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Entrevista | Xulio Carmona Cocoordinador del programa "Escola saludable" de Ecologistas en Acción, activista de Adolescencia Libre de Móbiles

«Vemos normales actividades como utilizar la pantalla como un chupete digital»

«La evidencia científica asocia el abuso de pantallas con problemas graves de salud mental»

Xulio Carmona, enfermero de salud mental y especialista en adicciones.

Xulio Carmona, enfermero de salud mental y especialista en adicciones. / Rafa Vázquez

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El runrún de los datos y la luz azul de las pantallas han colonizado las aulas y las salas de estar casi sin pedir permiso, envueltos en la promesa de una modernidad que parecía incuestionable. Sin embargo, en el ámbito de la salud mental y la docencia, las alarmas suenan con fuerza. La ANPA Bolboreta en el CEIP de Cabanas de Saceldo abordará mañana este tema en el encuentro «Desconectar para conectar. Familias na era dixital», en el que participarán la profesora de secundaria Menchu Outón y el enfermero de salud mental y experto en adicciones Xulio Carmona.

— Suecia, que fue pionera en la digitalización absoluta de sus aulas, ha decidido dar marcha atrás y regresar a los libros de texto tradicionales...

— Bueno, este fue un proceso que ya arrancó en 2023. En Suecia, al ver los resultados académicos cada vez menores o decididamente malos de su alumnado —a pesar de ser los pioneros en una digitalización escolar que supuestamente iba a aumentar el rendimiento—, demandaron información al Instituto Karolinska, que es el más prestigioso a nivel neurológico en el ámbito europeo e internacional. A partir de las evidencias científicas que aportaron, y viendo el impacto que este tipo de digitalización tiene en la salud mental y física, dieron marcha atrás de inmediato para el siguiente curso. Ya en el año académico 2023-2024 introdujeron nuevamente los libros de texto, y a continuación se realizó una renuncia pública a seguir digitalizando el sistema escolar, reconociendo abiertamente que se habían equivocado y que ese no era el camino a seguir.

— ¿Qué es exactamente lo que dice la ciencia hoy en día sobre la exposición de los niños a estos dispositivos?

— La evidencia científica, que es cada vez mayor y más sólida, asocia directamente el uso precoz y el abuso de las pantallas con problemas graves de salud mental y física, una afectación severa en el neurodesarrollo, problemas de corte adictivo y, desde luego, una alteración directa en todo el proceso de aprendizaje.

— Durante años nos vendieron que un niño con una tableta en clase era sinónimo de progreso. ¿En qué momento confundimos la competencia digital con la dependencia de un dispositivo?

— Esa es una pregunta clave, porque el pensamiento computacional y el proceso de aprendizaje digital no van ligados, o no tienen por qué ir ligados de forma directa, a la introducción de medios digitales de modo transversal en todo el sistema educativo. De hecho, la Asociación Española de Pediatría demandó ya el año pasado una alfabetización digital sin necesidad de exponer precozmente a los niños y niñas a las pantallas, y sin introducirlos como usuarios tempranos de redes, pantallas y plataformas.

Las familias no pueden sentarse a esperar a que cambien las leyes para tomar medidas. El pacto de familias es un principio de actuación aquí y ahora para preservarlos de problemáticas muy significativas en el ámbito de la salud mental

— En sus ponencias alude con frecuencia a las «estrategias algorítmicas de ingeniería social». ¿Somos conscientes en casa de que el teléfono de nuestros hijos está minuciosamente diseñado para minar su voluntad?

— Cada vez las familias son más conscientes, y la prueba evidente de ello es la creación y el crecimiento de las plataformas de Adolescencia Libre de Móviles por todo el Estado, que tienen ya una presencia muy importante a nivel gallego. Sin embargo, como la tecnología se conectó y se extendió sin una evaluación previa y sin un reglamento, ahora mismo vemos como normales actividades como utilizar la pantalla como un «chupete digital». Esto es comparable a lo que ocurría con el tabaco o el alcohol hace varias décadas, cuando su consumo se miraba como algo normal dentro de la sociedad. En este cambio de paradigma convivimos familias que intentan proteger a sus hijos de la digitalización precoz con el uso generalizado de este chupete digital hasta en carritos de bebés.

— ¿Es el «pacto de familias» para retrasar el smartphone la única vacuna eficaz contra la presión social del «todos los de su clase ya lo tienen»?

— Hay reglamentos institucionales que ayudarían mucho, como el hecho de que no se introduzca precozmente un dispositivo individual en el colegio y que el niño no se vaya a casa con una pantalla obligatoria. Esto choca con lo que dicen los pediatras: nada de pantallas antes de los 6 años, no más de una hora al día entre los 7 y los 12 años, y un máximo de dos horas a partir de los 13, incluyendo el tiempo escolar y los deberes. Pero cuando las familias se encuentran en esa disyuntiva, no pueden sentarse a esperar a que cambien las leyes para tomar medidas. El pacto de familias es un principio de actuación aquí y ahora para preservarlos de problemáticas muy significativas en el ámbito de la salud mental.

En este cambio de paradigma convivimos familias que intentan proteger a sus hijos de la digitalización precoz con el uso generalizado de este chupete digital hasta en carritos de bebés

— Cuando el problema ya ha estallado, el móvil está dentro de casa y el adolescentee muestra signos claros de adicción, ¿cuál debe ser el primer paso de los padres o tutores para recuperar el control?

— Es una pregunta que tiene muchas dimensiones. En un principio, ante cualquier problemática de tipo adictivo que se detecte en un menor, lo correcto es acudir al pediatra y a los dispositivos especializados en conductas adictivas para que valoren la situación de forma profesional. Desde la campaña Escola Saudable y desde Adolescencia Libre de Móbiles facilitamos pautas y consejos sobre cómo ir regulando la propia casa, acotar los momentos de uso de pantallas tanto por parte de los adultos como de los niños, y limitar estrictamente la edad para la entrega de un smartphone individual.

La hiperdigitalización no es indispensable para crecer. Igual que cuidamos la comida o la ropa de nuestros hijos, tenemos que cuidar su salud mental y física. No se puede entregar un dispositivo que abre una autopista de peligros

— De todas las orientaciones que van a trasladar a los vecinos en el CEIP de Cabanas de Saceldo, ¿cuál considera que es la pauta más urgente, esa que un hogar pontevedrés debería aplicar hoy mismo?

— Que la hiperdigitalización no es indispensable para crecer. Igual que cuidamos la comida o la ropa de nuestros hijos, tenemos que cuidar su salud mental y física. No se puede entregar un dispositivo que abre una autopista de peligros a quien no tiene la edad para tener un carné de conducir, ni conoce el código de circulación, ni está maduro para afrontar situaciones de riesgo. Si fuéramos verdaderamente conscientes de lo que implica, evidentemente no lo haríamos.

— Ustedes han alegado formalmente contra la digitalización de la educación en Galicia. En comparación con otras comunidades autónomas, ¿va la Xunta a la zaga en esta desescalada digital?

— Estamos en un cambio de paradigma a nivel internacional, pero también dentro del Estado español. Diferentes comunidades autónomas están dando un paso atrás en la escalada digital y han iniciado ya una desescalada. En Cataluña, este mismo curso académico ya comenzaron a retirar las pantallas digitales en las escuelas infantiles. Comunidades como Aragón, Murcia o Madrid ya limitan el tiempo de exposición al que se puede someter a un alumno en el aula. En esa comparación, la comunidad gallega va claramente por detrás de esos casos.

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