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Desde mi atalaya

Marinense ejemplar

Manuel Torres

Manuel Torres

Con motivo del 120 aniversario de su nacimiento, ocurrido el 25 de abril de 1906, traemos a nuestra «Galería de marinenses ejemplares», al maestro, catedrático e historiador local, don José Torres Martínez. De sobra conocido por muchas generaciones de marinenses a los que enseñó y educó con su fácil y amena palabra y con su quehacer diario de trabajo, esfuerzo y sacrificio. Marinense, de grandes convicciones personales, que lucho por el desarrollo de su villa natal, más allá de lo exigible, y que dedicó todo su tiempo libre al estudio de la historia local y a desarrollar y proponer multitud de iniciativas para el progreso y el desarrollo. Maestro de vocación y profesión, que ejerció con dedicación plena y con grandes dotes de magisterio. Desempeño la docencia en las escuelas de Hermelo y Porteliña, posteriormente director de la Graduada Aneja de Pontevedra. Profesor del Instituto y Escuela del Magisterio de Pontevedra, director y profesor de la Escuela del Magisterio de A Coruña, Jefe de Estudios de la Escuela del Profesorado de la Universidad de Santiago hasta su jubilación, y en la enseñanza privada, profesor del Colegio San Luis Gonzaga y del San Narciso en Marín, Academia Inmaculada en Pontevedra y Academia Galicia en La Coruña. En nuestra Villa, fundó y dirigió las Academias: “Minerva”, “Studio” y “Ateneum”, donde estudiaron cientos de jóvenes marinenses, que recibieron una enseñanza libre y universal, como el creía, y que todavía muchos, que tuvieron la fortuna de tenerlo de maestro, lo recuerdan con cariño y admiración, y en las que nunca nadie dejo de estudiar por problemas económicos, porque ponía por delante, el derecho del niño, a la situación económica. Autor de numerosos artículos y ponencias entre ellos: «Pedagogía de la educación», «Excursiones escolares de mi Escuela» (Premio Nacional de Educación), «Problemática de la mentira infantil», «Enseñanza del interés», «Problemática de la orientación sexual», «Los padres ante la formación del carácter». «¿Qué seré yo?», etc. Autor del libro de texto «Geografía de España». Medalla de la Orden al Mérito Docente.

Aparte del ejercicio de su profesión, todavía tuvo tiempo para dedicar a su Marín amado su tiempo libre para colaborar en el conocimiento de la historia local, patrimonio y problemática municipal, siempre pensando en el desarrollo y crecimiento de su Marín, que tanto amó. Haciendo propuestas y estudios positivos para conseguir el ansiado progreso. Gran orador, que enseño y deleito a los marinenses con los relatos de nuestra historia, en sus conferencias en diversas entidades marinenses: Santa Cecilia, Liceo Casino, etc.

Historiador de nuestra villa donde recogió los hechos de nuestra historia a lo largo de los tiempos, desde la prehistoria hasta nuestros días, destacando los hechos más importantes de nuestra «pequeña historia», como le gustaba decir. Supo transmitir con pedagógica exposición, partiendo de lo general para llegar a lo particular, para conocimiento, orgullo y estudio de todos los marinenses. Persona trabajadora y culta, de intachable conducta que luchó hasta su grado máximo en defensa de los ideales fundamentales para el desarrollo y progreso de la villa. Sería muy prolifero en estas líneas destacar sus muchas actividades en pro de Marín y los marinenses, pero siquiera como muestra y ejemplo de su amor irrenunciable al Marín que lo vio nacer, señalaremos algunas como: «Memoria descriptiva de la creación de la Biblioteca Municipal», «Estudio-Propuesta para una gestión eficaz de la Corporación Municipal», «Proyecto y Estatutos de la Junta Local de Turismo y Fiestas», «Propuesta de la creación y Programa de la Escuela de Pesca», «Propuesta de creación del Instituto de Enseñanza Media» ( luego Instituto Laboral), «Problemas portuarios y labor social de la Cofradía», «Reforma del Escudo Municipal», «, “Estudio para la creación de la bandera Municipal», etc. Publicó los libros «Pequeña Historia de Marín» y «Marinenses en el tiempo».

En definitiva, uno de los marinenses ejemplares, al que todavía le debemos el reconocimiento de recuerdo y gratitud perenne por su trabajo y vida ejemplar, culto, educado y comprometido con el desarrollo y progreso de su Villa natal, bueno y generoso, humilde y preparado, modesto y sacrificado, discreto y bondadoso, moderno y trabajador incansable, que dejó su último suspiro dedicado a su Marín del alma, como teniente de alcalde. Un marinense excepcional que ha dejado una gran huella en el devenir de nuestra Villa, como corresponde a un hijo preclaro que lo fue.

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