Medio siglo después
Os Gafos soterrado empieza a ver la luz
Después de años de trámites y proyectos, ya son visibles las primeras obras para renaturalizar el río en Campolongo, con catas y retirada de algunos bancos

Trabajos en el tramo soterrado para la posterior retirada de la cubierta / Rafa Vázquez
El proyecto comenzó a diseñarse hace dos años y la ejecución se adjudicó en diciembre pasado por 4,2 millones de euros. Tras años de tramites y proyectos, el río de Os Gafos , soterrado desde hace medio siglo en Campolongo, ya empieza a ver la luz. De momento muy filtrada a través de pequeños agujeros en el pavimento. Pero ya es algo. Comienza así a ser visibles las obras destinadas a eliminar las toneladas de hormigón que cubren el río desde la década de los años 70, cuando se levantó el actual barrio.
Aunque se anunció que sería la zona de Alcalde Hevia la inicial de los trabajos, para no interferir en los colegios del otro extremo, 500 metros más allá, es en General Rubín donde ya se han realizado zanjas y catas y se han eliminado algunos bancos.
Dentro de un año, si se cumplen los plazos previstos, lo que ahora es un paseo de hormigón, será una ribera fluvial con pasarelas, nuevos árboles e incluso zonas inundables, además de cambios en el cauce y en la circulación rodada por la zona. El proyecto supondrá una modificación de la traza del río, en la esquina de Taboada Nieto e Iglesias Vilarelle (ante el hórreo), para convertir el actual ángulo recto del cauce cubierto en una curva y con acceso peatonal al lecho fluvial, a través de una pendiente suave.
Incorpora cuatro pasarelas peatonales, entre Alcalde Hevia y General Rubín. Las orillas de Os Gafos irán en algunos tramos protegidas con barandillas y en otros se podrá acceder al agua a través de pendientes suaves.

Una de las zanjas ya abiertas sobre el río / Rafa Vázquez
Otra de las grandes novedades del futuro Os Gafos es que incorporará zonas inundables, en caso de crecida, dentro de las áreas «renaturalizadas», en las que habrá también áreas de descanso. Delante de los centros de enseñanza de la zona (colegios de Campolongo y Crespo Rivas), se creará una pasarela ancha que facilitará la entrada y las salidas de los niños a los colegios. Al margen de la pasarela señalada ante los colegios, se instalan otras tres, una de ellas sustituyendo el actual puente de Iglesias Vilarelle, que se corta, excepto para dar servicio a los edificios. El acceso a esta calle se hará desde Alcalde Hevia hacia María Victoria Moreno y Antonio Taboada Nieto. En cuanto a los estudios de la flora del lugar, se conservarán toda las plantaciones realizadas en la zona, de tal manera que se mantiene un árbol de gran porte. Las zonas más abruptas hacia canal del río estarán protegidas con vallados mientras que la zona hacia plaza de la Constitución se mantendrá a nivel del río.
Destapar Os Gafos supone la retirada de al menos 15.000 toneladas de hormigón y se eliminarán por completo. El río fue sepultado durante el desarrollo del plan de urbanización de Campolongo (Plan Nacional de la Vivienda 1960-1976), en cuya maqueta original se incluía el cauce fluvial como un elemento ornamental. Una visita del subdirector de Urbanismo del Ministerio de Vivienda a la zona, en 1966, hizo que se cambiase el proyecto al poner en cuestión la conveniencia de que un río atraviese un polígono en el que se estaban levantando 1.300 viviendas. Cuatro años después el río estaba sepultado en aras de la seguridad. Volver a descubrir el río Os Gafos en Campolongo está en la agenda del gobierno local de Pontevedra desde hace décadas, si bien no se había considerado una cuestión prioritaria hasta que recuperó el asunto el concejal socialista Iván Puentes, durante el pasado mandato y desde el gobierno municipal. Puentes ocupaba entonces la delegación de Medio Ambiente del gobierno local.

Recreación de cómo quedará el parque / FdV
Se trata de un proyecto de envergadura, dado que el río está canalizado no solo por el paseo que lo cubre, sino también en su lecho y sus orillas. Recuperar el cauce natural se consideró siempre una labor complicada y costosa. Se trata de un tramo de poco más de 500 metros, en un río que recorre 10.830 metros, entre el lugar de Mato da Xestiña, en Boullosa, Figueirido, municipio de Vilaboa, para verter sus aguas junto con las del Lérez en la ría de Pontevedra, en el barrio de As Corvaceiras. El curso principal del río puede cruzarse por medio de un total de 16 puentes.
Con la obra ejecutada se espera disponer de un corredor verde de 21.000 metros cuadrados. Más allá de la recuperación paisajística y el aumento de la masa arbórea, la obra ataca un problema estructural invisible: el saneamiento. La intervención retirará los colectores que actualmente discurren por el propio cauce del río, una herencia de la ingeniería de los años 70 que hoy se considera obsoleta y nociva. Además, se garantizará la permeabilidad del suelo, permitiendo que las aguas pluviales filtren directamente al río, aliviando la presión sobre la red de alcantarillado y reduciendo drásticamente el riesgo de inundaciones en la zona.
Desperfectos y vertidos en otros tramos cercanos
Los ambiciosos trabajos en Campolongo abogan por la renaturalización del río pero mientras en esos 500 metros urbanos Os Gafos mostrará dentro de un año su mejor cara, en otros tramos fluviales muy próximos, también en el casco urbano, la imagen no es la mejor. Aunque en las últimas semanas se ha trabajado en retirar árboles caídos y otros elementos que obstaculizaban el paseo fluvial, el paso del tiempo muestra sus efectos de forma palpable y hay pasarelas en muy mal estado.
Pero un problema más grave es el de los vertidos constantes de aguas fecales, como el que se denuncia desde hace tiempo localizado en las inmediaciones de la estación de autobuses. En el margen derecho del cauce hay un colector de fecales, a 25 metros río abajo de la Ponte do Couto, que lleva tiempo realizando el vertido sin filtro.
El vertido es muy visible desde que el colectivo ecologista recuperó ese tramo de paseo entre el histórico puente y la calle Josefina Arruti, por lo que han sido numerosos los ciudadanos que pasan por el camino que lo han denunciado informalmente, ya que las aguas son visiblemente turbias.
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