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Del altar mayor a los gremios: las Ruinas de Santo Domingo desvelan sus secretos

Escenas de caza, el espectacular enterramiento de Suero Gómez de Sotomayor o la «dama durmiente» sorprenden a los visitantes en la nueva temporada de itinerarios turísticos

Los secretos de las Ruinas de Santo Domingo de Pontevedra al descubierto

Gustavo Santos

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Pontevedra

Bajo la luz tamizada que se cuela entre las ojivas de piedra, las Ruinas de Santo Domingo, el edificio más antiguo de los siete que integran el Museo, han vuelto a abrir sus puertas para desvelar una memoria que no siempre recogen los libros de texto. El inicio de la nueva temporada de visitas guiadas responde a un fenómeno que los profesionales del sector palpan a diario en las plazas de la ciudad: Pontevedra ha dejado de ser la gran desconocida de Galicia para convertirse en un imán turístico que multiplica sus pasos a las puertas del verano.

Para quienes cruzan el umbral de este esqueleto gótico, la experiencia se bifurca entre la contemplación libre y el viaje de treinta minutos que propone el equipo de educación del Museo. Beatriz, una de las guías encargadas de prender la mecha de la curiosidad en los visitantes, habita un espacio donde los secretos se esconden en los detalles más insospechados.

Uno de los hallazgos que más asombra al público se encuentra en los mismísimos capiteles del altar mayor. Allí, donde la lógica eclesiástica dictaría escenas exclusivamente sagradas, aparecen inusuales representaciones de la caza del jabalí. La explicación, como apunta la guía, es puramente humana: Santo Domingo era la iglesia de una orden mendicante que dependía de las donaciones de las familias pudientes de la época, aquellas cuyo principal pasatiempo era, precisamente, la montería.

El recorrido por el ábside saca a la luz otra intrahistoria: la de los antiguos gremios de la ciudad. A través de las laudas sepulcrales expuestas cerca del altar, el visitante puede rastrear la huella de los zapateros, cesteros o panaderos que sostuvieron la economía local siglos atrás.

Las piedras también hablan de linajes ilustres y de misterios sin resolver. Es el caso de la llamada «dama desconocida» o la bella durmiente, una figura yacente que se cree que pudo ser sobrina de un arzobispo de Tui. Su identidad, sin embargo, permanece bajo un secreto perpetuo debido a la ausencia de inscripciones o heráldica, un detalle que el equipo del Museo aprovecha para recordar a los visitantes la importancia crucial que tenían los escudos para salvar los apellidos y la memoria familiar del olvido.

La visita guiada conecta además el espacio físico de las ruinas con la colección permanente del Museo. Beatriz evoca durante el trayecto el espectacular enterramiento de Suero Gómez de Sotomayor. Aunque su ubicación original estuvo en una de las capillas laterales de Santo Domingo, hoy en día descansa en todo su esplendor, con su lauda, en el Edificio Castelao, conformando una de las piezas más impresionantes del patrimonio gallego.

Los numerosos escudos de familias nobiliarias y casas reales son otras de las sorpresas que reserva el espacio histórico.

Los numerosos escudos de familias nobiliarias y casas reales son otras de las sorpresas que reserva el espacio histórico. / Gustavo Santos

El itinerario se detiene también ante los restos de la sala capitular, una de las pocas muestras de un gótico tan perfecto que se conservan. Era el lugar donde la comunidad monástica leía el capítulo y el único rincón donde, por unos instantes, los frailes rompían su estricto voto de silencio diario para expresar libremente sus opiniones sobre el devenir del convento.

El pulso de la calle: de la Peregrina a Santa María

Para aquellos que prefieren adentrarse en el monumento por libre, las Ruinas de Santo Domingo ejercen el mismo magnetismo. Hugo, guía turístico que toma el pulso diario a los flujos de visitantes en la Boa Vila, confirma que la demanda no deja de crecer a las puertas de la temporada estival, espoleada por los numerosos eventos que dinamizan la ciudad.

Según la experiencia de este profesional, el perfil del visitante que acude a las ruinas es sumamente variado. Aunque el turismo nacional sigue siendo mayoritario, la influencia del Camino de Santiago arrastra a un volumen cada vez más notable de viajeros extranjeros, con una fuerte presencia de ciudadanos latinoamericanos y un incremento constante de las rutas en inglés. Para los guías que recorren el casco histórico, Santo Domingo comparte el trono de los espacios más codiciados de Pontevedra junto a la Basílica de Santa María y la Iglesia de A Peregrina; tres vértices de un triángulo de piedra e historia que los turistas saborean con el asombro de quien descubre un secreto largamente guardado.

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