El sector del mar
Las lonjas de la ría de Pontevedra no frenan su desplome: cae a la mitad la pesca subastada este año
Frente a los más de 900.000 kilos vendidos en las rulas de Campelo, Marín y Portonovo entre enero y abril de 2024, ahora no se llega a las 500 toneladas y la facturación se reduce un 16%

Un trabajador del mar prepara las redes en el puerto de Portonovo / Gustavo Santos
El sector del mar no levanta cabeza, desde el sector de las bateas, de nuevo cerradas estos días en la ría de Pontevedra por la presencia de toxina, hasta la flota de bajura y el marisqueo. El año 2024 marcó el punto más bajo de actividad, en especial en los bancos de almejas, a causa de las lluvias torrenciales de los últimos meses, que provocaron una alta mortandad del marisco. Esos fenómenos se repitieron en meses siguientes y el impacto de este «cambio de tendencia» se deja sentir en la actividad de las lonjas de la ría.
Según los datos del portal pescadegalicia de la Consellería do Mar, las rulas de Marín, Campelo (Poio) y Portonovo (Sanxenxo), han acumulado entre enero y abril un total de 493 toneladas de pescado y marisco subastado, lo que ha supuesto una facturación de 2.435.000 euros. Se trata de cifras inferiores a las del año pasado y solo son mejores que las del nefasto 2024. Así, en 2025, a estas alturas del año ya se rozaban los 910.000 kilos, un 46% más que en la actualidad, y los ingresos generados se situaban en casi los 2,9 millones. Mientras el descenso de capturas es muy notable, en materia económica las tres lonjas han logrado resistir en parte, con una caída del 16%. En todo caso, la facturación global está muy lejos de los más de cuatro millones de euros registrados entre enero y abril en 2023, justo antes de la debacle del ejercicio siguiente.
Aunque el sector del marisqueo parece el más afectado por la crisis del sector del mar, los datos de la lonja de Portonovo ponen de manifiesto que la pesca tradicional también atraviesa malos momentos. En esta rula apenas se han subastado este año 180 toneladas de pescado, lo que supone un descenso de más del 60% con respecto a las 480 vendidas en el mismo periodo del pasado año. En cuanto a los ingresos, la bajada es del 20%, de 765.000 a 612.000 euros.
Campelo, eje de la venta de bivalvos en toda la ría, pescadegalicia refleja que hasta ahora se han vendido 46.000 kilos de almejas y otros productos similares, con una facturación de 782.000 euros. En ninguno de los dos casos se llega a las cifras de 2025, cuando se llegaba el 1 de mayo a 67 toneladas (un 31% más) y a más de 910.000 euros, un 14% por encima de la cifra actual. Solo 2024, cuando la actividad estuvo paralizada gran parte del año, presenta peores datos y la comparación es abrumadora en relación con 2023. Entre enero y abril de aquel año se llegó a las 175 toneladas de marisco subastado por casi 2,3 millones de euros. Ahora se factura apenas un tercio de lo de entonces.
La lonja de Marín, que depende de la Autoridad Portuaria y que trabaja no solo con la flota local sino también con buques de altura, resiste mejor la crisis del sector del mar, si bien su balance provisional del primer cuatrimestre tampoco anima al optimismo. Según los datos de la consellería, se han vendido hasta ahora 267.000 kilos de pescado valorados en algo más de 1.04o.000 euros. Es un 26% menos de producto que hace un año y la caída de facturación es del 15%. En todo caso, es el peor balance de los últimos cinco años.
Las tres cofradías iniciaron el año con 440 permisos, 61 menos que en 2020
Uno de los sectores más castigados por la crisis de la actividad del mar es el marisqueo, golpeado por la climatología y con la amenaza de la toxina ya a las puertas ya que en la mañana de ayer estaba cerrada buena parte de la ría, si bien los bancos donde actúan las tres cofradías de Pontevedra y Poio se mantenían abiertos.
Esta crisis también se deja sentido en el número de personas que trabaja en el marisqueo. Según el balance oficial de la Consellería do Mar de permisos de faena a pie, a 31 de diciembre pasado había 440 autorizaciones: 166 en la de Lourizán, 226 en la de San Telmo y 48 en la de Raxó. De todas ellas, 290 (el 66%) so mujeres. La cifra global refleja que son 61 menos que los permisos registrados en 2020, cuando Lourizán contaba con 169, San Telmo con 253 y Raxó con 52. No obstante, se observan oscilaciones a lo largo de los años, ya que, por ejemplo, en 2018 había 428 permisos y en 2021 eran 460. No obstante, la tendencia es a la baja. Así, en Portonovo y Sanxenxo había hace una década 9 permisos y ahora solo son tres. Por su parte, en Vilaboa, que trabaja en bancos de la ría de Vigo, son 49 los permisos con los que se empezó el año, tres menos que el pasado ejercicio. En 2020 eran 65.
En toda la provincia hay 1.748 autorizaciones de marisqueo a pie, a las que se deben añadir las de a flote. De todas ellas, solo 250 corresponden a personas de menos de 40 años, lo que pone de manifiesto también la falta de relevo generacional.
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