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Ciclismo sub-23

El campus optimiza a los mejores

El Cortizo refuerza por cuarto año su apuesta por la investigación aplicada al alto rendimiento que busca afinar la preparación de sus corredores

El conjunto de Padrón cerró 2025 como líder del ránking sub-23 de la Federación Española de Ciclismo tras firmar 26 victorias individuales. | FDV

El conjunto de Padrón cerró 2025 como líder del ránking sub-23 de la Federación Española de Ciclismo tras firmar 26 victorias individuales. | FDV

Pontevedra

El Equipo Cortizo vuelve a apoyarse en la ciencia para sostener su condición de referencia en el ciclismo amateur español. La escuadra de Padrón mantiene por cuarto año consecutivo su colaboración con el Laboratorio de Rendemento Deportivo, Condición Física e Benestar de la Facultade de Ciencias da Educación e do Deporte, en Pontevedra, a través de un contrato de I+D orientado a optimizar el rendimiento de sus deportistas élite y sub-23.

La alianza llega después de una temporada sólida para el conjunto gallego, que cerró el curso en lo más alto del ránking sub23 de la Federación Española de Ciclismo tras sumar 26 victorias individuales y 17 triunfos por equipos. Con doce incorporaciones y un bloque de 19 ciclistas, el equipo dirigido por Marcos Serrano afronta 2026 con la intención de seguir entre las mejores formaciones del país.

Óscar García, responsable del laboratorio y decano de la facultad, destaca la continuidad del proyecto y el nivel alcanzado, señalando que «es muy grato que sigan confiando en nosotros». A su juicio, «el nivel del entrenamiento del Cortizo es superior al de muchos equipos profesionales».

«El nivel del entrenamiento es superior al de equipos profesionales». | FDV

«El nivel del entrenamiento es superior al de equipos profesionales». | FDV

El trabajo arrancó esta vez antes de lo habitual. La planificación comenzó en noviembre con las primeras evaluaciones a los corredores. Las pruebas incluyen mediciones de consumo máximo de oxígeno, umbrales ventilatorios, potencia de pedaleo, movilidad articular, control postural y posibles asimetrías laterales y funcionales. El objetivo es doble. Por un lado, buscan ofrecer información detallada al preparador físico del club, José Abalo, y, por otro, poder diseñar pautas específicas para cada ciclista.

Abalo subraya que esta metodología permite «un trabajo más individualizado y sofisticado» porque facilita identificar con mayor precisión «sus fortalezas y debilidades». También sirve para comprobar la evolución de cada corredor y corregir la planificación a lo largo del curso: «Sabemos con más claridad en qué punto estamos y si mejoramos o no».

El seguimiento se completa con evaluaciones de campo centradas en la respuesta a la fatiga. En una de ellas, los corredores afrontan primero una contrarreloj a máximo esfuerzo y, tras un periodo de recuperación con controles neuromusculares, una cronoescalada. El propósito es conocer cómo asimilan el desgaste y cómo responden en condiciones cercanas a la competición.

«Esto es lo que nos hace diferenciales frente al resto de equipos, que no hay miedo a hacer algo diferente a lo habitual», afirma García. Esa línea de trabajo, añade Abalo, ha modificado en profundidad la preparación, especialmente en el trabajo de fuerza, la recuperación en vueltas por etapas y el entrenamiento en altitud.

Con la Copa de España como gran objetivo inmediato —competición que lidera actualmente su corredor Luke David Valenti—, el Cortizo volverá además a medirse en 2026 en pruebas del calendario UCI como el Tour de Bretaña, el Circuito de las Ardenas y la Volta ao Alentejo. Ahí pondrá a prueba un modelo que busca convertir datos, conocimiento y talento joven en rendimiento competitivo.

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