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Protesta educativa

Las educadoras de 0 a 3 años de Pontevedra alzan la voz: «No podemos asumir tantos niños por aula»

La plantilla de la Escola Infantil A Parda se moviliza para reclamar bajar ratios, equiparar el calendario escolar y más tiempo para programación y formación

La protesta de las trabajadoras de la Escuela Infantil A Parda durante la jornada de ayer | RAFA VÁZQUEZ

La protesta de las trabajadoras de la Escuela Infantil A Parda durante la jornada de ayer | RAFA VÁZQUEZ

Pontevedra

Menos niños por aula, más tiempo para preparar la actividad educativa y un calendario equiparable al del resto de etapas. Esas son algunas de las principales reclamaciones que están poniendo sobre la mesa las profesionales del primer ciclo de Infantil, de 0 a 3 años, también en Pontevedra, donde las trabajadoras de la Escola Infantil A Parda se han sumado a un movimiento que ya tiene alcance estatal.

La educadora infantil María Drissi, trabajadora del centro pontevedrés, resume así el fondo de la protesta: «Pertenecemos por ley a Educación, somos la etapa de Educación Infantil de 0 a 6 años, pero a nosotras nos sigue gestionando Política Social y por lo tanto nuestras condiciones laborales son distintas». A su juicio, esa situación, arrastrada durante años, sitúa al 0-3 en una posición de desventaja respecto al segundo ciclo de Infantil y al resto de etapas educativas.

Entre las demandas figura la rebaja de ratios en las aulas de Infantil de 0 a 3 años. En la actualidad, explica Drissi, las aulas de 2 a 3 años pueden llegar a 20 niños; las de 1 a 2 años, a 13; y las de 0 a 1 años, a 8. «Se nos exige una atención educativa y asistencial muy amplia que no podemos asumir con tantos niños», sostiene. A ello añade un problema de espacio. «Tener a 20 niños de dos años en un aula muy pequeña, aunque seamos dos, es bastante agotador, porque necesitan moverse y hacer otro tipo de actividades», explica Drissi.

Más horas, más días y menos espacio

Las trabajadoras también denuncian que, pese a formar parte de la etapa educativa, soportan más horas de atención directa que otros niveles y disponen de menos margen para tareas pedagógicas. «Nosotras tenemos que estar siete horas al día atendiendo a los niños. No tenemos tiempo para hacer programación, preparar materiales ni nada que tenga un aspecto pedagógico», señala. Según argumenta, se han reducido horas de programación que antes estaban fuera de la atención directa.

Otro de los puntos de fricción es el calendario escolar en las escuelas infantiles de 0 a 3 años. Mientras en otras etapas el curso concluye a finales de junio y existen horarios más reducidos en verano, en 0-3 la actividad se prolonga hasta el 31 de julio, manteniendo el mismo horario que durante el resto del curso. «Somos la única etapa educativa con un calendario totalmente distinto», lamenta.

La reivindicación se enmarca en una plataforma estatal que aglutina a profesionales de centros públicos y privados. Tras las movilizaciones iniciadas en Madrid, distintas comunidades se han ido sumando. En Galicia, el movimiento se articula a través de Marea Marela y prevé una manifestación el 7 de mayo. Las educadoras confían en que la presión sirva al menos para abrir una negociación. «Está pensado por el interés de los niños; sería un beneficio para todos», concluye Drissi.

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