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Así será la gran excavación arqueológica en Santa Clara

Un equipo de veinte profesionales y especialistas universitarios descifrarán los secretos de la clausura

Equipo de arqueólogos que realizó la primera excavación en Santa Clara, el 70% de los cuales repetirá en esta nueva investigación.

Equipo de arqueólogos que realizó la primera excavación en Santa Clara, el 70% de los cuales repetirá en esta nueva investigación. / Citania Arqueoloxía/ Israel Platas

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Los misterios que ha guardado el convento de Santa Clara durante 750 años están a punto de romperse de forma definitiva. En apenas unos días, los cerrojos de la antigua clausura volverán a girar para dejar paso a un contingente de profesionales que tienen la misión de levantar la piel de la historia de Pontevedra. Al frente de este desafío está Israel Picón, arqueólogo de la empresa Citania, quien asume el reto con el entusiasmo de quien sabe que tiene ante sí una oportunidad única en la vida.

«Poder volver a continuar allí, en un cenobio que estuvo 750 años cerrado, es una emoción y un orgullo», confiesa Picón. No es un extraño en estos muros; su equipo ya participó en la intervención anterior que marcó el camino. De hecho, este nuevo proyecto se siente como el segundo tomo de una obra mayor, heredera directa de la ambición científica que impulsaron José Manuel Rey García (anterior director del Museo de Pontevedra) y Rafa Rodríguez (arqueólogo de la Diputación). «Esto nace de una propuesta científica que iniciaron ellos y nosotros ahora le damos continuidad», explica con el firme deseo de poner en valor ese legado.

Para esta intervención, que tendrá una duración estimada de cinco meses de trabajo de campo, Citania movilizará a un auténtico «ejército» de especialistas. Se prevé que sobre el terreno trabajen de forma constante cerca de veinte personas, entre las que se cuentan ocho arqueólogos, auxiliares de arqueología y dos restauradoras.

Pero el alcance es mucho mayor, ya que el proyecto cuenta con una red de asesores de primer nivel que convertirán a Santa Clara en un laboratorio universitario: desde Edgar Camarós (USC) en antropología forense, hasta especialistas en lectura de paramentos como Rebeca Blanco (Uminho) o expertos en fauna y semillas de las universidades de León, A Coruña y el Principado de Asturias. Incluso la figura del maestro cantero, Fernando Rodríguez, será clave en esta «tropa» de expertos.

El trabajo se divide en varios sectores estratégicos, cada uno con su propio enigma. La Iglesia y el Coro Bajo son para el responsable de la investigación el punto más emocionante. «Allí no se trabajó nunca y seguramente nos llevemos sorpresas muy gratas», apunta

La excavación no parte de cero, pero trae novedades de calado. El trabajo se divide en varios sectores estratégicos, cada uno con su propio enigma. La Iglesia y el Coro Bajo son para Picón el punto más emocionante. «Allí no se trabajó nunca y seguramente nos llevemos sorpresas muy gratas», apunta. Será un reto mayor para las antropólogas del equipo, que deberán documentar un espacio virgen de investigación arqueológica.

Arqueólogos realizan mediciones en el interior del convento.

Arqueólogos realizan mediciones en el interior del convento. / Citania Arqueoloxía/ Israel Platas

Por su parte, el Sector 10 (El Bosque) se correspode con la «macro-obra» de la intervención. Un área enorme de unos 1.250 metros cuadrados donde se levantará el futuro edificio del Museo. Aquí, la arqueología va «a rebufo» de la arquitectura y se espera que el subsuelo aclare si los enterramientos hallados anteriormente pertenecen a los primeros asentamientos o a personas externas que ayudaban a la comunidad.

En la zona de «Tullas» y parte este del coro se buscará dar continuidad a muros descubiertos en campañas previas, probablemente restos de edificaciones anteriores, y se realizarán catas en el claustro para la instalación de saneamientos y telecomunicaciones.

A pesar del entusiasmo, la arqueología siempre convive con lo que queda pendiente. Picón reconoce que le queda una «espinilla»: no poder actuar en la zona que da hacia el muro de Barcelos, donde dataciones previas sugerían la existencia de estructuras del siglo XII, de los orígenes mismos del cementerio, de los que apenas se sabe nada.

Caracterización de materiales localizados en el subsuelo del cenobio.

Caracterización de materiales localizados en el subsuelo del cenobio. / Citania Arqueoloxía/ Israel Platas

Sin embargo, el potencial de lo que sí se va a excavar es inmenso. El arqueólogo sospecha que las primeras edificaciones de la zona este del coro podrían ser anteriores incluso a la famosa donación de Mayor Pérez en 1310. «En arqueología nunca puedes decir que esto es interesante y lo otro no, porque a veces te llevas un chasco, pero en el Bosque, siendo un área tan grande, quién sabe qué puede aparecer», reflexiona.

Pontevedra aguarda. En unos días, las herramientas de Citania empezarán a desbrozar siete siglos de clausura para que Santa Clara deje de ser un misterio y pase a ser, por fin, una página abierta de nuestra historia.

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