Romería
San Benito se reinventa sin perder su esencia tradicional
La cita de Lérez refuerza su carácter más íntimo con misas, procesiones y los rituales de siempre, pero suma una feria monacal, una cerveza propia y nuevos reclamos para ayudar a conservar el monasterio

En la celebración no faltaron los ritos tradicionales de recoger el aceite milagroso, pasar por debajo del altar y tocar con un pañuelo la imagen del santo, a los que se unieron curiosas novedades, como el lanzamiento de la cerveza «Ollo Redondo», un muñeco de Santiago Peregrino y la primera Feria de Productos Monacales. | GUSTAVO SANTOS
La romería de invierno de San Benito volvió a reunir en Lérez a fieles, vecinos y visitantes en una jornada marcada por la devoción al santo y por el ambiente sosegado que distingue esta cita de marzo. Lejos de las aglomeraciones del verano, la celebración del 21 de marzo, que coincide con el aniversario de la muerte del monje benedictino y anuncia la llegada de la primavera, mantuvo ese carácter más cercano y recogido que cada año convierte el entorno del monasterio en un espacio de encuentro entre la tradición religiosa y las costumbres populares.
Desde primera hora de la mañana comenzaron a sucederse los actos litúrgicos, que arrancaron a las 7, en un continuo trasiego de romeros que acudieron al santuario para cumplir con los tradicionales ritos: recoger el aceite milagroso, pasar por debajo del altar y tocar con un pañuelo la imagen del santo. El oficio principal volvió a protagonizar uno de los momentos centrales de la jornada con la procesión del santo alrededor del templo a hombros de los vecinos de la parroquia de Lérez.

San Benito se reinventa sin perder su esencia tradicional | GUSTAVO SANTOS
A esa dimensión espiritual se unió, una vez más, la estampa más reconocible de la romería. No faltaron los puestos de pulpo, velas, exvotos y rosquillas, ni tampoco el ir y venir de quienes se acercan año tras año para mantener viva una tradición que forma parte de la memoria colectiva de la parroquia y de su entorno. San Benito volvió así a mostrar esa combinación tan suya de religiosidad, costumbre y convivencia.
La principal novedad de esta edición fue la puesta en marcha de la I Feria de Productos Monacales. Un total de 23 conventos de España y Portugal participaron en esta propuesta, que permitió acercar al público una oferta singular de elaboraciones artesanales vinculadas a la vida monástica.

San Benito se reinventa sin perder su esencia tradicional | GUSTAVO SANTOS
Entre los productos más llamativos figuraron el licor café de Oseira, dulces de leche, mermeladas ecológicas y distintas especialidades de repostería artesanal. La iniciativa nace con la vocación de enriquecer la romería y, al mismo tiempo, abrir nuevas posibilidades para un recinto que busca reforzar su actividad sin perder el vínculo con su identidad histórica y religiosa.
Otra de las imágenes destacadas del día fue la presentación de «Ollo Redondo», la cerveza artesanal bautizada en homenaje a la cúpula de la capilla. La bebida, elaborada con mosto de uva Albariño, rinde tributo al pasado vitivinícola de los monjes benedictinos y se convirtió en una de las curiosidades más comentadas de una edición que ha conseguido conjugar patrimonio, originalidad y arraigo.
En esa misma línea se sitúa el lanzamiento de un muñeco tipo Funko de Santiago Peregrino, diseñado por la propia parroquia con la intención de distribuirlo a través de las distintas rutas del Camino de Santiago. Más allá del guiño contemporáneo, la propuesta tiene un trasfondo práctico: los beneficios de su venta se destinarán a fines sociales y a la restauración del monasterio de Lérez.
La romería sirvió además para dar a conocer un nuevo espacio comercial situado en el claustro, pensado para la venta de productos gourmet y artículos de merchandising y habilitado sin barreras arquitectónicas. La medida forma parte de la estrategia impulsada por el párroco, Don Manuel Chouciño, que busca modernizar la institución y generar ingresos para afrontar el mantenimiento de un edificio histórico de gran valor patrimonial.

San Benito se reinventa sin perder su esencia tradicional | GUSTAVO SANTOS
En la antesala de la celebración también se presentó la lámpara de San Benitiño, completamente restaurada. Las nuevas cadenas, hechas en bronce y elaboradas a mano, realzan la pieza sin alterar su esencia ni su antigüedad, en una intervención que busca conservar uno de los elementos más simbólicos de las celebraciones y prepararlo para seguir formando parte de ellas durante muchos años.
El broche a la jornada lo puso un concierto de música tradicional en el claustro pequeño. Con todo ello, San Benito de invierno reafirma un año más su singularidad: una romería de raíz profundamente popular y religiosa que sigue fiel a sus signos más reconocibles, pero que al mismo tiempo ensaya nuevas fórmulas para asegurar el futuro del monasterio y mantener viva la celebración.
Suscríbete para seguir leyendo
- «Quedarán prohibidas las comunicaciones por WhatsApp entre familias y profesores. Se harán a través de un canal oficial y dentro de un horario»
- Cazan al arrastrero portugués «Coimbra» por presunta pesca ilegal en uno de los caladeros estratégicos de la flota gallega
- El Estado exige 6 meses de prácticas a los alumnos de la mercante pero solo les da 3: «Hay gente que ya lo da por imposible»
- La música electrónica crece en Galicia: nace un nuevo festival a los pies de la ría de Vigo
- Bertín Osborne actuará en la Festa do Galo, con María Mera de pregonera
- La victoria de la Real Sociedad en Copa complica el deseo europeo del Celta: las cuentas para Champions, UEFA o Conference
- Un ourensano intenta pasar la ITV con un coche y una caravana vinculados a una estafa sufrida por un riojano
- El nuevo «macroparque» infantil en Vigo da un paso clave para ser una realidad en 2027: elegida la empresa para ejecutar la obra