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Semana Santa

Devoción en el centro histórico

El eco de los pasos lentos sobre las piedras y el sonido de los motetes devolvieron a Pontevedra su estampa más piadosa. La ciudad se sumergió ayer en un profunda celebración colectiva para arropar el dolor del Cristo de las Caídas en su desfile por la zona monumental, en el que estuvo flanqueado por los cofrades de la Vera-Cruz y Misericordia

Los integrantes de la cofradía posan junto al paso ante la iglesia de San Bartolomé.

Los integrantes de la cofradía posan junto al paso ante la iglesia de San Bartolomé. / Rafa Vázquez

Pontevedra

La Boa Vila se sumergió en la noche del Lunes Santo acompañando el paso del Cristo de las Caídas. La talla cruzó el umbral de la iglesia de San Bartolomé arropada por el recogimiento de la Cofradía de la Vera-Cruz y Misericordia así como por representaciones de otras hermandades. A continuación, el cortejo trazó una cruz de devoción por las venas de la zona monumental, avanzando desde Sarmiento y Pasantería para desembocar en plazas donde el tiempo parece detenerse, como el Teucro. A lo largo de ese recorrido laberíntico por calles como Michelena, Princesa o Real antes de su regreso al templo, el silencio colectivo se rompió con la cadencia melancólica de los motetes interpretados en distintos puntos del itinerario.

Numeroso público, al paso de la procesión. | RAFA VÁZQUEZ

Numeroso público, al paso de la procesión. | RAFA VÁZQUEZ

A mayores de los fieles, numerosos turistas presenciaron el paso de la comitiva religiosa en distintos puntos del centro histórico.

La atmósfera de penitencia contenida de la Semana Santa no dará tregua y definirá de nuevo la tarde de hoy. A las ocho de la tarde, la iglesia de San Bartolomé volverá a ser el epicentro del fervor con la misa de la Cofradía del Silencio.

Será el preámbulo antes de que, a partir de las nueve de la noche, las pesadas puertas se abran de par en par para dar salida a la procesión de Jesús Nazareno y María Santísima de la Esperanza. La Cofradía de Nuestro Padre Jesús del Silencio, acompañada por los penitentes de Nuestra Madre del Mayor Dolor, guiará los pasos. Su ruta coserá de nuevo el corazón de granito de la ciudad, partiendo de Sarmiento para buscar la calle Real, rozar los Soportales y atravesar Pasantería hasta retornar, ya en la oscuridad plena, a su santuario.

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