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Investigación policial

Investigan a tres personas por estafar 7.000 euros a una vecina de Cuntis

La Guardia Civil atribuye a los sospechosos dos fraudes, uno presencial y otro telemático, y la solicitud de un préstamo a nombre de la víctima sin su consentimiento

Cuartel de la Guardia Civil en Cuntis.

Cuartel de la Guardia Civil en Cuntis. / Guardia Civil

Cuntis

Una vecina de Cuntis fue víctima de dos estafas que le ocasionaron un perjuicio económico de 7.000 euros y que ahora han llevado a la Guardia Civil a investigar a tres personas, dos hombres y una mujer, vecinos de Tui y A Guarda, por su presunta implicación en los hechos. Las pesquisas apuntan, además, a que los sospechosos podrían formar parte de una red organizada dedicada a cometer fraudes, para lo que habrían llegado a utilizar una empresa ficticia bajo la denominación «EDICIONES Z».

La investigación, desarrollada por la Guardia Civil de Cuntis, se centra en tres personas que fueron citadas en calidad de investigadas como presuntas autoras de un delito de estafa. Se trata de una mujer vecina de A Guarda y de dos varones, uno con domicilio en Tui y otro también en A Guarda. Las diligencias ya han sido remitidas al Tribunal de Instancia, sección civil y de instrucción de guardia de Caldas de Reis.

Los hechos investigados se remontan al periodo comprendido entre los meses de julio y septiembre de 2025. Durante esos meses, la víctima habría sufrido dos fraudes diferenciados. El primero fue de carácter presencial y ascendió a 2.400 euros. El segundo se produjo por vía telemática y alcanzó los 4.600 euros. En total, la cantidad defraudada se elevó a 7.000 euros, según la información facilitada por la Guardia Civil.

La denuncia presentada por la perjudicada permitió abrir una investigación que acabó conduciendo a los tres sospechosos. Los agentes comenzaron entonces a reconstruir el recorrido del dinero y las circunstancias en las que se habrían producido las operaciones fraudulentas. A partir de esas gestiones, pudieron determinar que el perjuicio sufrido por la víctima no se limitaba únicamente a las cantidades sustraídas directamente.

En el transcurso de las pesquisas, la Guardia Civil constató que también se había solicitado un préstamo a nombre de la denunciante sin su consentimiento. Este extremo agravó el alcance de la investigación, al introducir un nuevo elemento en la mecánica delictiva atribuida a los investigados. Los agentes tratan ahora de aclarar todos los detalles de esa operación y de determinar qué papel habría desempeñado cada uno de los sospechosos.

La identificación de los tres investigados fue posible gracias a las gestiones practicadas por la Guardia Civil de Cuntis. Aunque la nota oficial no detalla el procedimiento seguido por los agentes, sí señala que las investigaciones permitieron vincular a los tres vecinos de Tui y A Guarda con los hechos denunciados. Tras esa identificación, fueron citados en calidad de investigados como presuntos responsables de un delito de estafa.

La hipótesis con la que trabajan los investigadores va más allá de una actuación aislada. Según la Guardia Civil, los tres sospechosos formarían parte de una red organizada dedicada a la comisión de estafas. Esta posible estructura habría utilizado distintas fórmulas para captar dinero de sus víctimas, combinando actuaciones presenciales con operaciones realizadas por medios telemáticos.

Uno de los elementos más relevantes de la investigación es la supuesta creación de una empresa ficticia denominada «EDICIONES Z». De acuerdo con las pesquisas, esta entidad habría sido utilizada como instrumento para llevar a cabo las actividades delictivas. La Guardia Civil investiga ahora si esa empresa se empleó para dar apariencia de legalidad a determinadas operaciones o para facilitar el contacto con posibles víctimas.

La utilización de sociedades o nombres comerciales ficticios es una fórmula habitual en determinadas modalidades de fraude, ya que puede servir para generar confianza en las personas perjudicadas o para dificultar la identificación de los responsables reales. En este caso, los agentes tratan de determinar el alcance concreto de «EDICIONES Z» dentro de la trama investigada y si pudo utilizarse en otros episodios similares.

La víctima, vecina de Cuntis, habría sido engañada en dos momentos distintos. La primera estafa, de carácter presencial, supuso una pérdida de 2.400 euros. La segunda, cometida por vía telemática, elevó el perjuicio en otros 4.600 euros. La combinación de ambas operaciones permitió a los presuntos autores hacerse con 7.000 euros en un periodo de apenas tres meses.

El hecho de que las estafas se produjeran mediante métodos distintos es uno de los aspectos que examinan los investigadores. La Guardia Civil trata de aclarar si ambos fraudes respondían a una misma estrategia, si fueron ejecutados por las mismas personas o si cada investigado asumía funciones diferentes dentro de la supuesta red. También se analiza la posible existencia de más afectados.

Las diligencias instruidas ya se encuentran en sede judicial, pero la investigación continúa abierta. La Guardia Civil mantiene las pesquisas con el objetivo de esclarecer por completo los hechos y determinar si hay más personas implicadas en esta actividad delictiva. No se descarta, por tanto, que la investigación pueda ampliarse en función de los resultados de las nuevas gestiones.

El caso está ahora en manos del Tribunal de Instancia, sección civil y de instrucción de guardia de Caldas de Reis, órgano al que se remitieron las diligencias. Será la autoridad judicial la que determine los siguientes pasos del procedimiento, una vez recibida la documentación elaborada por los agentes y las actuaciones practicadas hasta el momento.

La operación pone de nuevo el foco en las estafas que combinan contacto directo con medios digitales. En los últimos años, los cuerpos de seguridad han alertado del incremento de fraudes que aprovechan la confianza de las víctimas y, al mismo tiempo, las posibilidades que ofrecen las herramientas telemáticas para mover dinero, suplantar identidades o formalizar operaciones sin autorización.

En este caso, la solicitud de un préstamo a nombre de la denunciante sin su consentimiento constituye uno de los extremos más sensibles de la investigación. Este tipo de operaciones puede provocar consecuencias económicas adicionales para las víctimas, que no solo pierden dinero de forma directa, sino que también pueden verse vinculadas a productos financieros que nunca contrataron voluntariamente.

La Guardia Civil insiste en la necesidad de extremar la precaución ante cualquier operación económica que combine solicitudes de dinero, gestiones telemáticas o supuestas empresas de difícil verificación. Aunque la investigación continúa bajo dirección judicial, el caso de Cuntis evidencia la importancia de denunciar cuanto antes este tipo de hechos para permitir el rastreo de movimientos y la identificación de los posibles responsables.

Los tres investigados deberán responder ahora por su presunta participación en una estafa de 7.000 euros y por su posible vinculación con una red organizada. Las pesquisas siguen abiertas para aclarar el alcance real de la trama, comprobar si «EDICIONES Z» fue utilizada en otros fraudes y determinar si existen más víctimas o colaboradores relacionados con la actividad delictiva investigada.

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