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Arte sacro

Campolongo talla su devoción por San José

La nueva imagen del santo, creada por alumnado del CIFP Cantería de Galicia, refuerza la identidad de la parroquia y deja en el barrio un símbolo duradero de oficio, fe y memoria

Bendición de la nueva imagen de San José en la iglesia de Campolongo.

Bendición de la nueva imagen de San José en la iglesia de Campolongo. / Gustavo Santos / Gustavo Santos

Pontevedra

La parroquia de San José de Campolongo bendijo ayer la nueva imagen del patrón, instalada esta semana junto al templo como expresión visible de una devoción muy ligada al barrio. La pieza aprovecha la festividad del 19 de marzo para asentarse no solo como un elemento artístico, sino también como un símbolo de identidad para una comunidad que mantiene en San José una de sus referencias más reconocibles.

Tallada en granito del país y con más de 4.000 kilos de peso, la obra nace del trabajo del alumnado del CIFP Cantería de Galicia y une el valor simbólico de la figura religiosa con el oficio que la hizo posible. En esa doble condición, la imagen adquiere una lectura que va más allá de lo estrictamente litúrgico y se proyecta también como una muestra de tradición material, aprendizaje y continuidad de un saber muy ligado a Galicia.

En torno a la imagen se reunieron ayer fieles, vecinos y representantes públicos, entre ellos el conselleiro de Educación, Ciencia, Universidades e Formación Profesional, Román Rodríguez. Su presencia subrayó el peso simbólico de una intervención que enlaza la pervivencia de los oficios tradicionales con la vida cotidiana de un barrio que encuentra en su parroquia uno de sus puntos de referencia más visibles.

La pieza encaja además en un paisaje muy reconocible de Campolongo, donde la devoción a San José no funciona como una simple cita del calendario, sino como una costumbre compartida que ha ido dejando huella en la identidad del barrio. Las celebraciones en torno al patrón llevan años convocando a la comunidad parroquial y reforzando la idea de una iglesia muy vinculada a su entorno inmediato.

Ahí reside también el peso de la figura del párroco de San José, Casimiro Fernández, al frente de una comunidad que ha mantenido esa continuidad entre liturgia y vida vecinal. En los últimos años la parroquia ha acompañado obras de mejora del templo, celebraciones especialmente concurridas y nuevas iniciativas para seguir presente en el día a día del barrio, siempre con San José como uno de sus grandes ejes de pertenencia.

Por eso la nueva imagen no se agota en el gesto de una bendición ni en el estreno de una escultura; lo que deja frente a la iglesia es un símbolo de permanencia, una forma de fijar en piedra una devoción antigua y de recordarle a Campolongo que su historia colectiva también se escribe en sus signos más cercanos, los que se ven cada día y acaban formando parte de la memoria del barrio.

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