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El impacto del turismo religioso: 10.400 peregrinos en los primeros meses del Año Jubilar

La Casa del Inmaculado Corazón registra desde el pasado diciembre una afluencia sin precedentes, con un notable aumento de peregrinos jóvenes y extranjeros

Un grupo de peregrinos de Portugal en una visita a la Casa del Inmaculado Corazón de Maria.

Un grupo de peregrinos de Portugal en una visita a la Casa del Inmaculado Corazón de Maria. / Gustavo Santos

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El silencio de la calle Sor Lucía, en pleno corazón del centro histórico, ya no es el que era. Desde que el pasado 7 de diciembre se abrió el Año Jubilar, un goteo incesante de lenguas y acentos ha transformado el santuario en una pequeña torre de Babel donde la fe se vive con una intensidad que desborda cualquier previsión. En apenas unos meses, más de 10.300 personas han cruzado el umbral de la Casa del Inmaculado Corazón de María (antes Santuario de las Apariciones), una cifra que ya se ha quedado corta tras un primer sábado del mes que obligó a intensificar los protocolos de atención y a duplicar los turnos de misa.

La devoción ha crecido tanto que el santuario se ha quedado pequeño: el primer fin de semana muchos fieles tuvieron que esperar en el exterior para subir en dos turnos, mientras las campanas de Santa María doblaban para una marea de creyentes que no entiende de fronteras. José Moure, memoria viva de este rincón tras publicar «Sor Lucía, la luz que brilló en Pontevedra», observa el fenómeno con la calma de quien conoce bien cada piedra del lugar, pero con la sorpresa de quien ve brotar algo nuevo. Como uno de los voluntarios que gestionan la llegada de los grupos, Moure destaca un cambio de tendencia que sacude los cimientos del santuario: «Lo que nos sorprende muchísimo es que este año viene mucha gente joven», explica.

No es una percepción vaga; hace apenas quince días, un grupo llegado de un colegio mayor de Estados Unidos llenó la capilla y, salvo los profesores, ninguno de sus integrantes superaba los treinta años. Es un fervor fresco, vibrante y «mayoritariamente extranjero», constata el voluntario, que está rejuveneciendo el perfil del peregrino tradicional.

El mapa de procedencias que maneja la parroquia parece no tener fin. Aunque España sigue siendo el principal emisor, el fenómeno es global. «Vienen de todas partes, desde Sri Lanka a Brasil», señala Moure. Tras el flujo nacional, son Polonia y Estados Unidos los países que más fieles aportan, seguidos de cerca por México, Filipinas y Colombia.

Tras España, son Polonia y Estados Unidos los países que más fieles aportan, seguidos de cerca por México, Filipinas y Colombia

El perfil mayoritario suele ser el de grupos parroquiales organizados que viajan con su propio sacerdote para oficiar la eucaristía en su idioma natal, pero también abundan los hallazgos fortuitos. Es el caso de un estadounidense alojado en el Parador que, tras oír hablar de lo que ocurría justo enfrente de su ventana, pasó dos horas rezando frente a la imagen, cautivado por una historia que desconocía. «En su país la devoción por Fátima está muy extendida», constatan desde la Casa del Inmaculado Corazón.

La mística de los «cinco primeros sábados» que Sor Lucía relató haber recibido en su celda pontevedresa es el imán que atrae tanto a grupos de 60 cordobeses andaluces como a expediciones de la Córdoba argentina. Los fieles recuerdan la tradición de que fue durante la aparición del 10 de diciembre de 1925, que la Virgen pidió la devoción de los Primeros Cinco Sábados del mes. Consiste en ir a confesarse, recibir la comunión, recitar cinco decenas del rosario y hacerle compañía durante 15 minutos mientras se meditan los misterios del rosario.

Con la llegada del buen tiempo, la temporada alta no ha hecho más que empezar. Atrás queda un invierno de paraguas y piedra mojada que, curiosamente, dejó anécdotas cargadas de simbolismo, como la de aquellos mexicanos que, acostumbrados a la dureza del desierto, celebraban la lluvia gallega con la misma fe que los ritos que venían a cumplir. Ahora, con la primavera instalada en las plazas de la Boa Vila, la Casa del Inmaculado Corazón se prepara para un verano de récords, consolidando a Pontevedra como un hito ineludible en este 2026 en el mapa mundial de la espiritualidad mariana.

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