Entrevista | Elier Ojea Presidente de la Federación Empresarial de Aserraderos y Rematantes de Madera de Galicia
«Un monte productivo se cuida y es menos propenso a incendios»
Ojea afirma que Pontevedra se está consolida en la cadena forestal gallega y recuerda que la principal problemática es el sistema de minifundios

Elier Ojea, presidente de Fearmaga pide a las administraciones «menos burocracia y más agilidad». / FDV
El presidente de la Federación Empresarial de Aserraderos y Rematantes de Madera de Galicia (Fearmaga), Elier Ojea, analiza la evolución del sector forestal gallego, el peso de Pontevedra en la cadena y los principales retos a los que se enfrentan las empresas: incendios, plagas, costes, burocracia y falta de transformación industrial dentro de la comunidad.
—¿En qué punto se encuentra el sector forestal gallego y qué ha cambiado en los últimos años?
En líneas generales, el sector ha mejorado. Han avanzado las técnicas de trabajo, se han modernizado los sistemas y también ha habido más estabilidad en los precios. Ahora bien, seguimos muy condicionados por factores que comprometen el futuro del sector, como los incendios o las plagas. Este verano hemos vivido una situación muy dura y venimos arrastrando problemas sanitarios importantes en varias zonas. En todo lo relacionado con las cortas, sí se ha mejorado mucho porque todo es más eficiente.
—Galicia se define como una potencia forestal, pero muchas veces se dice que no lo aprovecha del todo. ¿Dónde pierde valor?
Ese es uno de los grandes déficits que llevamos años señalando. Galicia lidera claramente en volumen de cortas. Realiza aproximadamente el 50% de las cortas de todo el país, pese a tener en torno al 17% de la superficie forestal. Donde no somos líderes es en el valor añadido. Nos falta más segunda transformación. Sale mucha madera sin transformar, especialmente eucalipto, y ahí es donde creemos que hay que hacer un mayor esfuerzo.
—¿Ese es el principal salto pendiente en la industria?
Sí. Más del 50% del eucalipto que se corta sale sin transformar, y con el pino es parecido. Nos gustaría que ambos generasen más valor aquí, en origen. Estamos trabajando en esa línea con los asociados y trasladando a las administraciones la necesidad de apoyar la modernización de aserraderos y carpinterías.
—Centrándonos en Pontevedra, ¿qué peso tiene dentro del sector?
Pontevedra tiene un peso muy importante. Según los datos que manejamos, en la provincia se cortaron en torno a 1,3 millones de metros cúbicos. Además, presenta una particularidad muy relevante, ya que su producción está bastante equilibrada entre eucalipto y pino. Eso la diferencia de otras provincias donde el eucalipto tiene más peso.
—¿Qué singulariza a Pontevedra dentro de la cadena forestal?
Además de esa mayor diversidad, tiene una actividad importante en la primera transformación, pero también cuenta con industrias vinculadas a la pasta de papel y al mueble. Eso le da un valor añadido que ayuda a completar mejor la cadena productiva.
—¿El tejido empresarial forestal pontevedrés está creciendo?
Desde luego, es un tejido muy relevante. En la provincia hay, según los datos que manejamos, unas 831 empresas vinculadas a la cadena forestal, incluyendo sector forestal, industria de la madera, papel y fabricación de muebles. Es una cifra muy importante, que sitúa a Pontevedra como la segunda provincia en número de empresas del sector, solo por detrás de A Coruña.
—¿Cómo están afectando la inflación, los costes energéticos y el encarecimiento general?
Como en todos los sectores, estamos viviendo un momento de incertidumbre. En nuestro caso, además, venimos de un invierno muy duro por las lluvias, que en muchos lugares impidieron acceder. Si a eso se le suma el incremento de costes en transporte, gasóleo, corta o financiación, el resultado es un escenario delicado. No estamos ante una coyuntura sencilla y eso condiciona tanto la actividad diaria como las inversiones.
—¿El precio de la madera en Galicia está siendo justo para propietarios y empresas?
Hablar de un precio justo siempre es relativo, pero sí diría que en este momento hay cierto equilibrio entre oferta y demanda. Lo que ocurrió es que hace unos meses se alteró el mercado por las dificultades en la exportación derivadas de la guerra de Ucrania y otros factores. Eso obligó a buscar nuevos destinos y reajustar canales comerciales. En algunos casos hubo una bajada en el precio de la madera.
—El sector forestal suele estar en el centro del debate ambiental. ¿Cree que existe una imagen distorsionada de la actividad?
A veces hay un conocimiento incompleto y otras veces directamente desviado. Nosotros defendemos una idea muy clara: un monte productivo es un monte más cuidado. Cuando el monte tiene valor, se limpia, se gestiona y se mantiene. El problema en Galicia es que seguimos teniendo un minifundismo enorme, con propiedades muy fragmentadas, y eso dificulta mucho cualquier gestión eficiente.
—¿Qué le falta al monte entonces?
Le falta ordenación, dimensión y gestión. Hay muchísima superficie de frondosas, pero una parte importante no está aprovechada. Muchas veces hablamos de robles o de otras especies, pero si no hay aprovechamiento ni se puede trabajar con criterios productivos, el monte se abandona. Por eso vemos con buenos ojos las agrupaciones forestales para hacer viable el monte.
—¿Hasta qué punto la gestión forestal reduce el riesgo de incendio?
Muchísimo. Un monte ordenado y limpio tiene mucha menos propensión a arder. El gran problema es la maleza, que es el combustible que se acumula alrededor. Pero para mantenerlo limpio hacen falta explotaciones viables y parcelas que permitan entrar con maquinaria. Con el actual minifundio es casi imposible. Si queremos reducir incendios de verdad, tenemos que apostar por un monte que se cuide.
—¿Ese es el modelo al que aspira?
Sí. Siempre ponemos el ejemplo de Francia, donde el monte se cuida, se valora y forma parte de una economía rural más fuerte. Allí hay una visión más productiva y también más ordenada del territorio. Aquí seguimos con el abandono del rural, parcelas sin atender y monte sin valor económico suficiente.
—¿Qué le pide Fearmaga a las administraciones públicas?
Sobre todo, menos burocracia y más agilidad. Nuestro sector está formado en gran medida por pymes, y muchas veces no tienen capacidad para asumir la carga administrativa exigida. Hay una normativa muy compleja y a eso se le suman trámites de todo tipo. Lo que pedimos es unidad de criterio y una regulación para trabajar con rigor, pero sin ahogar a las empresas.
—¿También les preocupa la competencia internacional?
Sí, y mucho. Europa impone controles y exigencias cada vez mayores, pero eso solo funciona si esas reglas se aplican también a los productos de fuera. Ahogan a nuestras pymes mientras entran productos sin esos mismos controles. Estamos en un mercado global y eso hay que tenerlo en cuenta.
Suscríbete para seguir leyendo
- «Quedarán prohibidas las comunicaciones por WhatsApp entre familias y profesores. Se harán a través de un canal oficial y dentro de un horario»
- El antiguo concesionario Opel de la Avenida de Madrid será un hotel de 3 estrellas y 132 habitaciones
- Cazan al arrastrero portugués «Coimbra» por presunta pesca ilegal en uno de los caladeros estratégicos de la flota gallega
- La afición del Friburgo se rinde al «aura» de Balaídos y Vigo: «Estuve en muchos estadios y esto es una experiencia 10/10 »
- Un ourensano intenta pasar la ITV con un coche y una caravana vinculados a una estafa sufrida por un riojano
- Bertín Osborne actuará en la Festa do Galo, con María Mera de pregonera
- El Concello de Moaña contrata, por primera vez, un técnico para acelerar las tramitaciones en todos los departamentos
- Un desahucio sin inquilinos en Vigo que se prolongó año y medio: «Se fueron, dejaron de pagar el alquiler pero no pudimos entrar hasta ahora»