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Patrimonio

Tras la mirada de Castelao sobre los cruceiros de Lérez

La primera Andaina Rotaria de 2026 propuso una ruta circular por la parroquia pontevedresa para redescubrir los cruceiros que el autor de Rianxo estudió en «As cruces de pedra na Galiza»

Foto de grupo de los participantes en la Andaina Rotaria alrededor de las cruces de piedra de Castelao en Lérez.

Foto de grupo de los participantes en la Andaina Rotaria alrededor de las cruces de piedra de Castelao en Lérez. / Gustavo Santos.

Pontevedra

En Lérez, las cruces de piedra no están solo en los caminos, están también en la memoria. Algunas conservan inscripciones gastadas por el tiempo, otras sobreviven en cruces de vías, esquinas y márgenes por los que el vecindario pasa a diario sin detenerse demasiado. Castelao sí se detuvo. Las observó, las dibujó, las estudió y las convirtió en parte de una de las grandes investigaciones sobre la identidad gallega.

Esa mirada fue el hilo conductor de la primera Andaina Rotaria de 2026, celebrada este sábado tras el aplazamiento de la convocatoria prevista en febrero por las malas condiciones meteorológicas. La actividad propuso una ruta circular por la parroquia pontevedresa de Lérez, con salida y llegada en el monasterio de San Benito.

La cita comenzó a las 10.00 de la mañana y tuvo una duración aproximada de tres horas. Fue, según la organización, un recorrido sencillo, pensado para combinar ejercicio físico, cultura literaria y patrimonio. La andaina contó además con un guía que fue explicando sobre el terreno los puntos más relevantes vinculados a la obra de Alfonso Daniel Rodríguez Castelao.

El itinerario, titulado «As Cruces de Pedra de Castelao en Lérez», tomó como referencia el trabajo que el autor de Rianxo dedicó a los cruceiros gallegos. No se trataba únicamente de caminar por la parroquia, sino de aprender a mirar de otra manera unos elementos que forman parte del paisaje cotidiano y que, sin embargo, encierran una profunda carga artística, etnográfica y simbólica.

Inicio de la ruta circular, en el Monasterio de San Benito de Lérez. | GUSTAVO SANTOS

Inicio de la ruta circular, en el Monasterio de San Benito de Lérez. | GUSTAVO SANTOS

Castelao convirtió esas cruces en objeto de estudio en «As cruces de pedra na Galiza», obra publicada en Buenos Aires en 1950. En ella analizó la historia, las formas, la iconografía y el significado de los cruceiros y de otras cruces de piedra, entendidos no solo como piezas religiosas, sino también como expresiones populares de la cultura gallega.

La investigación había comenzado muchos años antes, en 1924, cuando Castelao ingresó en el Seminario de Estudos Galegos. Desde entonces, su interés por estas piezas fue mucho más allá de la descripción artística. En los cruceiros encontró una forma de leer el territorio, las creencias, los oficios, los caminos y la relación de las comunidades con la muerte, la protección y la memoria.

Lérez ocupa un lugar propio dentro de ese universo. La parroquia cuenta con cruceiros tan destacados como los de A Santiña, Casaldorado, A Tranca, A Xicra, Benigno o Casal Novo. La andaina permitió acercarse a algunos de estos elementos y devolverlos al contexto del que salieron para formar parte de la mirada investigadora de Castelao.

Uno de los ejemplos más significativos es el Cruceiro da Santiña, situado en San Salvador de Lérez. Fechado en el siglo XIX, conserva una inscripción con el año 1822 y presenta una iconografía de gran fuerza visual: en el anverso aparece Cristo, con las costillas muy marcadas, acompañado por un ángel que sostiene un cáliz para recoger la sangre del costado.

El recorrido permitió también recordar la fragilidad de este patrimonio. El Cruceiro do Montiño, en Casal Novo, fue derribado por un vehículo en 2023, lo que obligó a recoger sus piezas e iniciar el proceso para su restauración. Su caso muestra que estas cruces no son solo vestigios del pasado, sino bienes vivos, expuestos todavía hoy al deterioro, a los accidentes y al olvido.

Entre explicaciones, paradas y fotografías, la ruta reunió a participantes de distintas edades e incluso a varios perros que acompañaron la caminata. La imagen encajaba bien con el espíritu de la propuesta: una jornada al aire libre, cercana y vecinal, en la que Lérez volvió a mirar sus cruces de piedra a través de los ojos de Castelao.

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