Manuel Fraiz, fisioterapeuta del CHOP
"Con el ejercicio controlamos todos los factores de riesgo cardiovascular"
La asociación Pontecorazón y la Unidad de Rehabilitación Cardíaca del área sanitaria organizaron una charla informativa sobre factores de riesgo cardiovascular, impartida por Manuel Fraiz Barbeito en el Hospital Montecelo

Manuel Fraiz Barbeito, en el Hospital Montecelo de Pontevedra.
¿Qué son exactamente las enfermedades cardiovasculares?
Afectan, como su nombre indica, a todos los vasos del cuerpo humano. Cuando el problema se localiza en las arterias del corazón puede provocar daños importantes, como un infarto de miocardio. Pero no solo hablamos del corazón: también entran dentro de las enfermedades cardiovasculares un ictus o las enfermedades arteriales periféricas, que son aquellas que limitan al paciente para caminar porque las arterias de las piernas están enfermas y no permiten que llegue suficiente oxígeno a los músculos.
¿Cuáles son los principales factores de riesgo?
Hay factores de riesgo modificables, es decir, aquellos sobre los que podemos actuar. Entre ellos están la hipertensión, la diabetes, la hipercolesterolemia o hiperlipidemia, el tabaquismo, el consumo de drogas, el sedentarismo y la obesidad. También se empieza a hablar de los contaminantes ambientales, aunque todavía es difícil demostrar con claridad su impacto exacto.
¿Y el estrés?
No hay que olvidarlo, especialmente el estrés crónico. Porque el estrés en sí no siempre es malo. Lo perjudicial es el estrés crónico, esa situación mantenida en el tiempo en la que el organismo está en alerta permanente, liberando sustancias que nos mantienen activos como si estuviéramos ante una amenaza constante. Esa continuidad sí se considera un factor de riesgo importante a tener en cuenta en la enfermedad cardiovascular.
¿Existe un perfil de paciente cardiovascular?
La edad influye, claro, porque todos envejecemos, pero no lo explica todo. Se suele decir que la verdadera edad de una persona está en sus arterias. Hay personas de 80 años con arterias de 30 y personas de 30 con arterias de 80. Eso depende en parte de la genética, pero también muchísimo de cómo cuidemos esos vasos sanguíneos. Los factores de riesgo van produciendo daño en el endotelio y favorecen que aparezcan estas enfermedades.
¿Y el sexo: es determinante en los episodios cardiovasculares?
Históricamente, las mujeres han tenido menos infartos que los hombres, en parte porque estaban menos expuestas a algunos factores de riesgo como el tabaco, el alcohol o determinados niveles de estrés laboral. Además, las hormonas femeninas ejercen un efecto protector hasta la menopausia. A partir de ese momento, las mujeres entran en una situación más parecida a la de los hombres y, si además se suman hábitos poco saludables, el riesgo se acerca cada vez más.
"El estrés perjudicial es el crónico, esa situación mantenida en el tiempo de alerta permanente"
¿Qué consejos básicos daría para prevenir una enfermedad cardiovascular o evitar que reaparezca?
Lo primero es que cada persona sea consciente de lo que le ocurre y aprenda a autogestionar su enfermedad. Si alguien tiene hipertensión, por ejemplo, tiene que conocerla y controlarla. Siempre hablamos de varias patas fundamentales. La primera es el ejercicio físico, que para nosotros es casi una polipíldora, porque sirve para abordar todos los factores de riesgo al mismo tiempo. Haciendo ejercicio somos capaces de reducir el riesgo tanto en personas hipertensas como diabéticas o con problemas de colesterol.
¿Y además del ejercicio?
La dieta es otro pilar esencial. Debemos buscar una alimentación mediterránea o atlántica, con alto consumo de verduras, frutas, aceite de oliva, frutos secos, pescado y carnes blancas, y reduciendo grasas poco saludables y, sobre todo, ultraprocesados. A eso hay que sumar el tratamiento farmacológico cuando sea necesario, porque cada patología requiere un abordaje concreto, y también una buena gestión del estrés. Acumular factores de riesgo influye muchísimo. Yo suelo explicarlo con una comparación muy simple: es como ir al bingo. Si compras 20 cartones, tienes más probabilidades de que te toque que si compras 10. Pues con los factores de riesgo ocurre lo mismo: cuantos más tienes, más probabilidades hay de desarrollar una enfermedad cardiovascular.
¿Estas enfermedades siguen siendo sinónimo de muerte en muchos casos?
Siguen siendo enfermedades muy graves, pero por suerte en los últimos 40 años la mortalidad por infarto ha disminuido muchísimo. Han mejorado mucho las técnicas de intervención urgente, como el cateterismo o la colocación de stents para abrir una arteria obstruida, y también disponemos de fármacos mucho más potentes y eficaces. Todo eso ha reducido mucho la mortalidad. Sabemos que quien ha tenido un infarto tiene más probabilidades de sufrir otro, especialmente si no cambia sus hábitos de vida. Y hay algo importante: cuando una persona desarrolla una enfermedad cardiovascular no es solo una arteria la que está enferma, en realidad, el problema afecta al conjunto del sistema vascular. El daño se manifiesta en el corazón porque sus arterias son pequeñas y se obstruyen, pero el proceso afecta a todo el cuerpo. Es por ello que la educación en hábitos saludables tiene que empezar desde el colegio. Debemos normalizar la actividad física diaria, promover una vida activa y enseñar a cuidarse desde edades tempranas.
«El año pasado tuvimos 210 pacientes que finalizaron el programa»
¿Cuál es su función en la Unidad de Rehabilitación Cardíaca del CHOP?
Soy fisioterapeuta en la unidad. Allí trabajamos dos fisioterapeutas, una enfermera, un cardiólogo y una auxiliar clínica. Además, contamos con el apoyo de una asistente social, una psicóloga y un médico rehabilitador. Es un trabajo claramente multidisciplinar.
La unidad funciona desde 2021. ¿Qué balance hace de estos años?
Muy positivo. Empezamos con muy pocas cosas, como suelen empezar estos proyectos, pero con mucha ilusión, y esa ilusión la seguimos manteniendo. En 2025 tuvimos 210 pacientes que finalizaron el programa. No todos eran pacientes con infarto; también atendemos a personas con insuficiencia cardíaca, que es otra de las patologías en las que trabajamos. El equipo está muy contento y la idea es seguir creciendo. De hecho, el objetivo es ampliar la capacidad en cuanto sea posible.
¿Con cuántos pacientes trabajan en la actualidad?
Ahora mismo funcionamos con tres grupos de cinco personas, es decir, 15 pacientes por tanda, lo que nos permite atender a unas 30 personas a la semana. También mandamos deberes para casa. Cada paciente recibe pautas personalizadas y tiene que continuar el trabajo fuera del hospital. Una cosa es hacerlo bien durante el programa y otra muy distinta es mantener esos cambios a largo plazo. Lo importante es conseguir adherencia, que la persona vea los beneficios.
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