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Teatro escolar

Títeres que rompen barrotes

Cerca de 2.800 escolares cambian esta semana las aulas por la penumbra del auditorio de Afundación para sumergirse en la historia de Vuelapluma. A través de la delicada poética de un pájaro enjaulado, los títeres de Periferia Teatro enseñan a los más pequeños el valor de la libertad y el respeto primigenio por la naturaleza

Asistentes, en la mañana de este martes, a la primera de las funciones de Vuelapluma.

Asistentes, en la mañana de este martes, a la primera de las funciones de Vuelapluma. / Rafa Vázquez

Pontevedra

El murmullo de cientos de voces infantiles llena el patio de butacas. Piernas que apenas rozan el suelo, abrigos apilados a toda prisa en los regazos y maestros contando cabezas por enésima vez desde que bajaron del bus antes de que la sala se sumerja en la oscuridad. Cuando las luces del auditorio de Afundación comenzaron a apagarse esta mañana, el silencio se hizo de golpe. En adelante, los pequeños fueron invitados a adentrarse en el territorio de Vuelapluma, la delicada propuesta de la compañía Periferia Teatro que durante esta semana convierte el escenario pontevedrés en un nido de aprendizaje para el alumnado de Educación Infantil.

A lo largo de cuatro jornadas, hasta el próximo viernes, el edificio acogerá a cerca de 2.800 estudiantes procedentes de 56 colegios de Pontevedra y de los municipios limítrofes. Son unas cifras abultadas que, a pie de calle, se traducen en un goteo constante de autobuses aparcados, largas hileras de niños agrupados alrededor de sus profesores y el empeño de la Obra Social de Abanca por sacar el conocimiento de las cuatro paredes del aula, demostrando que la cultura también se pisa y se respira en colectivo.

Periferia Teatro desembarca con el relato íntimo de un pájaro que ha consumido su vida entera entre los barrotes de una jaula. Su hallazgo de la libertad y del cielo abierto se cuenta hilvanando el movimiento de los títeres con una banda sonora envolvente y una honda poesía visual

La historia que se despliega ante los ojos de estos primeros espectadores no necesita de ritmos frenéticos para atrapar su atención. Tras cosechar aplausos en festivales nacionales e internacionales, Periferia Teatro desembarca con el relato íntimo de un pájaro que ha consumido su vida entera entre los barrotes de una jaula. Su hallazgo de la libertad y del cielo abierto se cuenta hilvanando el movimiento de los títeres con una banda sonora envolvente y una honda poesía visual. El espectáculo esquiva las moralejas evidentes para plantar una semilla mucho más profunda: habla de tú a tú a los más pequeños sobre el respeto al medioambiente, el crecimiento personal y esa conexión primigenia con la naturaleza que tantas veces queda sepultada bajo el cemento de las ciudades.

En las primeras edades, el teatro funciona como un verdadero gimnasio emocional. Afundación incide en que su equipo educativo diseña cada curso este tipo de ciclos bajo la certeza de que las artes escénicas son el atajo más certero para esculpir la mirada de los futuros ciudadanos. Ver a un pájaro de trapo conquistar el cielo abierto actúa como una herramienta para estimular la capacidad de observación, encender el diálogo de vuelta en el aula y fomentar habilidades sociales básicas. Sin lecciones magistrales ni pizarras, la penumbra del auditorio consigue que conceptos tan amplios como la sostenibilidad, la empatía o la solidaridad bajen a la tierra, aterricen en el imaginario infantil y, con un poco de suerte, echen raíces en nuestros niños para siempre.

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