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Devoción en la calle por la Virgen de los Dolores

La procesión de la Virgen de los Dolores inauguró ayer la Semana Santa. Los integrantes de la cofradía del Amor Hermoso devolvieron la imagen alas calles en una primera cita amparada por previsiones de buen tiempo

La primera procesión de la Semana Santa tuvo su inicio en la iglesia de San José.

La primera procesión de la Semana Santa tuvo su inicio en la iglesia de San José. / Rafa Vázquez

S. R.

Pontevedra

La Semana Santa pontevedresa ya pisa las calles. La Boa Vila inauguró ayer el prólogo de sus jornadas centrales con la salida de la Virgen de los Dolores, una procesión impulsada por la cofradía del Amor Hermoso que sirvió para tomarle el pulso a unas celebraciones largamente esperadas. La marcha marca el punto de partida de un calendario que los cerca de mil cofrades de la ciudad encaran este año con el alivio que dictan los pronósticos. Tras dos años de frustración encadenada, en los que el mal tiempo obligó a suspender los desfiles principales y a recluir las imágenes en los templos, las previsiones meteorológicas despejan por fin el horizonte y apuntan al buen tiempo para los próximos días.

El cortejo inició su recorrido a las puertas de la iglesia de San José para adentrarse de inmediato en el centro urbano. La imagen avanzó arropada por los fieles a través de las plazas de la Constitución y Galicia, continuando su trazado por Andrés Muruais y la calle Peregrina. El acto alcanzó su momento central en la propia plaza de A Peregrina, donde la comitiva realizó una parada para oficiar un sermón ante los fieles. Tras el oficio religioso, el paso reanudó la marcha para buscar de nuevo su punto de recogida, deshaciendo el camino previo a través de Peregrina, Andrés Muruais y las plazas de Galicia y de la Constitución. La capital estrena así su semana de pasión, volcada en la calle y, por primera vez en tres años, sin necesidad de mirar de reojo al cielo.

Concluida la primera procesión, la maquinaria de las distintas hermandades funciona ya a pleno rendimiento. Tras esta primera toma de contacto sobre el adoquín, las agrupaciones apuran en sus respectivas sedes los últimos detalles organizativos y logísticos de cara a los días grandes. Es el pistoletazo de salida definitivo para que los pasos de mayor envergadura vuelvan a reclamar su espacio natural en la ciudad durante una Semana Santa que promete recuperar, por fin, toda su dimensión.

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