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Agricultura tradicional

Mantener vivas unas semillas que ya son patrimonio

«Cultivar, conservar y difundir» es la máxima de la Rede Galega de Sementes, que vela por mantener vivas las semillas de nuestros ancestros. Una de sus últimas actividades, el «Encontro de Sementes», tuvo lugar hace unos días en Sanxenxo. En sintonía con esta filosofía, O Grove acogerá en abril la «Festa da Terra», de Taller Triscal

Intercambio de semillas en el Centro Cultural As Canteiras de Noalla.

Intercambio de semillas en el Centro Cultural As Canteiras de Noalla. / FdV

Pontevedra

La pérdida de biodiversidad agrícola avanza a gran velocidad y Galicia no es ajena a ese proceso. Con la desaparición progresiva de las generaciones que conservaron durante décadas semillas y cultivos tradicionales, muchas variedades locales corren el riesgo de extinguirse. Para hacer frente a esa situación nació la Rede Galega de Sementes, una asociación formada por agricultores y colectivos vinculados a la defensa del patrimonio agrario. Su actividad más reciente, el «Encontro de Sementes», tuvo lugar hace unos días en Noalla, Sanxenxo, donde además de intercambiarse semillas se realizaron interesantes obradoiros para toda la familia.

Una de las actividades realizadas en conexión con la tierra. | FDV

Una de las actividades realizadas en conexión con la tierra. | FDV

Uno de sus miembros de la directiva provisional, José Luis Torres, resume así la razón de ser del proyecto: «Cada año hay menos diversidad. Muchas especies evolucionaron plantándose en lugares distintos, creando variedades y subvariedades adaptadas a cada territorio. Pero nos vamos quedando sin la gente mayor, sin quienes cultivaban y mantenían ese conocimiento, y la pérdida es brutal, de miles de variedades cada año».

La red fue constituida oficialmente por la Xunta hace apenas unas semanas, aunque sus integrantes llevaban cerca de un año trabajando en su creación. «Estuvimos preparando los estatutos, la forma de actuación y el modelo organizativo», explica Torres. Entre los alrededor de 30 miembros fundadores hay productores que cultivan y comercializan sus cosechas, además de colectivos como el de Betanzos, conocido por organizar su propio encuentro de semillas.

Uno de los pilares del proyecto es la puesta en marcha de tres bancos de semillas repartidos por el territorio gallego. Dos de ellos estarán vinculados a sistemas de conservación en frío. «Tenemos un banco en el norte, que lo lleva la gente de Betanzos, y otro en el sur, en la empresa Algamar, uno de los socios fundadores», señala Torres. El tercer banco es el «banco vivo», en el que cada miembro se compromete a ser padrino una variedad de tomate, guisantes, calabacín... y guardarla pura. La finalidad en todos ellos es clara: conservar lo que queda y garantizar que esas semillas sigan vivas, cultivándose y circulando entre quienes las trabajan.

El propio Luis Torres tiene numerosas variedades de vides y una colección de más de veinte tipos de guindillas, entre otras.

De este modo, la red gallega puede presumir de mantener a salvo variedades «de abuelos y bisabuelos» en alimentos básicos como el tomate, la lechuga, el pimiento morrón (el gallego es más pequeño y sabroso), maíz tradicional...

Sobra decir que al paladar se nota mucho la diferencia con los productos de supermercado; incluso en el olor, al cortar uno de estos tomates o pimientos. Además, sus propiedades nutritivas son mucho mayores. «Es como comparar un huevo de casa con uno de fuera», apunta Torres.

«Como ejemplo podemos hablar de las personas celíacas. ¿Por qué hay tantas ahora? El problema no es el trigo, sino los trigos mutados, que tienen más gluten, bactericidas, germinicidas... que son una bomba para el cuerpo», lamenta.

Actividades

Ese intercambio fue precisamente el espíritu del «Encontro de Sementes» celebrado hace unos días en Noalla, Sanxenxo, una cita concebida como punto de encuentro entre personas interesadas en la recuperación de variedades tradicionales. La iniciativa pretende no solo custodiar semillas, sino también favorecer su uso real en huertas y explotaciones, evitando que queden reducidas a piezas de colección.

Para sus impulsores, la importancia de estas variedades no es solo cultural o sentimental. También tiene que ver con su adaptación al medio. «Una semilla que lleva tiempo aquí, en Galicia, e incluso en una zona concreta, está adaptada a ese clima y a esa tierra», explica Torres. «Galicia tiene muchísima variedad de suelos y condiciones, y eso también se nota en los cultivos».

La Rede Galega de Sementes quiere conectar esa defensa de la diversidad con los consumidores que buscan productos de proximidad y variedades tradicionales. Según Torres, esos alimentos pueden encontrarse a través de pequeños productores y mercadillos, como el organizado por la asociación 4 Ponlas en Pontevedra.

Además de la conservación, el colectivo apuesta por la divulgación y la educación. En sus actividades recientes han participado familias, niños y personas interesadas en aprender de forma práctica sobre el origen de los alimentos, la agricultura tradicional y el valor de la tierra. Esa dimensión pedagógica también estará presente en las próximas citas impulsadas por sus miembros y colectivos afines. Entre ellas figura la «Festa da Terra», de Taller Triscal, prevista para los días 18 y 19 de abril en O Grove, una convocatoria en la que volverán a tener protagonismo las semillas, los cultivos tradicionales y las actividades vinculadas al territorio.

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