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Plan contra los incendios forestales

Once municipios de la comarca de Pontevedra son declarados de «alto riesgo» sin reforzarse su red de vigilancia

Quedan al margen Cuntis, Moraña y O Campo Lameiro y el Pladiga de 2026 reparte las mismas ocho cámaras y cuatro torres del pasado año para controlar 89.000 hectáreas en el distrito XIX

Una de las bases de helicópteros forestales está en O Campiño.

Una de las bases de helicópteros forestales está en O Campiño. / Rafa Vázquez

Pontevedra

El plan contra los incendios forestales de la Xunta, el Pladiga 2026 ya está en marcha, tras su publicación oficial ayer, un documento que detalla los medios materiales y humanos frente a una lacra que el pasado año se cebó con Galicia. De los 14 municipios de la comarca, todos salvo Cuntis, Moraña y O Campo Lameiro están declarados de alto riesgo» y no hay ninguna parroquia de «alta actividad incendiaria». Con estos datos, la Consellería de Medio Rural mantiene la misma red de vigilancia que en años anteriores, con cuatro puntos fijos de control y ocho cámaras en toda la comarca.

El distrito XIX, denominado Caldas-Salnés y que incluye a Pontevedra y O Morrazo, entre otras áreas, abarca 89.000 hectáreas forestales, un terreno con mayoría de monte comunal con un 56% de superficie (más de 50.100 hectáreas) y una cifra algo más baja (37.900 hectáreas, el 43%) en manos de propiedad privada. Es escasa la presencia de monte de utilidad pública o de titularidad pública con apenas 808 hectáreas, menos del 1% del total del terreno que se debe vigilar: 366 de utilidad pública y 442 de otro tipo. El distrito pontevedrés es el que menor porcentaje de estos montes públicos posee.

Pese a la gran oleada de incendios del pasado año en Galicia, el distrito pontevedrés cerró 2025 con 237 hectáreas calcinadas, el sexto distrito de los 19 de Galicia con menos sucesos, solo por delate de Ferrol, Barbanza, Fisterra, A Mariña Lucense y Terra Chá. Aún así, se opta por repetir los once municipios que forman parte del mapa de «zonas de alto riesgo». Son Pontevedra, Cerdedo Cotobade, Caldas, Ponte Caldelas, Barro, A Lama, Marín, Poio, Portas, Sanxenxo y Vilaboa. Tampoco aparecen Ribadumia ni Pontecesures. En estas áreas de máximo riesgo se llevan a cabo «acciones más intensas de vigilancia, disuasión e investigación que en el resto del territorio».

El documento mantiene en este territorio una de las tres bases aéreas de helicópteros de la provincia. Ubicada en O Campiño (Marcón), forma parte, con las de Silleda y Mondariz, de una red de veinte bases de este tipo en Galicia. Además, estarán operativos 44 puntos fijos de vigilancia, cuatro de ellos en la comarca: Xiabre (en Saiar, Caldas), Coirego (en Carballedo, Cerdedo-Cotobade), Morrazo (en Cobres, Vilaboa) y Espiño, en Soutomaior. El parque de cámaras se mantiene en ocho (de un total de 185 en 92 localizaciones de toda Galicia) en las estaciones de Barbudo (Ponte Caldelas), Domaio (Moaña), Xiabre (entre Caldas y Vilagarcía) y Xesteiras, en Cuntis, que se incorporó el pasado año a este listado

Como cada verano, está previsto que se pondrá en marcha la operación «Centinela Gallego» con el despliegue por los montes de efectivos militares, en especial de la Brilat, «con patrullas terrestres, con misión de vigilancia y disuasión». Si se repite lo de años anteriores, esta actividad se desarrollaría del 15 de agosto al 30 de septiembre con 35 patrullas terrestres.

El pasado año, la Brilat de Pontevedra puso punto final a esta operación para detectar incendios forestales con un total de 2.850 patrullas realizadas, tanto de presencia en municipios como de vigilancia desde diferentes observatorios; y se emplearon alrededor de 80 vehículos de diferentes modelos, que recorrieron 280.000 kilómetros. Se avistaron 88 quemas, conatos y reavivamientos de incendios notificados en los diferentes distritos forestales.

Inicialmente se desplegaron 35 patrullas, formadas por militares del Ejército de Tierra y de la Armada, en un total de 39 municipios en ocho distritos forestales gallegos. En concreto, 30 patrullas con efectivos de la Brigada Galicia VII de la Brilat, que desarrollaron sus misiones de vigilancia en las provincias de Lugo, Ourense y Pontevedra; mientras que las otras cinco patrullas estaban integradas por los infantes de marina del Tercio Norte de la Armada, con sede en Ferrol, que se distribuyeron por distintos municipios en la zona sur de la provincia de A Coruña.

Posteriormente, ante el incremento de los incendios durante el mes de agosto, la Xunta solicitó el refuerzo del dispositivo inicial, tanto en medios como en capacidades. Las Fuerzas Armadas incrementaron su despliegue hasta cincuenta patrullas terrestres sobre el terreno.

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