«Tenía una cuenta pendiente conmigo misma»
C. P. C.
Una de las alumnas recordó en el encuentro cómo un grave accidente de tráfico cambió por completo su vida cuando aún tenía planes por cumplir. Estuvo dos meses en coma, pasó cuatro años en rehabilitación y sufrió tres paradas cardiorrespiratorias. Durante mucho tiempo, estudiar quedó en suspenso, pero no desapareció del todo. Años después regresó a las aulas para saldar, como explicó ante sus compañeros, «una cuenta pendiente conmigo misma».
Otra participante puso voz a la dificultad de compaginar los estudios con las cargas del día a día. «Trabajar a jornada completa y, si además hay una persona dependiente a la que tienes que atender, es un reto. Pero también para mí es una motivación y una manera de desconectar», contó durante la charla.
El encuentro dejó también testimonios más luminosos, ligados a la compañía y al afecto que se tejen en el aula. Una alumna resumió el apoyo del grupo con una frase sencilla: «No nos conocíamos de nada y, en cuanto empezamos las clases, nos unimos entre nosotros para hacer resúmenes y ayudarnos cuando hacía falta». Otra explicó qué significa volver a estudiar cuando, además de aprender, una necesita salir de la rutina y encontrarse con otros. «Estoy encantada, porque es como venir a estar con mis amigos».
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