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Maratón en Urgencias del hospital Montecelo con una veintena de camillas en pasillos

Las esperas de enfermos por una cama para la hospitalización se prolongaron hasta 12 horas

Uno de los pasillos de Urgencias del Hospital Montecelo el miércoles por la tarde.

Uno de los pasillos de Urgencias del Hospital Montecelo el miércoles por la tarde. / FdV

Pontevedra

«No sé cómo vamos a hacer. Esto es como manejar un tetris». Los trabajadores de Urgencias del Hospital Montecelo se armaron de paciencia el pasado miércoles en un jornada maratoniana en la que el punto de inflexión de llegada de pacientes al centro sanitario de referencia de Pontevedra se produjo a las once de la mañana. A partir de esa hora fue un auténtico no parar que se prolongó hasta ayer, día festivo.

Lo cierto es que los motivos por los que se produjo este «colapso», expresión que en la dirección del Complexo Hospitalario de Pontevedra no gusta mucho, son varios. Por un lado está la huelga de médicos, que comenzó el pasado lunes y que se prolongará durante toda la semana.

Según uno de los sindicatos convocantes, Simega, el seguimiento del paro laboral fue muy elevado, de hasta un 80% en los hospitales de Pontevedra y O Salnés, y esto se notó en la anulación de consultas y operaciones quirúrgicas. En el caso de Atención Primaria, afirma esta organización sindical, rondó el 20%. De este modo, la ausencia de facultativos en las citas provoca que los pacientes terminen acudiendo a los servicios de Urgencias, tanto a los Puntos de Atención Continuada (PAC) como a la hospitalaria, en este caso Montecelo, que siempre acusa un exceso de enfermos por su escasa capacidad en las instalaciones actuales.

Por otro lado, también está la ya conocida situación general en Atención Primaria, con falta generalizada de facultativos, independientemente de la huelga, por lo que ya durante todo el año los usuarios tiran de Urgencias.

Boxes, la SER y pasillos a tope

De este modo, los pasillos de Montecelo se llenaron el miércoles de enfermos que no paraban de llegar a medida que avanzaba el día. A lo largo de la tarde hubo que hacer «encaje de bolillos», explican fuentes sanitarias no oficiales, para colocarlos a todos en los boxes, en la zona de la SER y en las áreas de paso, acumulándose hasta una veintena de camillas en esta última.

La peor parte se la llevaron los enfermos que tenían que ser hospitalizados, ya que las esperas por camas en una planta se prolongaron durante más de 12 horas incluso en los casos más delicados. También influyó en este sentido la cuestión del traslado programado de pacientes a sus domicilios en las ambulancias no de urgencias, que se demoraron mucho, aspecto criticado por las familias: «Pues tendrán que aumentar este servicio con más viajes y personas».

Diferentes patologías

Los motivos por los que los usuarios de Pontevedra acudieron a Montecelo fueron de lo más variado, y tanto se presentaron numerosos pacientes de avanzada edad pluripatológicos como otros con distintos problemas de salud.

La entrada de Urgencias dejó imágenes en las que las ambulancias del 061 se acumularon en un trasiego constante de personas.

Además, las dos salas de espera estaban completamente llenas, tanto de familiares aguardando como de los enfermos menos graves que ya habían pasado por el triaje y estaban pendientes de que les llamasen para entrar a alguno de los boxes a ser examinados por el médico.

«No damos abasto. Este es el pan nuestro de cada día. Al final las huelgas son necesarias, porque se trata de mejorar todo esto, conseguir que la situación para los enfermos en la sanidad pública sea mejor», resumía una de las trabajadoras de Montecelo con el rostro visiblemente cansado después de horas de trabajo.

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