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Reciclaje

La recogida de vidrio en Pontevedra llega a 14 kilos por habitante tras crecer un 40% en diez años

El pasado año se acumularon 1.200 toneladas, frente a las apenas 840 certificadas en 2016

Reparto de contenedores de vidrio y cartón en locales del centro histórico

Reparto de contenedores de vidrio y cartón en locales del centro histórico / FdV

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N. D.

Pontevedra

Cada pontevedrés depositó en los contenedores de recogida selectiva de vidrio del municipio una media de 14 kilos durante el pasado año. Se recupera así una barrera que no se alcanzaba desde 2021. En total, la entidad Ecovidrio detalla que en Pontevedra se recogieron en todo el año cerca de 1.200 toneladas de este material. Es un 6% más que en el ejercicio anterior, pero supone un espectacular aumento del 40% con respecto a una década atrás, cuando apenas se acumularon 840.000 toneladas, es decir, diez kilos por habitante.

En todo caso, las cifras de la ciudad aún están muy por debajo de otros municipios próximos, en especial en Poio, donde se alcanzó el pasado año una media de 36 kilos por habitante, mientras que en 2024 se llegaba a una espectacular cantidad de 43 kilos. En Sanxenxo se superan los 34 kilos. En cambio, Marín está muy por debajo, con apenas doce kilos, mientras que Caldas llegó en 2025 a los 17 por persona.

Este balance de la recogida de vidrio se conoce en el momento en el que el Concello ha comenzado a aplicar el nuevo sistema de recepción «puerta a puerta» de los residuos en comercios y hostelería del centro histórico. El personal de Prezero, empresa concesionaria de la gestión de residuos explican local a local cómo funciona la nueva recogida y ya empezó a distribuir el contenedor verde, destinado al vidrio, para aquellos establecimientos que lo reclamen para sus locales. Además, también informa de cómo se hará la recogida de papel y cartón. Desde la pasada semana está en marcha la recogida efectiva de estas dos fracciones concretas.

Este modelo busca ofrecer un servicio adaptado a los profesionales, mediante recipientes ajustados al volumen y al tipo de residuos que genera cada actividad. El objetivo final del gobierno local, además de ayudar a los negocios a cumplir con la obligación de separar la basura, es poder eliminar progresivamente los contenedores públicos de las calles. De este modo, mientras los comercios tendrán su recogida en la puerta, los residentes pasarán a utilizar unas «islas emergentes» instaladas solo por horas, para «liberar el espacio público y mejorar la imagen del patrimonio».

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