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Tratamiento de residuos

Los contenedores desaparecerán del casco histórico y llega la recogida puerta a puerta

Este sistema se pondrá en marcha en mayo en la Zona Monumental para negocios de hostelería y comercio, mientras que para el vecindario se usarán «islas emergentes» por franjas horarias

Contenedores en la fachada del Teatro Principal. | GUSTAVO SANTOS

Contenedores en la fachada del Teatro Principal. | GUSTAVO SANTOS

Pontevedra

Los contenedores fijos del casco histórico de Pontevedra tienen fecha de caducidad. El Concello pondrá en marcha en las próximas semanas un nuevo modelo de recogida de residuos que empezará por el comercio y la hostelería de la Zona Monumental y que culminará con la retirada de los actuales colectores de la vía pública en este ámbito, uno de los cambios más visibles dentro del nuevo contrato de gestión y tratamiento de la basura.

La transformación arrancará con la recogida selectiva puerta a puerta para 298 locales del centro histórico y otros 1.013 establecimientos del área urbana y periurbana, de modo que el nuevo sistema alcanzará a un total de 1.311 negocios. El operativo está dirigido principalmente al sector terciario, desde bares y restaurantes hasta tiendas, oficinas, farmacias o peluquerías.

En la Zona Monumental, la recogida incluirá las cinco fracciones: cartón, vidrio, envases, orgánico y restos. En cambio, en el entorno urbano circundante el servicio se centrará en tres: orgánico, envases y papel-cartón, aunque el vidrio podrá incorporarse en aquellos casos en los que exista demanda.

La previsión municipal es que el servicio empiece a funcionar en unos quince días y que lo haga cada jornada a partir de las 20.30 horas, una franja pensada para adaptarse al cierre de la mayoría de los establecimientos. Aun así, el Concello asume que el sistema necesitará ajustes y que el horario definitivo se irá modulando en función de cómo encajen las rutas con la actividad real de cada local.

La empresa concesionaria, Prezero, facilitará además recipientes adaptados a los negocios que los soliciten, en especial cubos de 90 y 120 litros, para hacer más sencilla la separación de residuos. La intención es que los desechos no queden depositados en la calle, sino que se entreguen directamente durante el recorrido de recogida.

Esa primera fase servirá también como banco de pruebas. A lo largo de entre quince días y tres semanas se ensayarán recorridos, tiempos de paso y necesidades específicas del tejido comercial para afinar un modelo que el propio gobierno local presenta como flexible y abierto a correcciones sobre la marcha.

Será después cuando llegue la medida de mayor impacto urbano: la desaparición de los contenedores permanentes en la Zona Monumental. En su lugar, el Concello implantará las llamadas «islas emergentes», estructuras móviles con todas las fracciones que se instalarán solo durante unas horas determinadas para uso exclusivo del vecindario y que después volverán a retirarse.

La idea que maneja el Concello es que estas islas funcionen de forma temporal y en franjas todavía por concretar. Según las informaciones avanzadas ayer por el concelleiro responsable de esta área, Xaquín Moreda, podrían operar hasta dos veces al día, previsiblemente en horario de tarde y noche, con el objetivo de compatibilizar el depósito de residuos con una menor ocupación del espacio público y un menor impacto visual en pleno corazón patrimonial de la ciudad.

Para sostener este despliegue, la recogida se hará con vehículos de menor tamaño, uno por cada fracción, más adecuados para moverse por las calles del centro histórico. El cartón, de hecho, ya se viene retirando en parte con un sistema semejante, que ahora se ampliará al resto de residuos comerciales.

El cambio no se limitará a una cuestión logística. El Concello prepara una campaña informativa con buzoneo y reuniones con asociaciones de comerciantes y colectivos vecinales, consciente de que la adaptación exigirá pedagogía y seguimiento. No en vano, el nuevo modelo modifica hábitos muy asentados tanto en los negocios como entre los residentes del casco antiguo.

Cambio de modelo

La implantación del puerta a puerta comercial y de las futuras islas emergentes forma parte de una transformación más amplia del sistema de residuos en Pontevedra. En los últimos meses, el Concello ha ido desplegando de forma progresiva los nuevos contenedores para las distintas fracciones, con la renovación de los recipientes de papel y cartón, envases y vidrio, a los que se ha sumado recientemente el colector gris para la fracción restos y a los que se incorporará en las próximas semanas el marrón para los biorresiduos.

A ese proceso se añade también el refuerzo de otros servicios vinculados a la recogida selectiva. Entre ellos figura la recogida de aceite doméstico usado, que el gobierno local sitúa entre los avances más consolidados de este inicio de año, así como el impulso a la compostaje, con nuevas islas comunitarias en distintos barrios y con el refuerzo del compostaje individual en el rural.

Con este nuevo paso, el Concello completa una nueva fase de un modelo que busca cambiar tanto la gestión de los residuos como su impacto en el espacio público. Y en ese rediseño, la imagen más visible será la desaparición de los contenedores fijos del casco histórico, llamados a dejar paso a un sistema pensado para reducir su presencia en la calle y adaptar la recogida a vecinos y negocios.

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