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Condenado uno de los hombres que atacaron armados la Comisaría de Pontevedra

Los hechos tuvieron lugar en junio de 2023 y un agente resultó herido

La Justicia impuso al agresor libertad vigilada con tratamiento psiquiátrico y una indemnización de 1.500 euros

La Comisaría de Policía Nacional de Pontevedra.

La Comisaría de Policía Nacional de Pontevedra. / Gustavo Santos

Manuel Méndez

Manuel Méndez

Pontevedra

El sindicato Justicia Policial (Jupol) da cuenta de «la obtención de una sentencia firme» contra uno de los individuos que en los últimos años atacaron la Comisaría de Policía Nacional de Pontevedra.

Este caso en concreto se refiere a un joven de 26 años de edad, de nacionalidad española pero de origen marroquí, que fue detenido después de protagonizar un altercado en el interior de las dependencias policiales de la calle Joaquín Costa , donde, «en estado altamente alterado», hirió con arma blanca a un agente.

Fue «un grave y violento incidente», señala el Jupol al referirse a aquel episodio y recordar que el agresor, «armado con un cuchillo», logró superar el control de seguridad «y trató de atacar tanto a ciudadanos presentes en la sala de espera como a los propios agentes».

Fue «gracias a la rápida y decisiva intervención del policía encargado del control de accesos» que «se evitó lo que podría haber sido una agresión mortal contra uno de los ciudadanos que se encontraba en el interior».

Sale esto a relucir tras conocerse que, «pese a concurrir una eximente completa por alteración psíquica», la actuación jurídica emprendida por el propio sindicato policial fue «determinante para evitar la impunidad» del citado individuo.

Agentes de Policía Nacional en el centro de la ciudad.

Agentes de Policía Nacional en el centro de la ciudad. / Gustavo Santos

Y es que Jupol ejerció como acusación particular, «y gracias a ello hemos conseguido que el juzgado imponga al agresor una medida de seguridad de libertad vigilada con tratamiento psiquiátrico, además de una indemnización de 1.500 euros al agente herido».

Dicho lo cual, Jupol remarca que «el policía agredido fue el único que contó con defensa jurídica, proporcionada íntegramente por este sindicato», ya que ni la Abogacía del Estado ni otras instituciones se personaron en la causa.

Circunstancia que considera «una preocupante falta de respaldo institucional hacia quienes garantizan la seguridad pública» y lleva a los representantes sindicales a denunciar que «el principio de autoridad no puede sostenerse si quienes arriesgan su vida cada día no cuentan con el apoyo firme de la Administración».

A lo que añade que «ninguna agresión contra un policía quedará sin respuesta, y en aquellos casos en los que los condenados no puedan hacer frente a las indemnizaciones, garantizamos que, a través de las vías legales oportunas, los agentes recibirán las compensaciones correspondientes».

De este modo Jupol quiere reafirmar su disposición a «defender a los policías nacionales frente a cualquier agresión, tanto dentro como fuera de servicio», lo cual lleva a recordar otros muchos casos en los que se vieron amenazados e incluso resultaron agredidos.

El de junio de 2023 motivo de esta información, cabe recordar, alude a un atacante que «buscaba víctimas» en Comisaría, donde generó «momentos de máxima tensión y pánico dentro de la comisaría».

Una situación que «alcanzó su punto crítico cuando el agresor se abalanzó sobre un agente de paisano que acababa de llegar al lugar, al que atacó por la espalda con el arma blanca, causándole una herida incisa».

Un agente, por cierto que «a pesar de resultar lesionado, actuó con extraordinaria profesionalidad, sangre fría y determinación, logrando finalmente desarmar, reducir y esposar al atacante, evitando consecuencias mucho más graves».

Respecto a los demás casos, puede recordarse uno similar acaecido solo cinco meses después, cuando otro individuo armado tuvo que ser reducido por varios agentes dentro de la Comisaría de Pontevedra.

«Suicidio policial»

Todos ellos episodios que «evidencian un problema creciente», como es el del «suicidio policial», protagonizado por «individuos en estado de alteración extrema que buscan provocar intervenciones límite que ponen en grave riesgo la vida de policías y ciudadanos».

De intento de «suicidio policial» también se hablaba el pasado mes de diciembre, cuando representantes sindicales de la policía aludían a otro individuo armado con un cuchillo que irrumpió en la Comisaría de Pontevedra tratando de que los agentes se defendieran, se enfrentaran a él y acabaran matándolo.

Así lo explicaban desde el propio sindicato, antes de aclarar que aquel individuo pudo ser reducido por tres agentes que tuvieron que utilizar escudos de protección y diferentes medios no lesivos.

Sucedía días después de que un policía nacional de Vilagarcía que estaba fuera de servicio resultara atacado por un conocido delincuente, en presencia de su mujer y sus hijas.

FARO acompaña a la Policía Nacional de Vilagarcía en uno de sus operativos rutinarios

Manuel Méndez

Al igual que antes se habían dado casos como el de un hombre que amenazó con una motosierra a un policía nacional de Vigo.

«Estamos viendo que cada vez son más los casos que se registran en el conjunto de España, y que nadie piense que solo sucede en otras regiones, porque también en nuestra comunidad se está notando un preocupante aumento de este tipo de agresiones», apuntaban entonces desde la Confederación Española de Policía (CEP).

Donde hacían hincapié en que «las agresiones son cada vez más frecuentes, con unos 17.000 policías nacionales o guardias civiles agredidos anualmente con motivo de su profesión».

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