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Afilado japonés

KatShin, el negocio de Pontevedra que afila cuchillos al estilo japonés y triunfa en redes

Rodrigo Rodríguez ha puesto en marcha un negocio especializado en cuchillos que ya ha rozado el millar de piezas tratadas y busca dignificar un oficio tradicionalmente mal visto

KatShin, el negocio pontevedrés especializado en afilado de cuchillos al estilo japonés.

Hugo de Dios

Pontevedra

Afilarlos sin castigar el acero, respetar la geometría de cada hoja y devolver a muchos cuchillos un corte incluso mejor que el original. Sobre esa idea levantó hace un año Rodrigo Rodríguez su proyecto en Pontevedra: KatShin. Se trata de un negocio especializado en afilado de cuchillos al estilo japonés que ya ha tratado cerca de un millar de piezas y que ha encontrado en las redes sociales su principal escaparate donde acumula más de 10.000 seguidores y millones de reproducciones.

La historia empezó, precisamente, en internet. Rodrigo detectó el tirón de este tipo de contenidos en canales de Estados Unidos y vio ahí un nicho que le permitía unir oficio y vídeo. Empezó comprando pequeñas piedras japonesas y subiendo sus primeros trabajos. «Los vídeos empezaron a funcionar muy bien desde el principio», recuerda. A partir de ahí decidió dar el paso, haciéndose autónomo y ampliando sus herramientas de trabajo.

Sin formación reglada en el sector, su aprendizaje llegó por cuenta propia. «Me fui informando yo, con práctica, ensayo-error y demás», resume. Esa base autodidacta se fue afinando con el trabajo diario y con la idea clara de que no todos los cuchillos se tratan igual.

«La técnica depende del cuchillo, porque cada uno tiene una geometría distinta y le tengo que dar un resultado diferente», explica Rodríguez. En el caso de algunos cuchillos japoneses tradicionales de un solo bisel, el proceso exige exclusivamente piedras japonesas.

KatShin nació tras detectar un nicho y hoy combina restauración de hojas, venta y alquiler especializado.

KatShin nació tras detectar un nicho y hoy combina restauración de hojas, venta y alquiler especializado. / Rafa Vázquez

Su argumento de venta no gira en torno a la estética ni a la moda, sino a la durabilidad. Según explica, este tipo de afilado permite quitar menos material, controlar mejor el ángulo y conservar el temple del acero. Ahí marca distancias con sistemas más agresivos. «Con un esmeril o una lija puedes calentar el cuchillo y hacer que pierda el temple», señala. El resultado, añade, es un acero más blando y un filo que puede venirse abajo en muy pocos usos y perder buena parte de su valor.

La clientela llega sobre todo del ámbito particular, aunque también atiende a cocineros y realiza charlas en escuelas de formación. En hostelería, admite, no siempre resulta fácil abrirse paso. «Muchos restaurantes trabajan con cuchillos muy baratos y les da un poco igual», cuenta. Aun así, asegura que quienes prueban suelen repetir. Para facilitar esa primera toma de contacto, ofrece el primer afilado totalmente gratuito.

KatShin no solo afila. Rodrigo importa además sus propios cuchillos y los alquila por ocho euros al mes, una cuota que incluye préstamo y mantenimiento. Algunas de esas piezas se mueven en precios de entre 50 y 60 euros, aunque también ha trabajado encargos de mucho mayor valor.

Uno de los que más recuerda fue el de un cliente holandés afincado en la zona que le llevó un juego de seis cuchillos con más de 1.000 euros en acero sobre la mesa. «Quedó tan contento que no me paraba de mandar mensajes y fotos de sus cenas», relata.

En el día a día detecta errores muy comunes como usar el lavavajillas, cortar sobre mármol o emplear el cuchillo para huesos o productos congelados. En casa, defiende, la madera sigue siendo la mejor opción si se limpia y seca bien.

Más allá del filo, lo que Rodrigo intenta afilar en Pontevedra no es solo el acero, sino también la visión sobre la figura del afilador, ya que «aquí está mal vista, pero en Japón está extremadamente respetada», dice. Ese es, en el fondo, su reto emprendedor: darle al afilado un lugar más cuidado, más técnico y también más valorado.

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