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Viticultura

«Queremos fomentar la cultura del buen vino fuera de la temporada»

Sanxenxo volvió a brindar ayer por el vino con la segunda edición de Vinos a Piñón, un encuentro que reunió en el Náutico a más de cincuenta viticultores, hosteleros y aficionados. La cita consolidó su crecimiento como foro del sector y escaparate de proyectos ligados al territorio gallego actual

Viticultores y amantes del vino se dieron cita en la segunda edición.

Viticultores y amantes del vino se dieron cita en la segunda edición. / Gustavo Santos

M.S.R.

Sanxenxo

El Real Club Náutico de Sanxenxo se convirtió ayer en escaparate del vino de autor con la celebración de la segunda edición de Vinos a Piñón, una cita que reunió a más de medio centenar de viticultores, profesionales de la hostelería y aficionados en una jornada marcada por las catas, el intercambio entre productores y público y la reivindicación de una cultura del vino más cercana y menos encorsetada.

Instantes de a degustación de vinos del Bierzo. | GUSTAVO SANTOS

Instantes de a degustación de vinos del Bierzo. | GUSTAVO SANTOS

El encuentro, impulsado por Pablo Piñón coincidiendo con el vigésimo aniversario de su distribuidora, dio un paso más en esta segunda edición. Lo que nació como una celebración empresarial ha acabado tomando forma propia. «Este encuentro nace como celebración del vigésimo aniversario de la distribuidora Pablo Piñón. En un principio surge con la intención de celebrarlo, pero después se convierte en algo más que un evento: en un punto de encuentro», explicó el organizador.

Esa vocación de reunión estuvo muy presente durante toda la jornada en Sanxenxo, donde se dieron cita productores llegados de dentro y fuera de Galicia, junto a profesionales de la restauración de distintos puntos de la comunidad. Según destacó Piñón, la respuesta del sector fue especialmente positiva: «Muy buena, la verdad. Después de la primera edición, la gente tenía ganas de una segunda, así que estamos contentos». A esa buena acogida se sumó la presencia de público procedente de varias ciudades gallegas. «Ha venido mucha gente de la restauración de la zona y también de Santiago, Vigo, A Coruña, Ourense e incluso gente de fuera», señaló.

Durante el día, el Náutico acogió un programa continuo de actividades entre las once de la mañana y las ocho de la tarde, con especial protagonismo para las catas magistrales, uno de los grandes reclamos de esta edición. La jornada arrancó con la propuesta de Champagne Claude Cazals, continuó con Raúl Pérez, que centró su intervención en el territorio, la intuición y la búsqueda de la perfección, y cerró con Telmo Rodríguez, que puso el foco en la tradición y la proyección de futuro del vino.

Para Piñón, la presencia de estas firmas no es casual, sino parte del espíritu con el que fue concebido el encuentro. «Esta segunda edición, tras el éxito de la primera, ya la hemos consolidado como un encuentro entre productores, profesionales y amantes del vino, donde se reúnen, comparten, se conocen y disfrutan sin más complicaciones», resumió. En esa misma línea, subrayó que el programa de catas suponía «una gran oportunidad tanto para el profesional como para el aficionado al vino»

Raúl Pérez, durante la cata que encabezó. | GUSTAVO SANTOS

Raúl Pérez, durante la cata que encabezó. / Gustavo Santos

Entre los nombres propios del cartel, el organizador quiso destacar especialmente el valor de quienes han contribuido a transformar el mapa vitivinícola. «Son tres figuras que han revolucionado el mundo del vino porque han recuperado territorio», afirmó. Sobre Telmo Rodríguez, recordó su trabajo desde Remelluri, en La Rioja, mientras que de Raúl Pérez subrayó su influencia en la proyección exterior de territorios como El Bierzo y Galicia: «Ha situado a esa zona, y también a Galicia, en el mapa vitivinícola mundial, porque ha apostado por Galicia por sus características, sus variedades, su suelo y todo el potencial que tiene».

Más allá del programa, la cita volvió a reivindicar una manera de entender el vino ligada al productor, al paisaje y al contacto directo con el público. El objetivo, insistió Piñón, pasa por alejarse de la solemnidad para poner el foco en la experiencia compartida. «La intención de hacerlo en Sanxenxo es aportar movimiento y valor fuera de la temporada fuerte, y poner nuestro granito de arena en ese sentido. En definitiva, se trata de fomentar la cultura y el consumo del buen vino», apuntó.

Con esa filosofía, Vinos a Piñón cerró su segunda edición reforzando su papel como espacio de encuentro entre quienes hacen el vino y quienes lo disfrutan, en una jornada que confirmó el interés creciente por una viticultura más próxima, más consciente y más vinculada al territorio.

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