Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Entrevista | María Pellisé Especialista en Aparato Digestivo

«La endoscopia avanzada permite tratamientos que antes solo resolvía la cirugía»

«El cáncer de colon puede prevenirse porque suele comenzar con una lesión precursora benigna, que es el pólipo», asegura la experta en una jornada en Pontevedra

La doctora María Pellisé, ayer, en el Hospital Montecelo de Pontevedra.

La doctora María Pellisé, ayer, en el Hospital Montecelo de Pontevedra. / GUSTAVO SANTOS

Pontevedra

La doctora María Pellisé (jefa de sección de Endoscopia del Hospital Clínic de Barcelona) participó ayer en el Hospital Montecelo en la jornada «Pontevedra, quen pasa? 6 expertos en saúde, 6 meses», centrado en esta ocasión en el cáncer de colon y la endoscopia avanzada. La actividad está impulsada por el servicio de Aparato Digestivo del área sanitaria de Pontevedra y O Salnés, a través do Grupo de Investigación IDARA. La siguiente cita de la iniciativa será el próximo 26 de mayo con Pilar Nos, experta en enfermedad de Crohn y colitis ulcerosa, con la moderación del doctor Carpio.

—¿Cuáles son las enfermedades digestivas más frecuentes en la población?

Probablemente, las más frecuentes son la dispepsia y el síndrome de colon irritable. Hablamos de síntomas muy habituales, como hinchazón abdominal, digestiones pesadas, dolor o malestar en la barriga y alteraciones del ritmo intestinal, con diarrea, estreñimiento o alternancia entre ambos. Antes de llegar a ese diagnóstico, lo que hacemos es descartar enfermedades concretas que pueden explicar esos síntomas y que sí tienen tratamiento específico, como una celiaquía o un cáncer de colon. Cuando eso ya se ha excluido, entonces hablamos de dispepsia, en la parte más relacionada con el dolor o la pesadez, y de colon irritable, cuando predominan los trastornos del ritmo intestinal.

—¿Qué prevalencia tienen?

Sí, muchísimo. Se estima que pueden afectar en torno al 20% de la población, así que estamos hablando de algo muy frecuente. Es verdad que cuando empiezan los síntomas algunas personas se asustan y piensan en algo grave, pero muchas veces son cuadros crónicos, de evolución larga, y eso ya orienta menos hacia enfermedades más serias.

—En el ámbito digestivo, ¿la endoscopia sigue siendo una de las pruebas más habituales?

Sí. De hecho, es una de las pruebas que más se solicitan, sobre todo por su importancia en la prevención del cáncer de colon. El cáncer de colon puede prevenirse porque suele comenzar con una lesión precursora benigna, que es el pólipo. Si detectas esos pólipos y los quitas, evitas que evolucionen a cáncer. Por eso existen programas de cribado poblacional. Se invita a la población en una determinada franja de edad a hacerse un test de sangre oculta en heces y, si ese test sale positivo, se realiza una colonoscopia. Como se ofrece a mucha gente, eso hace que un número importante de personas termine haciéndose esta prueba.

—Esos pólipos... ¿siempre producen sangrado?

No siempre. Pero cuando crecen o cuando sus células empiezan a alterarse más, sí pueden producir un pequeño sangrado. No es un sangrado visible, sino oculto. Lo que detecta el test es una mínima cantidad de hemoglobina que el paciente no aprecia a simple vista. También hay que tener en cuenta que no todo test positivo significa que haya un pólipo o un cáncer. Aproximadamente, en alrededor de un 60% de los casos encontramos alguna lesión de ese tipo, pero en el resto no. El test es muy sensible y puede detectar pequeñas pérdidas de hemoglobina que no necesariamente se deben a una lesión importante.

"Las enfermedades digestivas más frecuentes son la dispepsia y el colon irritable"

—¿La población participa lo suficiente en estos programas de cribado?

La participación es aceptable, pero mejorable. En Galicia me comentaron que está alrededor del 50%. Está bien, pero lo deseable sería subir al 65%. Ojalá fuera más alta, pero en ningún programa poblacional se alcanza el 100%.

—¿A qué edades se invita a participar?

En general, entre los 50 y los 70 años, aunque esa franja se va a ampliar hasta los 75. Quedan fuera las personas que ya han tenido un cáncer o que presentan situaciones de alto riesgo, como ciertos síndromes hereditarios, porque en esos casos el seguimiento es distinto.

—¿Qué entendemos exactamente por endoscopia avanzada?

Cuando hacemos una colonoscopia convencional, normalmente buscamos diagnosticar y, si hace falta, tomar biopsias. Pero también aprovechamos para tratar lesiones, sobre todo pólipos. Los más pequeños son relativamente sencillos de quitar. El problema viene con los pólipos más grandes, especialmente los que no crecen con tallo, sino que se extienden en superficie. En esos casos ya no basta con cortarlos: hay que ir disecando la lesión de forma mucho más precisa. Ahí hablamos de polipectomía compleja, que es una parte de la endoscopia avanzada. Pero no es solo eso. También llamamos endoscopia avanzada a técnicas de diagnóstico óptico, a procedimientos sobre la vía biliar o el páncreas, a la ecoendoscopia —que permite hacer una ecografía desde dentro—, a la exploración del intestino delgado y, en algunos casos, a la resección endoscópica de ciertos cánceres iniciales de esófago, estómago o colon.

—O sea, procedimientos que antes requerían cirugía.

Exactamente. Cada vez hacemos por endoscopia tratamientos que antes solo se resolvían con cirugía. En algunos casos hablamos casi de una cirugía interna, pero sin incisiones externas. Es uno de los grandes avances de la especialidad.

"Cuando hacemos una colonoscopia convencional buscamos diagnosticar, pero también aprovechamos para tratar lesiones"

—¿Qué tipo de anestesia se utiliza en estas pruebas?

La endoscopia diagnóstica podría hacerse sin anestesia, pero es una exploración molesta. En la gastroscopia puede provocar náuseas y en la colonoscopia, dolor o incomodidad. Por eso cada vez se hace más con sedación, normalmente con propofol. Es un fármaco que duerme y despierta muy rápido. En procedimientos más largos o complejos puede ser necesaria anestesia convencional, pero en la mayoría de los casos el paciente se seda, se recupera enseguida y se va a casa en poco tiempo.

—En la jornada del Hospital Montecelo, ¿qué inquietudes compartieron los profesionales?

Hablamos mucho de formación, de cómo progresar como especialista, cómo subespecializarse y cómo ofrecer un mejor servicio a los pacientes. En muchos hospitales conviven la patología del día a día con procedimientos muy complejos, y ese equilibrio no siempre es fácil. Tienes que responder a la actividad asistencial cotidiana y, al mismo tiempo, desarrollar técnicas superespecializadas.

—Y todo ello en un contexto de falta de personal...

Sí, eso influye mucho. Pero también hay un componente organizativo importante. A veces no es solo cuestión de más recursos, sino de cómo se estructuran los equipos y la actividad para optimizar mejor lo que ya se tiene.

—Acaba de cerrar una etapa al frente de la Asociación Española de Gastroenterología (AEG) ¿Qué balance hace?

Ha sido una experiencia muy bonita y muy satisfactoria. En España hay grandes profesionales, en hospitales grandes y pequeños, con mucha capacidad de innovación y mucho espíritu de trabajo en equipo. Desde una sociedad científica se pueden canalizar programas de formación, becas, investigación y estándares de calidad. Otra cosa es que luego muchas mejoras dependan de las administraciones y no siempre sea fácil materializarlas, más aún en un sistema sanitario tan descentralizado como el nuestro. Pero merece la pena seguir empujando.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents