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En la huerta del convento

El Museo de Pontevedra fija un plazo de un mes para la polémica tala de árboles en Santa Clara

La Diputación adjudica por menos de 10.000 euros la labor de eliminar 150 ejemplares asociada a las futuras excavaciones arqueológicas del convento

Zona exterior, arbolada, del convento de Santa Clara.

Zona exterior, arbolada, del convento de Santa Clara. / Gustavo Santos

Pontevedra

El Museo de Pontevedra ha adjudicado al ingeniero técnico forestal Eduardo Penedo Padín los trabajos de la polémica tala de árboles en la huerta del convento de Santa Clara. Se trata de despejar unos 1.600 metros cuadrados del jardín para permitir la futura excavación arqueológica en ese ámbito, que implica la eliminación de 150 ejemplares, entre ellos 58 árboles de gran y mediano porte y 96 arbustos, incluidas varias camelias.

Este plan ha levantado una gran polvareda política en las últimas semanas e incluso el BNG y el PSOE pidieron en un pleno del Concello su paralización, un acuerdo que llevó pocos días después al vicepresidente de la Diputación, responsable del Museo y concejal del PP, Rafa Domínguez, a anunciar que esa tala dará paso, en su día a la plantación de más de 500 especies arbóreas y plantas.

El plazo al que debe someterse el adjudicatario es de un mes, si bien no hay fecha de inicia ya que se vincula, en parte, a las propias excavaciones arqueológicas. Eduardo Penedo cuenta con amplia experiencia en tratamiento de árboles. En Pontevedra se encargó de sanear los centros de Las Palmeras y también trabajó con las carballeiras de Caldas y San Xusto.

La Diputación explica que las futuras excavaciones que se realizarán en los jardines de Santa Clara para su integración en el Museo de Pontevedra serán «la mayor excavación arqueológica de los últimos 15 años en Galicia, y quizás la más importante de su historia por el lugar donde se va a realizar».

Para justificar la tala prevista se esgrimió un informa de la Estación Fitopatolóxica do Areeiro que detalla que «ya en 2022 se destacó el mal estado sanitario y el envejecimiento de la mayoría de los más de 300 ejemplares emplazados» en Santa Clara. Además, «ninguna de las especies destacadas (como las sequoias, hermanas de las que llegaron al bosque de Poio, un boj de cinco metros o varios castaños) se encuentran en la zona afectada por la tasa, sino en el bosque». Además, «no es posible trasplantar los ejemplares porque no sobrevivirían en sus condiciones actuales y muchas exigirían la entrada de grúas en los terrenos y tienen raíces bajo los muros del convento, con el que se dañarían tanto el árbol como la edificación».

Domínguez insiste en que «para hacer este proyecto y las excavaciones hay un arbolado que retirar en sus jardines, por imperativo legal, por salud vegetal y por protección del patrimonio que se debe retirar».

Patrimonio solicitó que la Diputación ampliara el área inicial de excavación «para que no existan dudas y que se respete al máximo el patrimonio de Santa Clara y todo el que se pueda encontrar». Recordó también que hace dos años, en marzo de 2024 se adjudicó la redacción del proyecto y la dirección de obra de la rehabilitación del convento por más de 1,7 millones de euros, «se obtuvo la aprobación de Patrimonio al proyecto y, con eso, se solicitó la licencia de obra al Concello, condicionada a la realización de los trabajos de arqueología», aún sin conceder, a la espera de esta última labor.

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