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Homenaje

El Gremio de Mareantes distingue al jefe de la Brilat con su medalla de honor

La histórica entidad reconoció a Andrés González Alvarado en un acto en el que destacó su reciente ascenso y la relación que la brigada mantiene con Pontevedra

José Luis Arellano imponiendo la medalla de honor del Gremio de Mareantes a González Alvarado. | GUSTAVO SANTOS

José Luis Arellano imponiendo la medalla de honor del Gremio de Mareantes a González Alvarado. | GUSTAVO SANTOS

Pontevedra

La sede del Gremio de Mareantes de Pontevedra acogió este lunes el acto de entrega de la medalla de honor al general jefe de la Brilat, Andrés González Alvarado, en una ceremonia de marcado carácter institucional con la que la corporación quiso poner en valor su figura y la vinculación de la unidad militar con Pontevedra. El reconocimiento llega, además, apenas tres días después de que el mando recibiese en el Cuartel General del Ejército la imposición de la faja de oficial general.

Con esta distinción, la entidad pontevedresa quiso subrayar no solo la trayectoria del homenajeado, sino también el papel que desempeña la brigada dentro del entramado institucional y social de la ciudad. Durante su intervención, el presidente del Gremio, José Luis Arellano Guiance, explicó que la medalla pretende reconocer la labor diaria de la Brilat y expresó su deseo de que el general «lleve a buen puerto la nave del ejército español que le toca liderar».

El acto se desarrolló en un tono solemne, con presencia de representantes políticos, civiles y militares, en una imagen que reflejó el peso simbólico que conserva el Gremio de Mareantes en la vida pública local. No en vano, se trata de una institución con una larga raíz histórica en Pontevedra, cuya continuidad fue precisamente destacada por el propio homenajeado durante su intervención.

Andrés González Alvarado agradeció la concesión de la medalla y definió el reconocimiento como un «privilegio» que asume «con gratitud». En su discurso, puso el foco en la vigencia del Gremio de Mareantes, recordó que sus registros se remontan al siglo XII y destacó el papel que la corporación sigue desempeñando dentro de la vida social pontevedresa.

El jefe de la Brilat aprovechó además su intervención para insistir en la vocación de servicio público de las Fuerzas Armadas. En ese sentido, reiteró que «las Fuerzas Armadas nos debemos a la sociedad civil» y trasladó la disposición de la brigada a colaborar en aquellas necesidades que puedan surgir fuera del ámbito estrictamente militar, una idea que reforzó el tono de cercanía institucional que marcó buena parte de la ceremonia.

La entrega de la medalla reunió a una amplia representación de autoridades de distintas administraciones. Entre los asistentes figuraban el subdelegado del Gobierno, Abel Losada; el delegado territorial de la Xunta, Agustín Reguera; el portavoz municipal socialista, Iván Puentes, acompañado por el concelleiro Marcos Rey, y las ediles del PP Silvia Junco y Beatriz Rey. Junto a ellos acudieron también responsables vinculados al ámbito de la seguridad y la defensa, como el comisario jefe provincial, Juan José Díaz; el coronel de la Guardia Civil, Manuel Touceda, y el director de la Escuela Naval Militar de Marín, Tomás Clavijo, en una convocatoria que reforzó el perfil institucional del homenaje.

Tras la imposición de la medalla, el general jefe de la Brilat firmó en el libro de honor de la corporación, un gesto habitual en este tipo de ceremonias y con el que se cerró oficialmente el acto. La escena sirvió para escenificar el reconocimiento del Gremio a una figura recién ascendida dentro del Ejército y, al mismo tiempo, para subrayar la relación que la institución mareante mantiene con distintos estamentos de la vida pública pontevedresa.

Más allá del componente protocolario, la cita dejó también una imagen de continuidad entre dos instituciones de naturaleza muy distinta pero con fuerte arraigo simbólico: por un lado, una entidad histórica vinculada a la memoria de la ciudad y por otro, una de las unidades militares con mayor proyección en Galicia. El homenaje a González Alvarado, por tanto, no fue solo un reconocimiento personal, sino también como un gesto de sintonía institucional entre el Gremio de Mareantes y la Brilat.

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