Mercado de Abastos
El Concello de Pontevedra prevé ocupar 10 puestos del gastroespazo antes del verano
Los adjudicatarios abonarán un canon anual que, en el tramo más alto, no superará los 358 euros, y tasas mensuales de hasta 60 euros

Alumnos del CIFP Carlos Oroza preparan tapas en la cocina del gastroespazo. / GUSTAVO SANTOS
El trajín de los carros de la compra, el hielo cayendo sobre los mostradores de pescado fresco y el bullicio incesante marcan a diario las mañanas en la planta baja del Mercado de Abastos de Pontevedra. Sin embargo, la atención del Concello se concentra ahora en el primer piso. El llamado gastroespazo encara por fin su ansiada resurrección. Tras una primera mitad del mandato dedicada a solventar deficiencias estructurales graves, como el aislamiento térmico del edificio, la maquinaria administrativa se ha activado para llenar de vida los puestos vacíos con un horizonte claro: tener las persianas levantadas antes de que llegue el verano.
La concejala de Promoción Económica, Anabel Gulías, confirmó este lunes la inminente salida a concurso público de diez puestos del primer piso, conformados por doce casetas que albergarán nueve proyectos comerciales y un bar. Inicialmente, la intención del gobierno local pasaba por contratar una gerencia externa que asumiese la gestión integral de toda la planta, pero la burocracia amenazaba con eternizar los plazos. Tras estar «dándole muchas vueltas a cómo iba a ser la estrategia», según detalló Gulías, se impuso el pragmatismo al constatar que «era necesaria una reactivación inmediata».
Para esquivar la rigidez y los tiempos de una concesión tradicional, el Concello ha optado por la figura de la autorización pública. Se trata de una vía administrativa más ágil y flexible, pensada expresamente para atraer a pequeños emprendedores sin asfixiarlos financieramente. Y es que quien decida aventurarse a abrir un despacho de comidas del mundo, un rincón de productos del sector primario o un negocio de venta al por menor, se encontrará con unas exigencias económicas muy contenidas. Los adjudicatarios deberán abonar un canon anual que, en el tramo más alto, no superará los 357,72 euros, a lo que se sumarán unas tasas mensuales que oscilarán entre los 30 y los 60 euros, dependiendo de las dimensiones de la caseta elegida.
Los aspirantes deberán presentar una memoria comercial y acreditar relación con el sector en los últimos 3 años
El reloj echará a andar en cuestión de días. En cuanto el anuncio aparezca en las páginas del Boletín Oficial de la Provincia (BOP) —un trámite que el Concello espera liquidar entre este miércoles y principios de la próxima semana tras haber abonado ya las tasas correspondientes—, se abrirá un plazo de 30 días hábiles. Los aspirantes deberán presentar una memoria comercial y acreditar cierta solvencia técnica, un requisito nada draconiano que bastará con justificar demostrando relación con el sector a lo largo de los últimos tres años. Las autorizaciones nacerán con una vigencia inicial de un año, prorrogables por otros dos ejercicios, otorgando un margen máximo de tres años para consolidar los negocios mientras el Concello madura su plan a largo plazo de gestión externa.
Los interesados pueden contactar con el Concello en el telefóno 986 804 300 (extensiones 7432, 7433 y 7434) o en mercadodeabastos@pontevedra.eu.
Pero el ecosistema del nuevo mercado no se limitará a estos nuevos inquilinos. El rotundo éxito de las recientes actividades de dinamización, como el evento del ‘ladrón de recetas’ que agotó sus plazas en apenas doce minutos dejando a medio centenar de personas en lista de espera, ha empujado a la concejalía a reservar dos casetas adicionales, al margen de este proceso de licitación. Estos espacios, totalmente equipados con cocina, quedarán a disposición directa de la hostelería local ya consagrada. El objetivo es ofrecer a los restauradores pontevedreses un banco de pruebas físico para diversificar sus líneas de negocio, realizar exhibiciones o promocionarse temporalmente.
De este modo, el primer piso entrelazará la energía de los nuevos emprendedores, el saber hacer de los hosteleros veteranos y el talento de los alumnos del Centro Integrado de FP Carlos Oroza, que ya operan en el recinto. La ambición final, respaldada por el centenar de actividades celebradas en los últimos meses, trasciende lo puramente alimentario. Como subrayó la propia concejala, la experiencia práctica ha demostrado que «el mercado es un equipamiento de primera no solo para actividades que tienen que ver con la gastronomía, sino para cualquier actividad cultural que se desarrolle en la ciudad». Un espacio versátil donde, salvando las inevitables complicaciones acústicas propias de una plaza de abastos, la cultura y el paladar aspiran a compartir mesa y mantel de forma estable.
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