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Mostra Internacional de Teatro Universitario (Miteu)

Teatro para despertar conciencias

El teatro universitario cruza el río este año para instalarse en el Pazo da Cultura tras el desplome en el Principal. Del 22 al 30 de este abril, la Miteu desplegará en Pontevedra cinco montajes de Galicia, Portugal y Perú diseñados para sacudir al espectador, poniendo rostro y voz al sinsentido bélico y rescatando la memoria silenciada.

Presentación, esta mañana, de la 17 edición de la Miteu.

Presentación, esta mañana, de la 17 edición de la Miteu. / DUVI

Pontevedra

El forzoso exilio escénico que sufre el campus pontevedrés tras el incidente del Teatro Principal ya tiene destino temporal. Las butacas del Pazo da Cultura asumen este año la responsabilidad de albergar la décimo séptima edición de la Mostra Internacional de Teatro Universitario (Miteu), una cita que se desarrollará entre el 22 y el 30 de este mes y que, lejos de amilanarse por el cambio de ubicación, despliega un programa anclado en la pura realidad social. Con entrada gratuita y el telón subiendo a las ocho y media de la tarde, las cinco obras en cartel trazan una radiografía de los conflictos que sacuden el presente, utilizando el escenario, en palabras del coordinador Jesús Salvador del Río, para poner sobre la mesa el absurdo de las guerras y el peso de la memoria histórica.

La vicerreitora del campus, Eva María Lantarón, incidió este lunes en esa vocación del teatro como espejo incisivo, una vía directa para ponerle rostro a problemas sociales que atraviesan un evidente repunte. Esa mirada crítica arrancará el próximo miércoles 22 con talento gestado en la propia ciudad. El grupo de teatro del campus de Pontevedra, bajo la dirección del propio Del Río y de Omar Ferrín, se enfrenta a uno de los textos cumbre de la dramaturgia universal: el Tartufo de Molière. La obra, apoyada en la traducción al gallego de Henrique Harguindey, sirve como demostración práctica del alcance del aula universitaria, integrando en su elenco a ciudadanos ajenos al ámbito académico y erigiéndose como una afilada herramienta para cuestionar las estructuras de poder.

La dimensión internacional que define a la Miteu tomará el relevo al día siguiente de la mano de Portugal. El espectáculo Perpétuo Paredes fundirá teatro y música para recorrer la vida del guitarrista Carlos Paredes, en un montaje coral impulsado por agrupaciones de la Universidad de Coimbra que entrelaza la interpretación con los versos de Fernando Pessoa y otros poetas lusos. Tras esta pausa más lírica, la cartelera enlazará tres noches consecutivas de intensa carga política y social en la recta final del mes de abril.

La vicerreitora del campus, Eva María Lantarón, incidió esta mañana en la presentación de la muestra en la vocación del teatro como espejo incisivo, una vía directa para ponerle rostro a problemas sociales que atraviesan un evidente repunte

El martes 28 será el turno del campus vigués con Macbett, la relectura de Ionesco sobre el clásico de Shakespeare. Dirigida por Sonia Rúa y Casilda Alfaro, la pieza exprime los recursos del teatro del absurdo para evidenciar la futilidad de la ambición humana y el sinsentido bélico, una trama que lamentablemente no requiere de gran esfuerzo para conectarse con la actualidad. Solo veinticuatro horas después, el grupo ourensano Maricastaña tomará el Pazo da Cultura con Insurrección, una adaptación libre de la icónica Rebelión en la granja de George Orwell donde un grupo de trabajadores decide tomar las riendas de sus medios de subsistencia bajo la dirección de Fernando Dacosta.

El broche de la muestra cruzará el Atlántico el jueves día 30. La asociación cultural peruana Anaqueronte subirá a las tablas Los muchachos olvidados de Dios, un montaje escrito y dirigido por Javier Valencia Palomino. La obra escarba en los testimonios de los conflictos internos que golpearon Perú entre 1980 y el año 2000, dando voz a esa población civil que quedó aislada y sin justicia en el fuego cruzado entre la represión estatal y la violencia paramilitar. Un cierre que apela directamente a la memoria y que consolida al Pazo da Cultura, al menos durante esta primavera, como el foro de debate de la ciudad.

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