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Música y poesía

La palabra que vuelve a casa

El colectivo Hitzak llega este mes a O Sanatorio para ofrecer un concierto de texturas cálidas y cercanía absoluta

Concierto de Hitzak, un grupo que reúne músicos de Francia, Escocia y Estados Unidos.

Concierto de Hitzak, un grupo que reúne músicos de Francia, Escocia y Estados Unidos. / HITZAK

Pontevedra

Hay hilos invisibles que tardan treinta años en trenzarse del todo, y el que une al poeta escocés Stuart Mudie con Pontevedra es uno de ellos. El artista decidió un día que estas calles también eran las suyas y Mudie, que llegó a vivir en la ciudad del Lérez y se empapó de su lengua y sus paisajes, regresa este 23 de mayo para cerrar un círculo íntimo en O Sanatorio, el escenario elegido para que Hitzak, su proyecto compartido con el compositor francés Alex Roven, despliegue su particular universo de palabra y memoria.

Hitzak no es una banda convencional, es un organismo vivo que late entre París, su ciudad de nacimiento, y las Tierras Altas. En su propuesta, la música no es solo el acompañamiento sino el suelo firme sobre el que camina la poesía. No hay voz cantada en el sentido tradicional; hay una palabra habitada que recita, que cuenta y que avanza al ritmo de una instrumentación cálida donde el acordeón, los violines y las guitarras tejen una atmósfera casi táctil.

Se trata de un diálogo donde la identidad de músicos llegados de Francia, Escocia y Estados Unidos se funde para crear algo que se siente orgánico, sin costuras.

Para el público pontevedrés, la cita en O Sanatorio (bajo la fórmula de entrada participativa) tiene un aroma de reencuentro vecinal. Algunas de las canciones que sonarán nacieron precisamente de la huella que Galicia dejó en Mudie durante décadas de viajes y estancias. Aunque los textos fluyan en inglés, el puente con el público está garantizado: el propio Stuart se encarga de desbrozar el camino de cada historia en castellano y también en gallego, transformando el concierto en una charla entre amigos que comparten una misma memoria del territorio.

El paso de Hitzak por Pontevedra promete ser esa pausa necesaria en el ruido cotidiano. Un ejercicio de escucha donde la emoción no necesita estridencias para calar hondo. En la Boa Vila, donde Stuart Mudie un día fue un vecino más, la música volverá a demostrar que la poesía, cuando se sostiene con verdad y un buen puñado de amigos, es capaz de acortar cualquier distancia geográfica. Solo queda sentarse y dejar que la palabra, esta vez, nos cuente de vuelta a casa.

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