El Museo de Pontevedra amplía su exposición sobre la Guerra Civil con obras de Arturo y Uxío Souto
Tres nuevas piezas capturan la crudeza del frente, el desamparo del refugiado y el dolor tras la alambrada
Completan una sección específica inaugurada en 2021 que revisita la herida que supusieron el conflicto bélico, el exilio y la represión para una generación de creadores

Dibujo a color "Campo de concentración" de Uxío Souto. En segundo plano, las litografías de Arturo Souto. / Museo de Pontevedra
El silencio espeso que a veces custodian las paredes del Edificio Castelao se acentúa sutilmente este mes con el regreso de la memoria más desgarrada de Galicia. El Museo de Pontevedra acaba de enriquecer su exposición permanente revisitando esa herida inacabada que supuso la Guerra Civil y el posterior exilio para toda una generación de creadores locales. Lo hace sumando tres nuevas piezas que capturan la crudeza del frente, el desamparo del refugiado y el dolor tras la alambrada, firmadas por dos nombres imprescindibles de la vanguardia gallega: Arturo Souto y Uxío Souto.
La iniciativa no es nueva, sino la consolidación de un compromiso institucional que arrancó en 2021, cuando el Museo abrió una sección específica para exhibir las creaciones contemporáneas a los desgarradores álbumes de guerra de Castelao, cuyos originales presiden este espacio de memoria. Ahora, la Diputación amplía este recorrido histórico y artístico con la incorporación de dos litografías inéditas y un sobrecogedor dibujo a color que, hasta hace muy poco, custodiaba el Museo Reina Sofía de Madrid.
Arturo Souto, cuya militancia en la defensa de la República lo empujó al exilio en 1939, regresa al museo a través de dos escenas bélicas de una enorme fuerza expresiva. Se trata de dos litografías impresas en Valencia en el año 1937, pertenecientes a un álbum cuya publicación final sigue siendo un misterio y que probablemente vieron la luz en las muestras de apoyo a la causa republicana durante la primavera de aquel año. Una de las estampas traslada al espectador a las tierras de La Mancha, donde un grupo de campesinos se levanta en armas con los icónicos molinos recortados al fondo. La segunda pieza, de un patetismo sobrecogedor, retrata el instante en que tres milicianos se guarecen del fuego enemigo para socorrer a un compañero herido.
Con estas incorporaciones, ya son cuatros los grabados de esta serie que atesora el Museo de Pontevedra, arropando a otra de las joyas de la colección: la Escena de bombardeo en Madrid, aquel dibujo que compartió relevancia con el mismísimo Guernica de Picasso en el pabellón español de la Exposición Internacional de París en 1937.
Arturo Souto, cuya militancia en la defensa de la República lo empujó al exilio en 1939, regresa al museo a través de dos escenas bélicas de una enorme fuerza expresiva. Se trata de dos litografías impresas en Valencia en el año 1937, pertenecientes a un álbum cuya publicación final sigue siendo un misterio
El otro gran hito de esta ampliación lleva la firma del escultor Uxío Souto y se titula, de forma explícita, Campo de concentración. Es un pequeño dibujo a color realizado en 1944 donde el artista volcó su propia vivencia en el campo francés de Barcarés, el inhóspito lugar donde terminó confinado tras cruzar a pie los Pirineos huyendo de la represión.
La obra, que permanecía cedida en el Reina Sofía desde finales de 2020 y que recientemente formó parte de la exposición Intolerancia en la Residencia de Estudiantes de Madrid, se integra por primera vez en la colección permanente de Pontevedra. Junto a ella, vuelven a colgar de las paredes del museo otros dos dibujos del autor, Cruce dos Pirineos y A véspera no campo de concentración, completando el relato gráfico de su huida.
El espacio dedicado a la contienda y el exilio se apuntala también con las seis aguadas del ilustrador vigués Federico Ribas y diversas esculturas, dialogando con el resto de la pinacoteca del siglo XX. Un paseo por las salas del Edificio Castelao que permite calibrar la tragedia cultural de Galicia: desde los que marcharon por obligación, como Maruja Mallo, Luis Seoane, Colmeiro o Francisco Vázquez Díaz "Compostela"; pasando por quienes sufrieron el asfixiante exilio interior, como Carlos Maside y Manuel Torres; hasta llegar a los nombres rotos por la ejecución, como el asesinado Camilo Díaz Baliño.
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