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Escalada

Los más pequeños desde lo más alto

La jornada de escalada impulsada por el Club Aromón fue un completo éxito que reunió a más de un centenar de infantes gallegos en el rocódromo del pabellón de A Xunqueira

Pontevedra disfruta de la escalada.

Rafa Vázquez

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Miguel Salgado Reboreda

Miguel Salgado Reboreda

Pontevedra

Como si la gravedad solo fuese un mito y la edad, un número, ascendían los jóvenes escaladores gallegos por el rocódromo de A Xunqueira. Más de un centenar de niños y niñas, llegados de todos los confines de Galicia, contenían el aliento al ver que, pasito a pasito, sus rivales subían sin parar por las paredes del pabellón pontevedrés. La prueba celebrada, la Liga de Escalada de Promoción, organizada por el Club Aromón, fue un auténtico éxito, desde la estructuración de todo el día, con pruebas desde las nueve de la mañana hasta las seis de la tarde, hasta el clima de disfrute generalizado de competidores, padres y voluntarios. Felicidad visible en las caras de todos ellos durante todo el evento.

«La Liga de Escalada de Promoción nos permite introducir a los niños y niñas en la competición e iniciarlos en este ámbito. A partir de aquí, quienes quieran continuar pueden dar el salto a pruebas de campeonatos gallegos o campeonatos de España. Es una forma de empezar, de descubrir cómo funciona la competición y de ir evolucionando poco a poco», explica Manuel Beloso, vicepresidente de la entidad.

Los jóvenes, asistidos en todo momento por los organizadores y voluntarios.

Los jóvenes, asistidos en todo momento por los organizadores y voluntarios. / Rafa Vázquez / FDV

Por la mañana se celebraron las clasificatorias de todas las categorías, desde prebenjamín hasta cadete. Cada participante tuvo que escalar dos vías, y con esos resultados se decidió quién pasaba a las finales. Los más pequeños disputaron sus finales esa misma mañana, hacia la una, mientras que las categorías alevín, infantil y cadete compitieron por la tarde. Esta estructura respondió a una cuestión de organización y de capacidad de la instalación, ya que en las clasificatorias podían escalar varias vías al mismo tiempo, pero en las finales hacía falta más espacio para que cada participante tuviera su tiempo y su zona para competir en buenas condiciones.

Dentro de las historias personales de cada competidor, destaca la presencia de un niño ciego compitiendo en la modalidad de paraescalada. «Para nosotros es muy importante contar con esta participación, porque forma parte de la prueba y permite que niños con diferentes capacidades puedan competir. En este caso participa un niño ciego, y lo que necesitamos es que el pabellón esté en silencio para poder darle instrucciones mientras escala. Se le va indicando hacia dónde dirigirse, derecha, arriba, izquierda, para que pueda localizar las presas y progresar hasta donde pueda o quiera llegar. Esa es la adaptación concreta que necesitamos para poder guiarlo correctamente durante la escalada», comentaba Beloso sobre la participación del niño invidente y todo lo que ello conlleva.

Un competidor escala el rocódromo.

Un competidor realiza su ascenso en el rocódromo. / Rafa Vázquez / FDV

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