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Bonificaciones que caducan en noviembre

La Xunta ofrece sus últimos 75.000 m2 de suelo industrial con un 30% de descuento

Con solo siete parcelas en toda la comarca, en A Reigosa, Xestur lanza un nuevo concurso para adjudicarlas mientras trabaja en el futuro parque de Fragamoreira y la ampliación de O Campiño

Vista parcial del parque de A Reigosa, en Ponte Caldelas, con el colindante de O Campiño, en Pontevedra, al fondo.

Vista parcial del parque de A Reigosa, en Ponte Caldelas, con el colindante de O Campiño, en Pontevedra, al fondo. / FdV

Pontevedra

Xestur, el ente público que comercializa el suelo empresarial en Galicia, dispone en la comarca únicamente de un polígono industrial con parcelas disponibles, el de A Reigosa, en Ponte Caldelas, ya que el de O Campiño esta agotado desde hace años y tampoco dispone de oferta en O Pousadoiro. El de Barro está gestionado por la Diputación y también está completo. El parque de A Reigosa tiene en la actualidad de solo siete parcelas disponibles, según los datos oficiales de Xestur, que periódicamente lanza ofertas de venta, si bien es posible adquirir o alquilar estos terrenos en cualquier momento.

Uno de estos concursos acaba de activarse de nuevo, con una oferta de sus últimos 75.000 metros cuadrados a un precio medio de 75 euros por m2, lo que supone algo más de cinco millones de euros. También hay la opción del alquiler, con otras cuantías. Este precio cuenta con una bonificación media del 30% sobre la valoración inicial y la presentación de ofertas finaliza el 20 de mayo, pero en esta ocasión se alerta de que estos descuentos tienen fecha de caducidad y dejarán de estar vigentes en noviembre de este año.

Se trata de atraer compradores mediante un precio atractivo, pero el principal reto de la Xunta ahora es ampliar el suelo empresarial en la comarca, prácticamente inexistente. Desde hace meses se trabaja en cuatro proyectos, pero su ejecución se plantea a medio o largo plazo. Son la ampliación de los polígonos de O Campiño, en Pontevedra, y O Pousadoiro, entre Caldas y Vilagarcía, la ejecución del de Fragamoreira, en Poio, y la reconversión de la central de transportes de Ponte Caldelas, ejecutada hace años pero aún vacía.

Estos cuatro planes suman unos 59 millones de euros, en un primer cálculo que previsiblemente podría aumentar, y la creación de 780.000 metros cuadrados, si bien no todos serían de parcelas empresariales, ya que esa superficie incluye viales, zonas verdes y otras cesiones. La previsión temporal es disponer de todos ellos en un plazo de siete años. El parque de Poio, el de Fragamoreira se señala para 2032, mientras que los de Pontevedra y Caldas podrían estar listos incluso más tarde. En el caso de Poio, se trata de urbanizar algo más de 37 hectáreas a orillas de la VG-4.8, el acceso norte de Poio, y cuya tramitación urbanística ya ha sido activada por Xestión do Solo de Galicia (Xestur). Será necesario ocupar 780 fincas y otros bienes, según la relación ya expuesta al público para urbanizar 373.416 metros cuadrados. La Xunta estima en 29,8 millones de euros el coste de esos trabajos. Aunque se planifica con una superficie total de 374.229 metros cuadrados, solo la mitad tendría uso industrial ya que 170.000 metros se reservan para zonas verdes y casi 28.000 a red viaria y aparcamientos.

Por su parte, el plan inicial de ampliación del parque empresarial de O Campiño, en Pontevedra, establecía una superficie total de más de 320.000 metros cuadrados, con un centenar de parcelas afectadas en la parroquia de Marcón. Sin embargo, los derechos mineros de una cantera cercana han obligado a recortar de forma notable estas previsiones iniciales y el informe de sostenibilidad (Peose) que la Xunta ha expuesto al público establece un ámbito total de apenas 160.000 m2. De ellos, poco más de la mitad, 89.189 m2, se destinarán a parcelas lucrativas, es decir, de uso empresarial. A una media de 2.500 metros cada una, apenas se podría habilitar una treintena de espacios industriales.

Además, se reservan unos 4.000 m2 para equipamientos públicos y casi 53.000 a espacios libres y zonas verdes, junto con 9.700 metros cuadrados para el sistema viario y otros 4.000 para bolsas de aparcamiento. En total, se habilitarían 254 espacios para estacionar.

Con este recorte de superficies, las parcelas afectadas pasarán del centenar inicial a las 29 reflejadas en el citado Peose, es decir, apenas un 30% de lo previsto inicialmente. Además, cinco de ellas concentran el 85% de todo el ámbito afectado. En el 15% restante apenas habría que ocupar entre 300 y 400 m2 en cada una. Para su expropiación se calcula un gasto de 1,6 millones de euros, dentro de un presupuesto total de ejecución de la ampliación de 14,1 millones.

En cuanto a la ampliación de O Pousadoiro, entre Caldas y Vilagarcía, se aspira a duplicar su superficie actual y en julio se licitó la redacción de los planes necesarios para ordenar los terrenos y ejecutar las obras de parcelación por un precio de 232.489 euros y un plazo de ejecución de dos años.

El inicio de la tramitación cerraba la vía abierta poco antes por los Concellos de Vilagarcía y Caldas de Reis, que se había buscado a un socio capitalista –el Consorcio Zona Franca de Vigo– para recuperar esta demanda olvidada en un cajón de la Xunta, según se quejaron sus alcaldes. Finalmente será el titular de la instalación, la entidad pública Xestión do Solo de Galicia (Xestur), quien se encargue y con un proyecto similar, ampliándolo en 212.254 metros cuadrados más, de los cuales saldrán una superficie neta de 127.300 metros cuadrados.

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