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Entrevista | Daniel Carpio Digestólogo, especialista del servicio de Dixestivo del Complejo Hospitalario Universitario de Pontevedra

«Sí, estamos enfermando más del aparato digestivo; hay un aumento real»

«Muchos se quitan alimentos de forma espontánea y luego siguen viniendo a consulta porque sus síntomas no mejoran»

El digestólogo Daniel Carpio.

El digestólogo Daniel Carpio. / FdV

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Una sociedad que, literalmente, parece no digerir bien el ritmo que se le impone. Es el desafío al que se enfrenta a diario Daniel Carpio, que desde la consulta de Dixestivo del Complejo Hospitalario de Pontevedra sabe bien lo que es tratar con el silencio de un órgano que, cuando protesta, altera por completo la vida de una persona.

¿Es una percepción o de verdad estamos enfermando más del aparato digestivo?

Sí, estamos enfermando más. Es una realidad. Las patologías digestivas cubren una parte muy amplia del cuerpo, abarcan muchos órganos diferentes y algunas son muy prevalentes, como el intestino irritable, la infección por la bacteria Helicobacter pylori o el reflujo. Son problemas muy frecuentes y quizás ahora nos damos más cuenta o se ven más. Lo que nos trasladan los compañeros de atención primaria es que un porcentaje muy importante de sus consultas diarias es patología digestiva. Así que sí, hay un aumento real.

Se habla del intestino como nuestro "segundo cerebro". ¿Tiene esto una base sólida o es solo una frase hecha que ha calado?

Es un dicho popular, pero tiene muchísimo de realidad y cada vez hay más investigación en este tema. De hecho, enfermedades como el intestino irritable o la dispepsia funcional ya se agrupan dentro de lo que médicamente llamamos las "enfermedades del eje intestino-cerebro". Existe una relación bidireccional absoluta. Cuando hay una patología digestiva, esta influye a nivel general y sobre todo a nivel psicológico; y al revés, cuando hay alteraciones psicológicas, los primeros órganos donde se manifiestan son los del aparato digestivo. Hay una base científica clara.

Entre el gluten, la lactosa y las dietas milagro que inundan las redes, ¿qué siente cuando le llega un paciente que se ha autodiagnosticado en internet y ha decidido retirar alimentos básicos por su cuenta?

Es una situación cada vez más frecuente y es cierto que muchas veces no se hace con el rigor científico o médico que nos gustaría. Vemos una exclusión exagerada tanto del gluten como de la lactosa ante la aparición de cualquier síntoma digestivo. Nuestra recomendación es consultarlo antes de hacer una retirada definitiva. El gluten es un alimento que llevamos ingiriendo más de diez o doce mil años. Hay pacientes intolerantes o que sufren la enfermedad celíaca y a esos hay que estudiarlos, pero en otros no es necesario. A veces, lo que realmente hay que excluir es otro tipo de alimento que es el que está provocando el problema. Lo que vemos es que muchos se quitan estos alimentos de forma espontánea y luego siguen viniendo a la consulta porque sus síntomas no mejoran.

Cuando hay una patología digestiva, esta influye a nivel general y sobre todo a nivel psicológico; y al revés, cuando hay alteraciones psicológicas, los primeros órganos donde se manifiestan son los del aparato digestivo

De los que se quitan alimentos a los que prometen curaciones inmediatas en un bote de pastillas...

De las pastillas milagro ya ni hablamos. Cada semestre vemos una dieta nueva o un superalimento nuevo que parece que va a cambiarlo todo, pero carecen de resultados científicos sólidos y no los podemos aplicar de forma general. Hay pautas con cierta incidencia e información contrastada para patologías concretas, pero muchas otras cosas se eliminan o se introducen sin aval científico. Hay que tomarlo con mucha cautela.

Pasa lo mismo con la moda de los probióticos como preventivo para todo

Es exactamente lo mismo. Los probióticos tienen evidencia de eficacia en situaciones clínicas y patologías muy concretas, pero deben tomarse de forma controlada y bajo indicación precisa. No se pueden tomar pensando que van a mejorarlo todo de golpe y sin ningún rigor ni control profesional. Antes de tomar decisiones por cuenta propia, hay que informarse a través de un especialista.

De las pastillas milagro ya ni hablamos. Cada semestre vemos una dieta nueva o un superalimento nuevo que parece que va a cambiarlo todo, pero carecen de resultados científicos sólidos

Galicia registra tasas elevadas en ciertas enfermedades del aparato digestivo. ¿Hay un componente genético o lo que nos juega a la contra es nuestra forma de comer, de vivir y el envejecimiento?

La genética no se modifica a esta velocidad. Si hemos visto un incremento tan llamativo de algunas patologías en los últimos años está relacionado directamente con nuestros hábitos de vida y, sobre todo, con nuestros hábitos dietéticos. Es lo que conlleva el mundo occidental: el estrés, el tipo de alimentación con más productos ultraprocesados y quizás menos sanos... Todo eso es lo que potencia el aumento de este tipo de dolencias.

Si hemos visto un incremento tan llamativo de algunas patologías en los últimos años está relacionado directamente con nuestros hábitos de vida y, sobre todo, con nuestros hábitos dietéticos

Después de tantos años de estudio y de ver cómo sufre el cuerpo, ¿qué rutina aplica usted mismo que sea innegociable para proteger su salud intestinal?

Cosas muy sencillas. Una dieta lo más natural posible, muy cercana al patrón de la dieta mediterránea, que es la que ha demostrado beneficios reales a distintos niveles y también en el aparato digestivo. Y junto a eso, ejercicio físico moderado y rutinario, que ayuda enormemente a la motilidad y a la salud digestiva en general. No hay grandes milagros ocultos; es una buena alimentación y actividad física.

Mirando al futuro de los pacientes crónicos, ¿hacia dónde caminan las últimas vías de investigación para lograr la curación?

Hay muchísima investigación en todos los ámbitos de la medicina, también la digestiva. En el campo de la enfermedad inflamatoria intestinal, en el Crohn y la colitis ulcerosa, que es donde yo estoy más focalizado, el avance en los últimos quince años ha sido tremendo. Las alternativas de tratamiento han dado un vuelco; hoy disponemos de muchos más fármacos biológicos y tratamientos avanzados que nos permiten tener mucho mejor controlada la inflamación crónica de estos pacientes. Afortunadamente, cada vez tenemos más herramientas para ofrecerles una mejor calidad de vida.

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