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Pago móvil

Los pequeños negocios de Pontevedra miran al Bizum entre dudas y comisiones

La implantación del pago presencial con Bizum avanza con desconocimiento en el comercio local, que valora la inmediatez, pero que observa desde la incertidumbre

Los pequeños negocios de Pontevedra miran al Bizum entre dudas y comisiones

Gustavo Santos

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Pontevedra

Pagar un café, una revista o una reparación del móvil con Bizum todavía no forma parte de la rutina diaria del pequeño comercio pontevedrés. La llegada del pago presencial con esta herramienta, ya extendida entre particulares, se recibe en los mostradores con más cautela que entusiasmo inmediato. Los establecimientos consultados admiten que el cliente paga cada vez más con tarjeta o con el móvil, pero apenas perciben aún una demanda clara para incorporar Bizum como método habitual de cobro.

Pontevedra. Comerciantes opinan sobre el uso del Bizum y su regulación.

El pago móvil sigue creciendo en el comercio local. / Gustavo Santos

En Phone Service Center, por ahora, no lo tienen implantado. Tampoco han notado que los clientes lo pidan. «De momento no», explican en el establecimiento, donde el pago más frecuente sigue siendo la tarjeta, especialmente a través del teléfono. «La gente suele pagar con el móvil. Aunque sean cantidades pequeñas, usan tarjeta también», señalan. En su caso, la posible ventaja del Bizum estaría en la rapidez del ingreso. «Con la tarjeta al final del día tienes que hacer el cierre para que ingresen el dinero», apuntan, aunque reconocen que aún no tienen información concreta sobre condiciones o comisiones.

La misma prudencia se repite en el Kiosko Peregrina, donde el efectivo mantiene todavía cierto peso, pero convive con un uso creciente del pago digital. «Aquí se mueve mucho dinero en efectivo, pero la gente joven, o tiene huchas o todo es tarjeta», resume su responsable, María Donsión. En el negocio ya se han aceptado Bizum en casos puntuales, sobre todo cuando un cliente no estaba físicamente en Pontevedra o cuando fallaba otra forma de pago. Pero no como sistema anunciado ni integrado en la cuenta de empresa.

Pontevedra. Comerciantes opinan sobre el uso del Bizum y su regulación.

«Un café de 1,20 ya te lo pagan con tarjeta». / Gustavo Santos / FDV

La principal duda, en este caso, es económica. «El pago con tarjeta ya me genera una comisión. Aunque sea pequeña, es una comisión. Si el pago por Bizum va a tener también una comisión, no sé si me compensa», explica. La comerciante no descarta activarlo si se convierte en una opción sencilla para el cliente, pero pone una condición clara: «Todo lo que sean opciones de pago tiene que favorecer, siempre y cuando no me implique otro coste».

En la hostelería, el escenario no es muy distinto. En Café Centro tampoco han recibido peticiones para pagar con Bizum. Lo que sí constatan es, de nuevo, el avance imparable del móvil. «Cada vez más. Un café de 1,20 ya te lo pagan con tarjeta», indican. Según calcula el propietario, Javier Limeres, «el 90%» de los pagos digitales se hacen ya con el teléfono.

El uso de Bizum, de momento, parece más natural en la relación entre clientes que entre el consumidor y el comercio. En mesas de varias personas, suele pagar uno y después se ajustan cuentas entre ellos. «Ahí sí que tiene más valor el Bizum, entre ellos», comentan en la cafetería pontevedresa. El comercio local de la Boa Vila no cierra la puerta al nuevo sistema, pero espera respuestas antes de dar el paso: cuánto costará, cómo se integrará y si realmente el cliente lo pedirá en el día a día.

El pago móvil se impone incluso para los importes más bajos

La posible entrada de Bizum en los comercios físicos llega en un momento en el que el pequeño pago ya ha cambiado de forma silenciosa. En los negocios consultados en la ciudad, el importe ya no determina tanto el método de pago. Un café, un sobre de cromos o una compra de pocos euros, incluso céntimos, se abonan cada vez más con tarjeta o directamente con el móvil, algo que hace apenas unos años generaba más resistencia en determinados establecimientos.

En el Kiosko Peregrina lo resumen con una escena cotidiana al asegurqar que «hay clientes que pagan 80 céntimos con tarjeta». La comerciante admite que, para el negocio, preferiría el efectivo en importes tan bajos, pero asume que «los hábitos han cambiado». En Café Centro observan el mismo fenómeno con consumiciones que apenas rebasan el euro. La cartera física pierde presencia y el teléfono ocupa su lugar.

El cambio generacional también pesa. Los clientes más jóvenes apenas recurren al efectivo, mientras que los mayores siguen utilizándolo con más frecuencia. Bizum llega, por tanto, a un terreno donde el móvil ya ganó buena parte del camino.

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