La vanguardia tecnológica se instala en Pontevedra para mostrar el futuro del mobiliario urbano
El proyecto europeo Ambiance, liderado por el Centro Tecnológico Aimen, busca reducir hasta un 70% la huella ambiental de estos equipamientos mediante biomateriales y fabricación avanzada

Participantes, esta mañana, en la exhibición con los avances del proyecto europeo Ambiance. / FdV
El murmullo habitual de los niños jugando y el trasiego de vecinos en la plaza de Barcelos se mezcló esta mañana con el zumbido de la tecnología del futuro. Quienes paseaban por este emblemático espacio público se tropezaron con un escenario inusual: un laboratorio de vanguardia sacado de los polígonos industriales para instalarse, directamente, sobre las baldosas. Ladrillos nacidos de los restos que deja la agricultura, bancos urbanos diseñados por ordenador y moldeados por impresoras 3D gigantes, y campos de fútbol donde la hierba artificial ya no es un residuo eterno, sino un ciclo que vuelve a empezar.
La estampa es el escaparate del proyecto europeo Ambiance, una ambiciosa alianza de diez socios de seis países que lidera el Centro Tecnológico Aimen, con sede en O Porriño, en estrecha colaboración con la firma gallega Setga y el propio Concello de Pontevedra. No se trata de ciencia ficción ni de maquetas para un despacho; son prototipos reales, palpables, pensados para dar respuesta al gran reto de las urbes modernas: cómo seguir equipando las calles sin ahogar el planeta.
El despliegue en Barcelos funcionó como un espejo de lo que viene. La iniciativa, que cuenta con un presupuesto de 4,57 millones de euros y un horizonte de trabajo de cuatro años, busca algo tan rotundo como reducir hasta en un 70% la huella ambiental del mobiliario y los materiales que pisamos y tocamos cada día. Para lograrlo, la receta combina la naturaleza y la inteligencia artificial. Se toman derivados de plantas y subproductos del campo y se procesan mediante herramientas digitales, como los llamados gemelos digitales o el Internet de las Cosas, que vigilan en tiempo real que no se desperdicie ni un solo gramo de materia prima durante la fabricación.
Elena Rodríguez, responsable del departamento de Tecnologías Avanzadas de Composite de Aimen, lo explicaba a pie de calle. La apuesta pasa por “desarrollar soluciones que integren biomateriales, fabricación avanzada y digitalización para mejorar su rendimiento y reducir su impacto ambiental, y por acercar esta innovación a la ciudadanía, sacándola de los entornos industriales para que pueda verla y entenderla”.
En el sector deportivo, el trabajo se orienta a lograr superficies de juego reciclables y compostables. En los elementos de gran formato, como los bancos donde nos sentamos a descansar, las impresoras tridimensionales sustituyen al molde tradicional utilizando materiales de base biológica
Los curiosos que se acercaron al showroom pudieron comprobar cómo se concreta este esfuerzo en tres grandes áreas que afectan directamente al paisaje urbano. En el sector deportivo, el trabajo se orienta a lograr superficies de juego reciclables y compostables. En los elementos de gran formato, como los bancos donde nos sentamos a descansar, las impresoras tridimensionales sustituyen al molde tradicional utilizando materiales de base biológica.
Por último, los paneles y ladrillos expuestos, optimizados con sensores de fibra óptica para medir su resistencia, demuestran que el desecho agrícola tiene una segunda vida noble en la construcción, generando el mínimo residuo posible.
Detrás de este despliegue de ingenio está el músculo de Aimen, un referente con casi sesenta años de trayectoria a sus espaldas y un equipo de más de 330 profesionales en O Porriño, consolidado como un pilar en la investigación europea de materiales y tecnología láser. Hoy, junto a Setga y al resto del consorcio internacional que completan entidades de la talla de Itainnova, Crit, Mondo o los institutos Rise de Suecia, han demostrado en Pontevedra que el futuro de las ciudades sostenibles no se escribe solo en los despachos de Bruselas, sino que se empieza a moldear, paso a paso, en el corazón de nuestras propias plazas.
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