo?
A corto plazo tenemos el Europeo de agosto, así que el objetivo es seguir entrenando y mejorando. Para mí, mejorar a nivel deportivo ya es muchísimo, intentar que cada año sea mejor que el anterior. A largo plazo están los Juegos Olímpicos, que son un gran objetivo. Para ello, primero tenemos que clasificarnos el año que viene en el Mundial.
—Fue medallista olímpica en París 2024. ¿En qué piensa cuando escucha «Los Ángeles 2028»?
Pienso en muchísimas ganas de ir y mostrar todo lo que hemos trabajado durante estos años, porque realmente es un ciclo olímpico entero. Estoy muy ilusionada. Todos los Juegos Olímpicos son muy especiales y cada uno es muy diferente del otro, al menos los que yo he vivido. Siempre es muy bonito vivir unos Juegos Olímpicos, así que espero poder disfrutarlos mucho.
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