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Desperfectos y vertidos

Las dos caras del río de Os Gafos, en Pontevedra

En plena renaturalización en Campolongo, otros tramos languidecen

Las dos caras del río Os Gafos: de la renaturalización en Campolongo a las pasarelas rotas y vertidos directos

Gustavo Santos

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Pontevedra

El Concello ha comenzado, al menos oficialmente, ya que sobre el terreno apenas se notan avances, los ambiciosos trabajos de renaturalización del río de Os Gafos a su paso por el barrio de Campolongo. Con un presupuesto de más de cuatro millones de euros, se trata de recuperar el aspecto del río hace medio siglo, cuando aún no discurría cubierto por miles de toneladas de hormigón.

Será en verano, con el inicio de las vacaciones escolares, cuando comenzará esa labor para destapar Os Gafos, pero mientras en esos 500 metros urbanos el río mostrará dentro de un año su mejor cara, en otros tramos fluviales muy próximos, también en el casco urbano, la imagen no es la mejor.

Aunque en las últimas semanas se ha trabajado en retirar árboles caídos y otros elementos que obstaculizaban el paseo fluvial, el paso del tiempo muestra sus efectos de forma palpable y hay pasarelas por las que es imposible pasar e incluso se han cerrado al tránsito por el peligro que suponen. Así, desde hace unos días está vallada una pasarela de madera que permitía cruzar el río hacía una zona situada detrás del antiguo gimnasio Budo. Presenta incluso riesgo de caerse. Un tramo del paseo paralelo a María Victoria Moreno fue cortado el martes desde el cruce con la avenida de Vigo por la existente de agujeros y otros desperfectos en la madera.

Tramo cerrado al paso desde el martes por el mal estado de la madera

Tramo cerrado al paso desde el martes por el mal estado de la madera / Gustavo Santos

Pero un problema más grave es el de los vertidos constantes de aguas fecales, como el que denunció hace unos días la asociación Vaipolorío localizado en las inmediaciones de la estación de autobuses. En el margen derecho del cauce hay un colector de fecales, a 25 metros río abajo de la Ponte do Couto, que lleva tiempo realizando el vertido sin filtro.

El vertido es muy visible desde que el colectivo ecologista recuperó ese tramo de paseo entre el histórico puente y la calle Josefina Arruti, por lo que han sido numerosos los ciudadanos que pasan por el camino que lo han denunciado informalmente, ya que las aguas son visiblemente turbias.

Esa canalización fue hecha en la década de los años 80 por el margen del río sin ningún tipo de estudio arqueológico previo y sin tener en cuenta que se trata de un espacio natural.

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