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Cientos de personas marchan en Pontevedra contra las celulosas

«La movilización social es la principal arma contra los planes de las multinacionales depredadoras», subraya la organización

El alcalde vuelve a situar la permanencia de Ence en Lourizán como una anomalía histórica heredada que lastra el potencial económico y ambiental del municipio

Pontevedra sale a la calle en contra de las celulosas

Rafa Vázquez

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El nordés, que a estas horas ya empieza a barrer la Alameda, arrastra el calor y el eco de una consigna que en Pontevedra se hereda de padres a hijos. La escena se repite cada año, pero el pulso es distinto. Cientos de personas han vuelto a calzarse las zapatillas de caminar para defender una ría que consideran hipotecada y, de nuevo, para levantar un muro humano que cruza el mapa gallego hasta la comarca de A Ulloa. La tradicional marcha contra las celulosas, convocada por la Asociación Pola Defensa da Ría (APDR) y respaldada por el grueso del ecologismo gallego —desde Adega, Greenpeace y Ecologistas en Acción hasta la Plataforma contra la Mina de Touro—, ha tomado las calles del centro de la Boa Vila con un tono que oscila entre la fatiga de una demanda histórica y la urgencia de los nuevos frentes abiertos.

Este año la espina dorsal de la gran movilización se ha desviado de su ruta habitual. Los organizadores han querido que los pasos de los manifestantes encaren directamente el corazón administrativo de la ciudad, allí donde Altri tiene su sede. El objetivo es explícito: exigir el cerrojazo definitivo a la planta de Palas de Rei tras el reciente parón administrativo derivado de las trabas en la subestación eléctrica.

Para Antón Masa, presidente de la APDR, la batalla jurídica y social comparte el mismo ADN, ya sea a orillas del Lérez o en el interior lucense. La movilización social, sostiene el portavoz con los papeles del manifiesto bajo el brazo, es la única línea de defensa real que ha frenado los planes de la multinacional portuguesa, aunque advierte contra los excesos de confianza en los despachos de Santiago. Sabe bien que los expedientes van y vienen, y que lo que sobre el papel parece zanjado puede resucitar a la mínima oportunidad.

Llegada de los manifestantes a la plaza de A Peregrina.

Llegada de los manifestantes a la plaza de A Peregrina. / Rafa Vázquez

«Dada a situación de arquivo por parte da Xunta de Galicia do proxeto de Altri e tendo en conta que a sede de Altri está en Pontevedra, ao lado do edificio administrativo da Xunta, entendíamos que deberíamos modificar este percorrido para ir á sede a exigir que o que dixeron a xunta de Altri está morto, nos vamos ali para rematalo, para sepultalo, porque os mortos o que hai que facer é soterrálos, porque senón se irán», ha argumentado Masa al inicio de la marcha, trazando un paralelismo entre la resistencia actual y la que en los años setenta y oitenta impidió que Galicia se llenase de fábricas de pasta de papel.

Una de las pancartas contra el proyecto de Altri en A Ulloa.

Una de las pancartas contra el proyecto de Altri en A Ulloa. / Rafa Vázquez

Para el activista, ambas realidades son las dos caras de la misma moneda: «Para nós a loita contra Altri e a loita contra a Ence son parte dunha mesma loita. A loita contra as celulosas. Son parte dunha loita pola recuperación dos ríos, pola recuperación das rías».

Así, «Nin Ence na ría, nin Altri na Ulloa.... Celulosas Fóra!» fue, un año más, el lema más coreado. Con él, consignas ya clásicas de la marcha como «Fora da ría, esta porquería».

Este año la espina dorsal de la movilización se ha desviado de su ruta habitual. Los organizadores han querido que los pasos de los manifestantes encaren directamente el corazón administrativo de la ciudad, allí donde Altri tiene su sede. El objetivo es explícito: exigir el cerrojazo definitivo a la planta de Palas de Rei

A pocos metros de la pancarta de cabecera, una delegación de la plataforma Ulloa Viva evidenciaba que la preocupación no entiende de fronteras municipales. Juan Pedro Sánchez, su presidente, justificaba la presencia de los vecinos del interior en la capital de las Rías Baixas como un acto de reciprocidad conceptual. El colectivo, nacido al calor del rechazo al macroproyecto de Palas de Rei, ve en los veteranos de Pontevedra el espejo donde mirarse frente a las últimas alegaciones de la compañía lusa sobre su autonomía energética. «Nos mienten y para nosotros es fundamental entender que lo que va a ganar realmente va a ser la vida, no va a ser otra cosa», ha sentenciado Sánchez, visiblemente molesto por lo que considera una estrategia de confusión técnica de la firma para eludir la planificación eléctrica nacional.

Un año más, la protesta convocó a vecinos de todas las edades y profesiones.

Un año más, la protesta convocó a vecinos de todas las edades y profesiones. / Rafa Vázquez

La marcha ha contado, como es costumbre en esta cita del calendario local, con el respaldo del alcalde de Pontevedra, Miguel Anxo Fernández Lores, quien ha vuelto a situar la permanencia de Ence en Lourizán como una anomalía histórica heredada que lastra el potencial económico y ambiental del municipio. El regidor ha insistido en que la ría es un patrimonio «único no mundo» y que la única salida viable para la factoría es el traslado. «Non imos deixar de loitar por a recuperación da Ría e iso implica que Ence, que roubou no franquismo terreos que eran de todos os pontevedreses, se vaia para a ubicación que considere convinte, pero non aquí na Ría de Pontevedra. Loitaremos por terra, mar e aire, con máis movilizacións, con recursos xudiciais, ata conseguir que se vaia», ha enfatizado Lores ante los medios.

Para los vecinos llegados de las zonas directamente afectadas por los planes de Altri, la jornada de hoy no tenía nada de festiva y sí mucho de recordatorio de que la guardia no se puede bajar. «Vemos que isto é unha batalla que non se gañou», recuerdan

Entre las pancartas y las banderas que avanzaban por el asfalto, las motivaciones de quienes sostenían los palos de madera se repetían con distintos matices pero idéntico trasfondo. Para los vecinos llegados de las zonas directamente afectadas por los planes de Altri, la jornada de hoy no tenía nada de festiva y sí mucho de recordatorio de que la guardia no se puede bajar. «Vemos que isto é unha batalla que non se gañou. Si, estabamos optimistas, pero vemos que temos que seguir presionando para que isto se manteña á marxe e se anule», explicaba una manifestante con la voz ahogada por el ruido de los silbatos. A su lado, otros asistentes lamentaban que los «intereses de unos cuantos» pretendan imponerse sobre el sentir mayoritario del pueblo, reclamando un modelo de desarrollo que priorice a las pequeñas y medianas empresas con proyectos sostenibles antes que a las industrias de gran escala.

Tras el trayecto por el ensanche pontevedrés y la lectura del manifiesto, que se está produciendo en estos momentos, la Alameda será escenario de una fiesta para recordar que «a defensa da terra que pisamos segue a depender de nós mesmos».

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