Pontevedra prepara sus yacimientos arqueológicos para el verano con tareas de limpieza y desbroce
En el Campillo de Santa María se sustituyeron 300 metros cuadrados de agapantos por una nueva pradera de semilla a fin de garantizar la conservación de la antigua muralla

Intervención paisajística en el Campillo de Santa María. / FdV
Aprovechando los días previos al arranque del verano, el Concello de Pontevedra ha iniciado una serie de actuaciones de mantenimiento y limpieza en los yacimientos arqueológicos del Campillo de Santa María y la plaza de Valentín García Escudero. Estos trabajos, coordinados por la Concellaría de Patrimonio Histórico que dirige Alberto Oubiña, tienen como objetivo preparar estos espacios patrimoniales al aire libre de cara a la recepción de visitantes durante la temporada estival.
Las intervenciones consisten en la limpieza general de suciedad, el desbroce de vegetación y la eliminación de pintadas en la señalización y el mobiliario urbano de ambos entornos.
En el caso específico del Campillo de Santa María, se ha llevado a cabo una modificación paisajística que ha supuesto la retirada de 300 metros cuadrados de agapantos. Esta especie ha sido sustituida por una nueva pradera de semilla, debido a que la plantación anterior no resultaba recomendable para la adecuada conservación de los restos arqueológicos.

Nueva imagen del Campillo. / FdV
Para garantizar la integridad de la antigua muralla, la eliminación de la vegetación entre las piedras se ha realizado de forma manual, empleando únicamente tijeras o hoces. Esta metodología, «una de las intervenciones más delicadas», recuerda el Gobierno local, busca evitar daños en el mortero original que une las estructuras, reservando el uso de maquinaria exclusivamente para las zonas perimetrales.
En la plaza de Valentín García Escudero, en las inmediaciones del puente del Burgo, otro de los puntos neurálgicos que atraviesan cada semana cientos de peregrinos, los trabajos se han centrado en la conservación, con acciones como la retirada de maleza y el adecentamiento del espacio.
Estas tareas forman parte de un plan de mantenimiento anual que establece intervenciones intensivas en cuatro periodos específicos (abril-mayo, junio, agosto y diciembre), además de actuaciones puntuales en febrero, marzo y julio, y revisiones mensuales durante la primavera para controlar el crecimiento de la maleza.
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