Autoridad Portuaria
El Puerto de Marín no renuncia a su nuevo muelle: «La resolución ambiental no es negativa»
Pese a que el Ministerio para la Transición Ecológica no autoriza el plan para ampliar la zona de atraque, la Autoridad Portuaria aspira a poder ejecutarlo

Uno de los tráficos afectados es el de componentes eólicos / Gustavo Santos
N. Davila
La reciente resolución del Ministerio para la Transición Ecológica que deja en suspenso la autorización ambiental para un nuevo muelle en el Puerto de Marín al «carecer de elementos de juicio» sobre el proyecto, ha caído como un «jarro de agua fría» en la Autoridad Portuaria, pero la entidad que preside José Benito Suárez Costa no pierde la esperanza. Insistirá para sacar adelante una obra que se considera «fundamental».
Fuentes oficiales del ente portuario subrayan que se le ha solicitado al ministerio el expediente completo «ya que la resolución no es negativa, sino que dice que faltan elementos de juicio». Es a lo que se aferra el Puerto para seguir adelante ya que «la intención es conocer exactamente cuáles son esos elementos para poder completar lo que solicite el ministerio y seguir con la tramitación que sea necesaria».
Se trata de duplicar la longitud del Nuevo Muelle Comercial de Marín con 150 metros más y llegar a los 11 metros de calado, más una explanada de aproximadamente 10.000 metros cuadrados. Es un plan «básico» para el recinto ya que, según se subraya «actualmente, en el puerto de Marín, el tráfico de material eólico y de productos siderúrgicos se desarrolla en el nuevo muelle comercial de Marín, de 180 metros de longitud y nueve de calado, cuya superficie también es compartida con el depósito de contenedores, limitando así la superficie para los tráficos citados anteriormente. La eslora de los buques, que operan los tráficos de material eólico y siderúrgico, comprende entre un mínimo de 80 metros y un máximo de 160, lo que hace que solo se disponga de un puesto de atraque en el nuevo muelle comercial, entrando estos tráficos en conflicto, generándose esperas por la falta de disponibilidad de puesto de atraque, agravado, por un lado, por los largos periodos de atraque del siderúrgico dada su alta sensibilidad a la lluvia y, por el otro, por el largo tiempo de plancha en ciertas escalas del tráfico eólico».
Para lograr este objetivo habría que dragar y es aquí donde surgen los reparos del ministerio, pero también desde la Consellería do Mar. «Los volúmenes de dragado estimados son 51.452,50 metros cúbicos» de calidad C, la más baja. Al respecto, la Dirección Xeral de Desenvolvemento Pesqueiro de la Xunta indica que las obras «podrían afectar tanto a la calidad del agua como a los recursos que en ella se desarrollan, dado que ese tipo de actuaciones conllevarían a un aumento de la turbidez y de la concentración de sólidos en suspensión. A esto hay que sumar el hecho de que el material de la zona donde se va a realizar el dragado se ha clasificado de categoría C, por su contenido en tributilestaño (TBT) y mercurio».
También la Federación Provincial de Cofradías de Pescadores de Pontevedra y la Lonxa de Campelo (agrupa a las cofradías de pescadores de Raxó, Pontevedra y Lourizán), formularon las mismas alegaciones.
Por su parte, el ministerio alerta de que el plan portuario «no se analiza la situación actual del interior del puerto, ni de la zona donde se van a realizar las obras. Por lo tanto, no se tiene información actualizada sobre si al realizar los dragados de la obra se puede producir una eliminación de especies con algún tipo de protección, ni se pueden plantear medidas o evaluar correctamente los impactos posibles».
Por ello informa que «la documentación aportada no incluye ningún análisis sobre las posibles afecciones al medio marino de las actuaciones recogidas en el proyecto». Además, señala que «la documentación presenta discrepancias sobre ciertos aspectos clave para la valoración del proyecto, que dificultan el análisis sobre las posibles afecciones al medio marino». Por último, enumera «los impactos que las diferentes actuaciones del proyecto podrían producir sobre los elementos del medio: destrucción directa de los fondos, incremento de la turbidez, molestias a la fauna marina por contaminación acústica, otras molestias a la fauna protegida durante las obras, y contaminación del medio marino».
Parecidos reparos llegan desde la Consellería do Mar, que pone de manifiesto «deficiencias en la caracterización de las zonas de pesca existentes y por tanto los impactos sobre las mismas». Indica que está «dentro de la zona de producción de moluscos bivalvos y otros invertebrados marinos y que el documento ambiental solo se refiere a los caladeros de pesca de fuera de la ría, sin considerar las zonas de pesca del interior de la ría, con artes menores alrededor de 20 embarcaciones», y destaca «la presencia de otros bancos marisqueros y establecimientos de acuicultura (bateas, viveros, etc.)». Señala como «principales impactos sobre los recursos pesqueros, los causados por la dispersión de material a dragar y los sólidos en suspensión».
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