Entrevista | Pepa Vázquez Coordinadora de la Asociación Boa Vida
«Hoy en día hay más pobreza y más exclusión que hace catorce años»
La asociación Boa Vida defiende alquileres «éticos» ajustados a la realidad actual de la vivienda y a los salarios de quienes buscan un hogar en la ciudad

Pepa Vázquez alerta del aumento de la pobreza, de las dificultades de acceso a la vivienda y de la exclusión. | GUSTAVO SANTOS
Boa Vida nació en Pontevedra en 2012 como una organización de apoyo a personas en situación de vulnerabilidad y de cuidado del medio ambiente. Desde la solidaridad y la ecología, la entidad trabaja para generar oportunidades, acompañamiento y apoyo. Catorce años después, alerta de una pobreza cada vez más compleja, marcada por el encarecimiento de la vivienda, los salarios y la soledad no deseada.
¿Cómo ha cambiado la pobreza en la ciudad desde que empezaron?
Creo que hoy hay más pobreza y más exclusión que hace catorce años. También hay menos capacidad económica para afrontar la situación. Los alquileres no eran los que son ahora. Antes ya había trabajadores pobres, pero ahora hay más personas que, aunque trabajan, llegan con muchísima dificultad a fin de mes.
¿Qué les suele pedir una persona cuando llega por primera vez?
Trabajo. Y en el último año, vivienda. Nosotros no repartimos alimentos ni pagamos facturas; eso lo hacen muy bien otras entidades como Cáritas. En Boa Vida nos centramos en acompañar procesos, buscar empleo, formación y, cada vez más, soluciones habitacionales.
Ustedes defienden el concepto de alquiler ético. ¿En qué consiste?
Un alquiler ético es aquel cuyo precio se corresponde con la vivienda que se ofrece. No es ético pedir 700 euros por un piso sin ascensor, sin muebles o en malas condiciones. El precio debería tener en cuenta el salario base, la accesibilidad, el estado energético de la vivienda y las condiciones reales. Si una persona cobra un salario bajo, un alquiler de 400 euros ya puede ser muchísimo.
¿Falta solidaridad en la sociedad?
Sí. Hace falta vecindad y solidaridad. Se ha perdido mucho aquello de ‘hoy por ti y mañana por mí’. También influye el discurso del odio. No es solo odio al inmigrante, es odio al pobre inmigrante. Porque si un futbolista extranjero marca goles, no nos importa su nacionalidad.

Pepa Vázquez atiende un caso junto a Teresa Redondo, asesora jurídica de la asociación. / Gustavo Santos
Boa Vida también trabaja en proyectos de convivencia y vivienda compartida. ¿Qué buscan con ellos?
Queremos recuperar la memoria de la convivencia. Antes las familias eran más extensas. Se convivía con abuelos, tíos o personas solteras de la familia. Ahora los mayores van a residencias, los pequeños a guarderías y los adultos pasan el día trabajando. Nosotros hacemos talleres para recordar que se puede compartir vivienda con familiares o con personas que no son familia de sangre.
¿Es una solución solo para personas mayores?
No, para nada. Puede convivir una persona mayor con una joven, dos mayores, dos personas con salarios bajos o personas con realidades muy distintas. La soledad no deseada no afecta solo a los mayores. Hay estudios que señalan que también golpea mucho a jóvenes de entre 18 y 30 años, porque cambian de ciudad, se separan de sus redes o empiezan vidas nuevas en lugares distintos.
¿Cómo está respondiendo la gente a estas propuestas?
Está siendo difícil. Hay miedo a lo desconocido y también vergüenza a reconocer que no tenemos buena relación con nuestra familia o que necesitamos apoyo. El año pasado tuvimos una experiencia muy bonita entre una persona en situación de exclusión y una persona de 80 años. Funcionó muy bien, pero necesitamos más recursos para sostenerlo.
¿Qué recursos necesitan?
Haría falta una persona profesional dedicada a buscar viviendas, poner en contacto a la gente, formar, resolver incidencias y celebrar los éxitos. Todo eso requiere tiempo y un presupuesto de unos 30.000 euros.
¿Cómo pueden colaborar las empresas de Pontevedra?
Somos una entidad declarada de utilidad pública, y eso permite importantes beneficios fiscales a quienes donan. Pero también pueden colaborar comprando o donando en las tiendas de Boa Vida. Así, ayudan a crear empleo para personas que lo tienen difícil y, al mismo tiempo, da una segunda vida a productos que de otra forma acabarían desechados.
¿Qué le recuerda que este trabajo merece la pena?
Las personas. Recuerdo a quienes empezaron conmigo y casos de solidaridad espontánea como personas que se conocen en una huerta y acaban compartiendo vivienda o antiguos participantes que, cuando encuentran trabajo, hacen donativos porque sienten que han recibido mucho y quieren devolverlo. La solidaridad surge de forma natural.
Suscríbete para seguir leyendo
- A juicio en Pontevedra por apropiarse de la herencia de 400.000 euros de su hijo de 10 años
- El PP de Pontevedra admite que la tasación de la Xunta por las expropiaciones de San Mauro son 'precios impropios
- «Gallegos de mierda», «os voy a matar»: los insultos que acabaron en detención durante un control de alcoholemia en Pontevedra
- La nueva vida de Ana Paz en Nueva Zelanda: entre la hostelería y la creación de contenido
- El histórico edificio Varela de Pontevedra tendrá un uso turístico y contará con 17 apartamentos
- Tres heridos, uno de ellos excarcelado, en un accidente múltiple en Marín
- Remontada de campeonato
- Movilización vecinal en Sanxenxo para conservar la icónica balaustrada de Silgar