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Ciclismo

Marín abre La Vuelta femenina entre bicicletas, lluvia y un bosque de paraguas

El público respondió al arranque de la carrera pese al tiempo, con una salida marcada por la cercanía de las corredoras y el ambiente en las calles

La salida de La Vuelta a España femenina.

La salida de La Vuelta a España femenina. / Gustavo Santos / FDV

Marín

Los paraguas formaron este domingo parte inseparable del paisaje del arranque de La Vuelta femenina en Marín. La lluvia, persistente aunque sin llegar a deslucir por completo la jornada, moderó la asistencia, pero no impidió que cientos de aficionados se acercasen a la salida para ver de cerca a las corredoras antes del inicio de una edición llamada a ser la más exigente de la historia de la prueba.

Desde primera hora, las vallas del recorrido reunieron a vecinos, curiosos y seguidores del ciclismo protegidos bajo paraguas de todos los colores. El ambiente fue más de cercanía que de ceremonia, ya que reinaron los teléfonos móviles en alto, las fotografías con las ciclistas, los saludos y muchos impermeables en una mañana en la que el agua obligó a mirar al cielo sin dejar de controlar al pelotón.

La salida tuvo a Marín como punto de partida de una primera etapa de 113,9 kilómetros hasta Salvaterra de Miño. Antes de llegar a meta, las corredoras tenían por delante Bueu, Cangas, Moaña, Arcade, Pazos de Borbén y Ponteareas, en un recorrido con dos altos puntuables: el Alto do Cruceiro y el Alto da Portela, ambos de tercera categoría.

Marín. Vuelta ciclista a España femenina, salida

Los aficionados aprovecharon para fotografiarse con las protagonistas. / Gustavo Santos / FDV

Tras Marín, la carrera continuará por Lobios, Padrón y Monforte antes de abandonar Galicia rumbo a León y Asturias, donde esperan los finales en Les Praeres y L’Angliru, llamados a decidir la clasificación general.

En lo deportivo, el arranque reunió a algunas de las mejores corredoras del mundo y a equipos llamados a pelear por una carrera especialmente dura. Pero en Marín, antes de que hablase la carretera, habló la calle, con una afición paciente bajo la lluvia, un pelotón recibido entre aplausos y una imagen repetida de principio a fin: la de los paraguas escoltando la salida de La Vuelta femenina.

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