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Ampliación del muelle comercial

El Estado y la Xunta objetan el plan de dragado del Puerto de Marín para ganar calado

El proyecto para ampliar zonas de atraque choca con reparos similares a los planteados contra el proyecto del Lérez y la Consellería do Mar sí alerta de que existe mercurio en la dársena portuaria

Puerto de Marín, con el área donde se proyecta la ampliación al fondo

Puerto de Marín, con el área donde se proyecta la ampliación al fondo / FdV

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Pontevedra

El proyecto de ampliación del Puerto de Marín para ganar zonas de atraque va camino de convertirse en un «culebrón» similar al del dragado del Lérez, que promueve Portos de Galicia y que a día de hoy está frenado por el Gobierno central ante sus objeciones al tratamiento y composición de los sedimentos. El proyecto para ampliar el muelle comercial es impulsado por la Autoridad Portuaria y también incluye un dragado, de mucho menor ámbito y entidad. Este apartado, previo a las propias obras del muelle, han chocado con objeciones similares, si bien en este caso la Consellería do Mar sí se suma a los reparos e incluso alerta de la presencia de mercurio en la dársena portuaria, el mismo que el Ministerio para la Transición Ecológica detecta en otros puntos de la ría.

Por el momento, el plan portuario carece de permiso ambiental precisamente por estos reparos al dragado de la dársena. La resolución que así lo indica reconoce que «actualmente, en el puerto de Marín, el tráfico de material eólico y de productos siderúrgicos se desarrolla en el nuevo muelle comercial de Marín, muelle de 180 metros de longitud y 9 de calado, cuya superficie también es compartida con el depósito de contenedores, limitando así la superficie para los tráficos citados, que «entran en conflicto, generándose esperas por la falta de disponibilidad de puesto de atraque». De ahí que se apueste por duplicar la longitud del nuevo muelle comercial y ganar calados hasta 11 metros de profundidad «evitando de esta manera posibles pérdidas de tráfico y permitiendo, en su caso, un crecimiento continuado».

Pero para ello hay que dragar y es aquí donde surgen los reparos. «Los volúmenes de dragado estimados son 51.452,50 m3», una décima parte de lo previsto para el Lérez, pero de calidad C, la más baja. Al respecto, la Dirección Xeral de Desenvolvemento Pesqueiro de la Xunta indica que las obras «podrían afectar tanto a la calidad del agua como a los recursos que en ella se desarrollan, dado que ese tipo de actuaciones conllevarían a un aumento de la turbidez y de la concentración de sólidos en suspensión. A esto hay que sumar el hecho de que el material de la zona donde se va a realizar el dragado se ha clasificado de categoría C, por su contenido en tributilestaño (TBT) y mercurio».

También la Federación Provincial de Cofradías de Pescadores de Pontevedra y la Lonxa de Campelo (agrupa a las cofradías de pescadores de Raxó, Pontevedra y Lourizán), formularon las mismas alegaciones.

Por su parte, el ministerio alerta de que el plan portuario «no se analiza la situación actual del interior del puerto, ni de la zona donde se van a realizar las obras. Por lo tanto, no se tiene información actualizada sobre si al realizar los dragados de la obra se puede producir una eliminación de especies con algún tipo de protección, ni se pueden plantear medidas o evaluar correctamente los impactos posibles».

Por ello informa que «la documentación aportada no incluye ningún análisis sobre las posibles afecciones al medio marino de las actuaciones recogidas en el proyecto». Además, señala que «la documentación presenta discrepancias sobre ciertos aspectos clave para la valoración del proyecto, que dificultan el análisis sobre las posibles afecciones al medio marino». Por último, enumera «los impactos que las diferentes actuaciones del proyecto podrían producir sobre los elementos del medio: destrucción directa de los fondos, incremento de la turbidez, molestias a la fauna marina por contaminación acústica, otras molestias a la fauna protegida durante las obras, y contaminación del medio marino».

Parecidos reparos llegan desde la Consellería do Mar, la misma que impulsa el dragado del Lérez. En el caso del puerto pone de manifiesto «deficiencias en la caracterización de las zonas de pesca existentes y por tanto los impactos sobre las mismas». Indica que está «dentro de la zona de producción de moluscos bivalvos y otros invertebrados marinos y que el documento ambiental solo se refiere a los caladeros de pesca de fuera de la ría, sin considerar las zonas de pesca del interior de la ría, con artes menores alrededor de 20 embarcaciones», y destaca «la presencia de otros bancos marisqueros y establecimientos de acuicultura (bateas, viveros, etc.)». Señala como «principales impactos sobre los recursos pesqueros, los causados por la dispersión de material a dragar y los sólidos en suspensión».

Por ello se concluye que «el documento ambiental presentado carece de una adecuada identificación, análisis y valoración de todos los potenciales impactos derivados de las actuaciones, así como de una propuesta proporcionada de medidas para prevenir, corregir y/o compensar los impactos que de esas actuaciones pudiesen derivarse. El grado de indefinición del proyecto hace que no se puedan descartar impactos ambientales significativos sobre el medio ambiente».

Potencialidad arqueológica: hasta cuatro posibles pecios en sus aguas

La Dirección Xeral de Patrimonio Cultural también incluye un informe sobre el plan de la Autoridad Portuaria y exige una supervisión arqueológica ya que «el puerto de Marín es un espacio de alta potencialidad arqueológica dado que se trata de un espacio geográfico en el que existe constancia de su uso continuado desde la antigüedad hasta el período actual». Así hace referencia «al hundimiento de distintas naves en aguas próximas al puerto de Marín. Si bien, tan sólo se han llevado a cabo dos intervenciones arqueológicas hasta el momento: la recuperación de varios cepos de ancla en Punta Udra y la prospección geofísica y sondeos arqueológicos de los fondos marinos localizados frente al muelle comercial oeste». En el «Inventario de Xacementos Arqueolóxicos, Xunta de Galicia» se cita la «posible existencia de cuatro pecios en aguas del puerto de Marín: un galeón español hundido frente a la Escuela Naval (siglo XVIII); Nuestra Señora del Rosario y San Francisco Javier (1730), y un pecio hundido en la dársena comercial (pecio del puerto de Marín).

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