Bono Remuda
La ausencia de sucesión amenaza con el cierre de la Ferretería Gallega
Sus propietarios admiten que, sin una sucesión ordenada, el establecimiento podría acabar cerrando sus puertas pese a seguir siendo un referente en el comercio de la ciudad

La atención personalizada sostiene un modelo de comercio que busca continuidad más allá de la jubilación. | FDV
Encontrar un relevo que evite el cierre. Ese es el reto al que se enfrenta la Ferretería Gallega, uno de los negocios históricos de Pontevedra, abierta desde 1946 y convertida con el paso de las décadas en un comercio de referencia para quienes buscan piezas difíciles de localizar y una atención especializada cada vez menos habitual en un mundo globalizado en el que predomina el comercio online.
El establecimiento, hoy en manos de los primos Luis Miguel y Benito Araújo, sigue funcionando con normalidad, pero su continuidad a medio plazo no está garantizada. La falta de sucesión dentro de la familia sitúa ya sobre la mesa la posibilidad de un traspaso externo como única vía para mantener abierta la tienda cuando llegue el momento de la jubilación.
«No va a haber renovación, relevo, como dice el conselleiro, no va a haberlo. Habrá un día en que ya no haya comercio y cierre», resumió Luis Miguel Araújo al explicar la situación del negocio. El propietario recordó además que lleva más de medio siglo detrás del mostrador: «Vine con 16 años» y «ya tengo jubilación y media ganada».
El responsable del comercio relató que sus tres hijas han desarrollado su vida fuera de Galicia, una en Alemania y otra en México, lo que aleja la posibilidad de continuidad familiar. «Tengo tres hijas y me salieron las tres folclóricas», ironizó.
Ante ese escenario, la Xunta plantea la opción de un relevo fuera del ámbito familiar mediante el Bono Remuda, una línea de ayudas incluida en la orden para autónomos y pensada para apoyar tanto a quien deja el negocio como a quien lo asume. El conselleiro de Emprego, Comercio e Emigración, José González, señaló que este tipo de comercios encajan en el perfil que se busca preservar.
«Si existe la posibilidad de hacer un relevo fuera de la familia, estamos aquí, desde la Xunta de Galicia, para apoyar esa labor», afirmó. También defendió el valor de establecimientos como este frente a otros modelos de consumo: «Este tipo de comercios son necesarios para que la gente siga viviendo en el territorio, porque no todo puede depender del comercio online».
La ayuda puede alcanzar los 30.000 euros e incluye apoyo durante la transición para tratar de conservar clientela, conocimiento del oficio y fondo de comercio en negocios con décadas de historia.
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